Mauricio Vallejo comienza a pintarse de colores

Casi estuve a punto de no ir. Como a veces sucede cuando ves que todo no sale conforme a lo planeado. No conseguimos el troquel para sacar directo el dibujo, no teníamos dinero para la pintura ni transporte. Todo parecía en contra. Pero era 4 de julio y no podíamos dejarlo de lado, era el día y la hora indicada. De pronto decidimos no rendirnos y vamos a elaborarlo a mano alzada, Wilfredo Arriola se suma y nos ayuda a movernos con todo, y mi compañera Karen Lara va conmigo.
En un par de hora comenzamos. Primero a limpiar la hiedra sobre la imagen y luego a pintar para borrar la pinta anterior, que se encontraba deteriorada, pero que había sido respetada.
Teníamos el plan de mejorar el mural que hace algunos años comenzaron los amigos de Libertad poética. Hace años queríamos elaborar una intervención en la que la figura de mi papá (Mauricio Vallejo) estuviera más definida y a colores, además de sumar elementos. Pero, no queríamos hacerlo cualquier día. Tenía que ser 28 de diciembre o 4 de julio. Así que lo hicimos la fecha en que lo desaparecieron, cuando decidieron borrarlo de la vida y de la historia.
El concepto parte de borrarlo, justo como quisieron hacer sus captores. Sin embargo, nosotros buscamos reaparecerlo, darle vida. Aparece un tipo con cigarro en mano. Cuestiona el acto, pero cuando le explicamos que vamos a hacerlo a colores, se retira y se queda cerca observando para ver si decíamos la verdad.
Karen toma un lápiz de punta gruesa y recorre mi cuerpo para dejar una sombra. Mi estatura como modelo de partida, porque según data de una cédula de identidad medíamos lo mismo, pero él siempre será más grande. Acá comenzamos a darle forma, la forma de un borrador, justo como su imagen y memoria que vuelve a nosotros conforme pasa el tiempo.
Llevamos pintura blanca y turquesa para comenzar, pronto toda la gama de colores se irá involucrando. Se acerca un señor con machete en mano y pregunta para qué estamos haciendo eso. Le explicamos, pero no queda convencido. Dice que regresará después para ver si no le mentimos. Y en efecto regresa con cuatro más. Al ver que no mentimos vuelven al lugar de donde salieron.
Ahora es una figura turquesa que saludará a los vecinos. Pronto tomará más color y definición hasta confundirse con el resto de habitantes de Tonacatepeque.
Sigue vive y presente.
Este día se desarrollará un homenaje a su memoria en conjunto con un festival artístico cultural de las 3:00 a las 8:00 pm, en las que habrá poesía, artes plásticas, artes escénicas y un buen ambiente para disfrutar en el Centro Cultural El Mesón, que se encuentra ubicado en el barrio San Nicolás de Tonacatepeque.
Están cordialmente invitados.




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