lunes 23 de enero de 2012

Tecla poética


POESÍA EN SANTA TECLA

Viernes 27 de enero.

Presentación del libro del poeta hondureño Fabricio Estrada: Blancas piranhas (Pez Dulce, 2011). La presentación estará a cargo del poeta Alfonso Fajardo.

· Palacio Tecleño de la Cultura y las Artes (2 Av. Norte, y 1 calle Poniente 3-1, contiguo a la Alcaldía de Santa Tecla. Tel.: 25349628). 6:30 pm. Entrada gratuita.

Sábado 28 de enero.

TECLA POÉTICA. Lectura de poesía con Pablo Menacho (Panamá), Fabricio Estrada (Honduras), Mario Noel Rodríguez, Alfonso Fajardo, Luis Angulo Violantes. Mauricio Vallejo Márquez y Carlos Clará.

· Museo Municipal Tecleño, MUTE (7 Av. Sur 1-4, Santa Tecla, expenitenciaría. Tel.: 2500 1356, 2534 9633). 6:30 pm. Entrada gratuita.

jueves 19 de enero de 2012

Lunáticos, poetas noventeros de la posguerra


Jueves 26 de enero: Lunáticos. Poetas noventeros de la posguerra, lectura de poesía y presentación de libro antológico: Lunáticos. Poetas noventeros de la posguerra, selección de Alfonso Fajardo (Índole Editores, 2012).

Poetas asistentes: Mauricio Vallejo Márquez, Luis Angulo Violantes, Élmer Menjívar, Lya Ayala, Susana Reyes, Eleazar Rivera, Rafael Mendoza López, William Alfaro, Claudia Meyer, Danilo Villalta, Erick Chávez y se contará con la presencia y participación especial de Fabricio Estrada (Honduras).
Luna Casa y Arte,
6:30 pm.
Entrada gratuita.

sábado 5 de noviembre de 2011

La culpa del ayer en Radikals

Escribí ese poema en el 2000, dentro de un poemario que aún no he publicado que se llama El Paso de las horas. Se encuentra publicado en algunas revistas en internet como Crónica literaria. Hace pocos minutos lo vi de casualidad en la web y me agradó mucho escuchar esta producción y les agradezco a los miembros de Radikals por este esfuerzo. Si desean escucharlo pueden vivistar el siguiente link: Radikals



La culpa del ayer

Ayer tiene la culpa
de que anden rígidas las nubes
y que el mar estalle
agitando las barcas en los mares.

Ayer tiene la culpa
que las venas se me atoren en el alma.

Ayer es el culpable,
culpable de la lluvia,
de la pluma, de este ardor del pecho,
de aquel sol, aquella luna...

Ayer es el culpable
que se desmoronen mis huesos
y que la sangre se coagule en el hombro de la tarde
sin ser el culpable
de esta herida miserable.

Mauricio Vallejo Márquez-



martes 18 de octubre de 2011

Lluvias y sol

por Mauricio Vallejo Márquez
Me cautiva ver la lluvia. Pero en estos días, la lluvia me ha cansado. Una tormenta que dura más de una semana es suficiente para producir una catastrofe, la acumulación de agua es la suficiente para producir aludes, para desbordar ríos y quebradas, para que 32 personas mueran y muchas familias tengan que buscar refugio lejos de sus hogares.
Después de tanta lluvia, el agua se transforma en un verdugo amanazante que pareciera acabar con todo.
Aunque algo que he aprendido de ver tantas lluvias es que estas terminan y le dan paso al sol. Mientras las personas vuelven a sus vidas, y junto al sol se dedican a borrar el rastro del agua.

miércoles 14 de septiembre de 2011

El muro de Hitler

por Mauricio Vallejo Márquez
En Francia muchos se oponen a restaurar el muro de Hitler. Quizá tengan razón, si esa edificación sólo les recordará las atrocidades de los Nazis. Pero una edificación, una escultura de un dictador o de un gobierno malo no sólo sirve para preservar la memoria de estos, sino para tener evidencia de que existieron y de que fueron derrotados. Además algunos elementos de su cultura pueden beneficiar a las actuales, siempre debemos ver lo bueno de todo y la forma de utilizarlo.
Nunca estaré de acuerdo en los métodos nazis, jamás apoyaré su ideología. Pero, la historia debe conocerse aunque sea dura. Sin las evidencias de que existieron es más difícil que las nuevas generaciones pueda comprobar lo que sucedió. Qué bueno sería que los imperios hubieran dejado más huellas del pasado.

martes 13 de septiembre de 2011

El ejemplo de los pescadores

por Mauricio Vallejo Márquez

Un grupo de pescadores logró lo impensable en Italia, obtuvo un honroso cuarto lugar en un mundial de fútbol playa.
No conocen los lujos, las casas enormes, un colchón mullido o la "estabilidad" económica; sin embargo saben de valor y esfuerzo.
Pescadores que conocen de madrugadas y de atardeceres, de dormir en el mar, de halar las redes y sentir sus manos rasgarse y encallecerse con el tiempo. Hombres que no necesitan calzado para darle una patada a una pelota les ganaron la justa, la moral y el corazón a potencias mundiales.
Esos hombres, esos pescadores, son los seleccionados de El Salvador en la modalidad de fútbol playa y ahora son hijos meritísimos de El Salvador.
Lograron hacer historia gracias a que no esperaron apoyos, sino que dieron todo por obtener una meta. No les importó que la gente dijera que no era posible, ellos creyeron que podían hacerlo.
¡Qué ejemplo! Deberíamos imitarlos, los triunfos se labran desde abajo, y nunca se logran si no creemos que podemos lograrlos.

jueves 8 de septiembre de 2011

Cambios

por Mauricio Vallejo Márquez
Todo cambia. Así es, nada es estático a no ser la existencia misma. Las personas cambian también, aunque aparenten no hacerlo. Las ciudades evolucionan tan rápido que en poco tiempo dejan de ser reconocibles. Cuando recorro la 25 Av. y veo el Externado San José y el Hospital Pro familia recuerdo que en ese colegio viví mis primeros años, y que en ese hospital nací. En 1979 se llamaba La Policlínica.
Es curioso recorrer esa calle y no reparar en lo curiosa que puede ser la vida. Allí nací y allá desarrollé mis primeros años como estudiante. Miro los dos lugares desde afuera. No he entrado en esos lugares en años, es más las aulas en las que pasé las mañanas nunca las he vuelto a visitar ni la habitación en la que respiré por primera vez oxígeno.
Todo cambia. Es posible que algún día pase o pasaré por la zona en que moriré y aún no reparo en ello, y quizá no repare hasta que llegue ese momento. También es posible que esté en ese puesto hasta que llegue mi turno de partir.
La vida cambia, el tiempo cambia. Y ese cambio es tan sostenido que podría decir que eso no cambiará jamás.