por Mauricio Vallejo Márquez
Hace algunos días escuché a mi mamá cantando una canción de cuna para adormecer a Santiago. Su tono suave me recordó los años en que me cantaba a mí, pareciera que el tiempo no pasa y se nos queda en el bolsillo. Tenía tanto de no escucharla cantar que incluso había olvidado esa tonada con la que inicie mi vida:
"Duerme cariño mío
duermete junto a mí
sueña con angelitos
parecidos a tí"
La sigue cantando igual, sólo que ahora no me adormece, sino que me invade de ternura. Mi mamá es de esas mujeres que a fuerza han tenido que cambiar a pesar de lo difícil que es la vida y lo duro que nos pone el camino esta terrible la sociedad.
Mi esposa tiene su lista de canciones de cuna y una a una las ha probado con Santiago. Pero la única que sirve que no es en voz de mi esposa o de la mía es la de la abuela.
Lo bueno es que siempre hay algo más fuerte que el tiempo y es el amor. Así como un amar grande, no tanto como el de Dios, pero sí inmenso que es el amor de madre.










1 comentarios:
Hola Mauricio
Me llevo en el bolsillo esta nana...
Al amanecer, antes de salir de casa, leo un cuento. Luego, dentro de una botella bien tapada lo lanzo al mar y así dejo un rastro para poder regresar. Preparo entonces un morralito y me voy de paseo por la red en busca de contadores de cuentos, letras nuevas, fabuladores, nuevos amigos, para aprender y compartir.
Esta semana la estoy dedicando a leer cuentos de escritores de Francia y me he encontrado cosas maravillosas que deseo compartir. Te invito para que pases por mi Casa, espero que lo que estoy leyendo te guste tanto como a mí.
Saludos desde Mérida-Venezuela.
Jabier.
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