Madre

Una mujer arropa como un niño
su corazón,
su piel de velero surca el viento.
Pecho desbordante de latidos,
ese de dar y amar
porque ha tenido vida y ha cortado una voz.
Sus pies como la sangre,
de su vientre sacan una moneda
y con la lentitud de la eternidad
se hunde más que el ánimo.
Su corazón es un respiro,
que zarpa a mis manos.
Comentarios
un abrazo
Digno de un gran poeta!!!
Un abrazo.
R.Chacón