Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

Los lentes nuevos

Cada visita al optometrista era un momento de incertidumbre. No veía bien, pero tampoco quería que me aumentara la miopía. No sé cuántas veces falle en decir lo que sentía o veía. Pensaba que ver muy definido era ver bien, aunque eso implicara forzar una nueva graduación. A saber cuántas me podría descontar.
Lo que sí me deja buena sensación de esas visitas es cuando cesaban los días de ceguera parcial. Tener que acercar mi rostro al papel para leer o acercarme al plato para tener la certeza de qué como, dejaba de ser una tortura y volvía a ver. Un padrastro que tuve no tenía idea de lo que implica no ver. Había pasado una desgracia en la cancha de basquetbol, alguien me empujó y provocó que mis lentes se quebraran. Como pude llegué a la casa y ecpuse el problema. Mi padrastro consideró que había sido un descuido mío y que tenía que pagar pasando mis vacaciones escolares sin lentes. Fue una puñalada escuchar esa crueldad. Pero mi abuela Josefina, como mi buena redentora, le importó u…

Entradas más recientes

Los benditos buses

Lluvia nuestra

Haciendo realidad un sueño

Una promesa cumplida

Nueve soy

El tiempo que nos habita

Entrega de la mención de honor del primer Premio hispanoamericano de poesía de San Salvador

Entrega de la mención de honor del primer Premio hispanoamericano de poesía de San Salvador

Salazar Retana

Embriagado de cielo en la cuesta