domingo, 15 de marzo de 2009

En El salvador triunfó la democrácia



por Mauricio Vallejo Márquez

Cuando era un niño y en las cercanías de mi casa había mucha gente que apoyaba los gobiernos que habían institucionalizado el capitalismo como política de Estado, no podía expresar en público mis preferencias políticas y menos todo lo que sentía al ver la injusticia, al saber que mi padre por ser poeta y creer que las cosas debían cambiar fue desaparecido, torturado y asesinado por los Escuadrones de la Muerte y hasta la fecha desconocemos su paradero, salvo esas pequeñas informaciones que logramos colar producto de ferreas investigaciones de la familia. Así que herederos de un nombre y una sombra política tuvimos que vivir escondiéndonos de todo y por todo durante muchos años, pero con la esperanza de que todo iba a cambiar algún día. En esos días no podía decir que mi familia entera estaba comprometida con la justicia social y la verdadera democracia, porque si no estuviera muerto. Cuando la gente me preguntaba por mi papá decía que estaba en Brasil, trabajando o algún otro invento. En tiempos de elecciones decía que votaba por el Partido de Conciliación Nacional (PCN), algo risible, pues a mis siete años no tenía el derecho ni el deber de votar. Sin embargo, para los que dicen que no existen mentiras piadosas mi niñez fue una ancha, espesa y larga mentira de ese tipo. No porque me gustara decirla, sino por la gravedad que podría traer como consecuencia no decirla. Y así como yo muchos tuvieron que tragarse el miedo para salir a trabajar todos los días, así como hubieron otros que decidieron emigrar a Estados Unidos, Australia, Canadá, Costa Rica, México y al continente Europeo. Incluso a nosotros la Cruz Roja nos ofreció asilarnos en Francia, en esa época viviamos en el matriarcado de mi abuela Josefina y ella decidió declinar al ofrecimiento para quedarse con su papá, quien murió pocos meses después del desaparecimiento de mi padre. Sin embargo yo no podía salir del país, a menos que alguien falsificara la firma de mi papá, pues apenas tenía poco más de un año de vida y era menor de edad. Aún así no me veo asilado con los galos, aunque lo que pudera haber implicado eso me da mucha curiosidad.

Pero ahora gracias a mi Dios puedo hablar sin miedo y con mi corazón en la mano. Después de los Acuerdos de paz de 1992 las cosas comenzaron a cambiar, al menos se podía izar la bandera del Frente Farabundo Martí para la Liberación nacional (FMLN) que tenía una ensalada de pensamientos de izquierda: democracia, social democracia, social cristianismo, marxismo, marxismo leninismo,maoismo, etc.. En lo particular por muchos años me sentí identificado con el socialismo, pero con los años y las lecturas pude ver las bondades del liberalismo con el contrapeso del Estado y fue así que sentí más simpatía por el Laborismo británico e israelí, sobre todo en el concepto del kibutz (el grupo). También me agrada el ejemplo del Japón que ahondo en cambios a partir de la educación desde la niñez. Actualmente sé que la Tercera vía propuesta por Giddens es aplicable, pero aún debemos de trabajar un verdadero pensamiento aplicable a la realidad salvadoreña, partiendo de la Constitución de la República y de la realidad que a diario nos hace suyos.

Sé que la tolerancia es difícil para muchos, pero es una muestra de madurez. En El Salvador ha ganado Mauricio Funes y El Salvador entero pùes lograr la alternancia en el Gobierno no es un juego pues existen muchos intereses de por medio, ya sean de poder o economicos y ambos son peligroso si no se pueden controlar como ya la historia nos ha dado múltiples muestras. Para muchas personas ha finalizado la posguerra, para otros al fin llegó la democracia.

Cuando empecé a ver los conteos de papeletas necesitaba una pasión desboradada me atrapó, tal vez porque imaginé la alegría de mi mamá, de mi abuela, de mis tíos o quizá porque sé que mi papá estaría tan feliz y estaría celebrando como ahora lo hace mi familia y sobre todo con mi abuela, que celebrará sus 75 años de vida con un triunfo. Mi abuela es una mujer que luchó desde diversas trincheras, la principal fue ANDES 21 y lo sigue haciendo y lo continuará hasta su muerte, eso es algo de lo que estoy totalmente seguro.

Muchos creen que es tiempo de enjuiciamientos, porque todos los muertos que asesinaron los gobiernos totalitarios en nuestro país no han sido olvidados. Esas grandes mentes, esos talentosos artistas, esas enormes mujeres, esos buenos hombres que derramaron su sangre sembraron en nuestro pueblo y aquí están los frutos en la figura de Mauricio Funes proclamándose presidente y en todos nosotros que defenderemos esa victoria que escribe una nueva historia, que aún nos llena de espectativas y de curiosidad, pero nos da esperanza.

Sin lugar a dudas mi país venció a la campaña de mentiras, calumnias y difamaciones que el partido Alianza Repúblicana Nacionalista (ARENA= junto a otros grupos procuraron. Ahora esperamos que no sean confrontativos y muestren sus cambios a partir de corregir una línea de su himno en la que afirma que "El Salvador será la tumba donde los rojos terminarán", pues ese comunismo del que hablaban era una utopía y buscar la justicia social y la democracia no es comunismo sino sensatez sin importar que tan conservador o revolucionario sea la ideología, si está unida a la justicia, la honradez, la lealtad y a esos valores que nos hacen humanos cualquier instituto político puede sobrevivir a las adversidad.

Durante la pasada campaña electoral se demostró la clase política y humana de Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén que a pesar de todo tipo de atropellos contra su dignidad irguieron la frente y guardaron silencio como un buen hombre debe hacer ante un insensato. Todos nuestros compañeros que oscilan sus nombres en el monumento a los desaparecidos en el parque Cuscatlán, todas las viudas, los huerfanos y cada uno de nosotros podemos decir que al fin la democracia llegó a El Salvador y es un hecho que tenemos nuevo presidente al que debemos apoyar, en primer lugar por ser elgido por la mayoría de nuestro pueblo, que vive en una democracia. Ahora es tiempo que la democracia llegue a todos los sectores de nuestra vida y eso es un esfuerzo conjunto, no de un sólo hombre.

Señor presidente Mauricio Funes y señor vicepresidente Salvador Sánchez Cerén aquí están mis manos y mi pluma para trabajar por nuestro El Salvador (como ha sido siempre), como lo han hecho mi madre, mi abuela, mi hermana y mi padre.

Felicidades pueblo salvadoreño porque hemos marcado historia y ahora comienza un verdadero amanecer para todos. Juntos trabajemos por el cambio.

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