La historia de un homenaje


Y así empezó la convocatoria con el Foro permanente de escritores en donde Mario Noel Rodríguez dijo que iría y que sería excelente, pero no pudo llegar, seguramente algún inconveniente de última hora. Entre los escritores estuvieron presentes Luis melgar Brizuela, julio Iraheta Santos, Vladimir Baiza y Otoniel Guevara, que se apunto un 10 en todo lo que dijo y al sacar una página especial en el Suplemento Tres Mil de Diario Co Latino el sábado 29 de diciembre. También leyeron poemas de mi padre los poetas Luis Angulo, Alberto López , Melgar Navas, René Chacón y Marisol Briones.Entre los músicos que participaron estuvo el siempre apreciado Carlos Rubio Calles, que enfermo y todo cantó tres canciones (como prometió) cautivando a los presentes.A mis tios Julio y Alba fue de los primeros a los que llamé y asistieron de lujo, tal como lo dijeron, incluso mi prima Sofía tocó con ellos. Mi tío Luis Manuel incluso llevó su computadora portátil para mostrar un video sobre mi papá, peor por motivos fuera de nuestra voluntad no lo pudimos proyectar con cañón, lastima, quizá para la otraUna semana antes también se anotó la poeta y cantante Nora Méndez quien de verdad tiene una hermosa voz. Alguien que mostró mucho respeto por mi padre.Entre las visitas de lujo que tuvimos se encontraba Nidia Díaz que incluso pasó a leer el poema Engrasando motores y a quien le agradecemos mucho su solidaridad con el poeta.
Toda la ayuda
No podía dejar de mencionar al músico César Vásquez que por sus innumerables compromisos no pudo llegar, pero nos ayudo mucho en la logística del evento, sobre todo con la presentación que mostramos ese día. Otro amigo que se mandó un 10 fue Rafael Monge que hasta creo un mapa del lugar para poder enviarlo y lo publicitó en su blog, lamentablemente un contratiempo entre enfermedad y fiesta de una noche anterior no pudo llegar.Pero el caso más sensacional de los cheros de mi papá fue el de Roberto Quezada, poeta, novelista y músico fundador de Yolocamba Ita quien canceló un viaje a Guatemala para estar con nosotros. Yo lo llame días antes, esperando que participara:-No puedo voy de viaje, compromisos. Que me duele no estar - me dijo.Bueno, ni modo pensé, pero el día del evento estaba allí y fue sensacional ver ese gesto de compañerismo y amistad. Allí estaba, homenajeando a su amigo y hasta hizo varios ofrecimientos, no sólo con mi padre, sino con muchos de los artistas que murieron durante la guerra. Salud Roberto, un gran gesto!

La única ausencia que no imaginamos fue la de Edgardo Quijano y su esposa Brenda, qué a saber porqué no llegaron.Y no me faltaría decir que mi madre, Patricia Márquez, quien estuvo presente en cada movimiento, desde las convocatorias y la logística hasta con sus anécdotas a quién seguramente le hace más falta mi padre y que ha tenido el valor estoico de seguir adelante sin importar el dolor, es a quien mejor le hizo. Fue casi como cerrar un ciclo y empezar de nuevo. Era algo que seguramente le faltó también a mi mamá Yuly, mi abuela y madre de Mauricio Vallejo, que murió el 30 de diciembre del 2006 (un año negro para la familia). Sin embargo el homenaje que inició entre las 7 y 8 de la noche y terminó casi a las 3 de la mañana fue un merecido recordatorio a mi padre donde mi tía Kennia y yo pudimos ver y sentirnos orgullosos de ese hombre, así como toda la familia y sus amigos, y hasta los que llegaban por primera vez a conocerlo. Gracias a todos los que llegaron y a los que guardan en su corazón su recuerdo, hasta el próximo homenaje a Vallejo.
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