lunes, 21 de septiembre de 2009

A mitad de la madrugada

Por Mauricio Vallejo Márquez
Pasan los años. A veces llega una visita inesperada a mitad de la madrugada. Es la misma cara, sólo que el tiempo se va acomodando a sus ojos, a su entrecejo, a su vida. Su aliento etílico no necesita llegar a cinco metros para mostrar que la noche y el alcohol son uno en él. Sin embargo, no es bienvenido, a pesar de que sería bueno. Siempre habrá que decir un no, para guardarlo todo, para salvarlo todo. "Sólo uno conoce de sus problemas", me dice. Y entonces mi negativa. Se cierra la puerta. "Lo conoces", me preguntan en las gradas. "Lo conocí hace unos once años, ahora no lo conozco", respondo. "Y que quería", cuestiona. "Posada", contesto. "¿Y qué le dijiste?", insiste. "Buenas noches y cerré la puerta".

6 comentarios:

Silencio Inedito dijo...

Muy interesante Mauricio, siempre con el toque de incertidumbre que le da más sabor a los escritos. Tu amigo comun. Wilfredo

Nora Méndez dijo...

Es duro. Cada quien busca su propia supervivencia y el mundo se va haciendo más compartimentado que nunca y se cierran las puertas, todas las puertas.

Tzaviere dijo...

Qué terrible es reencontrar a alguien de nuestro pasado cercano, y comprobar una vez más que no lo reconocemos, que talvez nunca lo conocimos de verdad. La gente cambia, y no siempre para bien. A veces nuestra mirada perfora las máscaras. A veces el descaro tampoco precisa de ellas, y de ahí nuestra distancia, el no.

Rocío L'Amar dijo...

excelente.........

FaFa dijo...

Feliz Cumpleaños querido amigo. Que Dios te bendiga hoy y siempre.

Saludos.

Mauricio Vallejo Márquez dijo...

Gracias por sus comentarios. Rocío, Wilfredo y Javier espero tenerlos siempre en este espacio.
Gracias Rafael, te agradezco tu deferencia y que el Señor te bendiga a ti de igual forma, que tu vida se llene de luz, hasta que el día sea pleno.