martes, 31 de marzo de 2009

Duerme cariño mío

por Mauricio Vallejo Márquez
Hace algunos días escuché a mi mamá cantando una canción de cuna para adormecer a Santiago. Su tono suave me recordó los años en que me cantaba a mí, pareciera que el tiempo no pasa y se nos queda en el bolsillo. Tenía tanto de no escucharla cantar que incluso había olvidado esa tonada con la que inicie mi vida:
"Duerme cariño mío
duermete junto a mí
sueña con angelitos
parecidos a "
La sigue cantando igual, sólo que ahora no me adormece, sino que me invade de ternura. Mi mamá es de esas mujeres que a fuerza han tenido que cambiar a pesar de lo difícil que es la vida y lo duro que nos pone el camino esta terrible la sociedad.
Mi esposa tiene su lista de canciones de cuna y una a una las ha probado con Santiago. Pero la única que sirve que no es en voz de mi esposa o de la mía es la de la abuela.
Lo bueno es que siempre hay algo más fuerte que el tiempo y es el amor. Así como un amar grande, no tanto como el de Dios, pero sí inmenso que es el amor de madre.

sábado, 28 de marzo de 2009

De regreso a los libros

por Mauricio Vallejo Márquez
Por diferentes razones había dejado de hurgar entre los estantes de mi biblioteca, quizá porque las libreras están en casa de mi suegro, mientras que yo estoy en otra casa. A parte de ello el bache de la vida y la asimilación a la realidad y la jurisprudencia lograron que me olvidara de lo hermoso de los libros literarios y bien pues retorné a ellos y ha sido con gusto.

Olvidé que tenía libros que más que páginas de papel, cartulina y tinta son verdaderas joyas, gemas invaluables que por varios motivos llegaron a mis manos, en algunas ocasiones como regalos, en otras producto de permuta y en la gran mayoría por la cacería en las ventas de libros usados, sobre todo en la Segunda Lectura de don Chucito en donde pude hacer feria buscando los libros más exótico que podía encontrar y teniendo el mejor crédito de mi vida que razonablemente ya está pagado. Claro que tengo libros en poseción que no son míos y fueron una herencia de los abuelos o de mi padre, así como de alguien que deje de ver y me es imposible regresarle sus libros.

Los libros son invaluables (al menos deberían serlo) para las personas pues a parte de contener ficción, en el caso de los literarios, poseen sabiduría y un lenguaje que nos florece a gotas por medio de la lectura y la indagación en los diccionarios.

Antes la televisión era un gusto excentrico que era usado para ver uno que otro programa, ahora permanece encendida casi todo el día en muchas casas. A mí no me gusta tanto ver la TV, pero en los últimos años ver las caricaturas parecían una obligación (claro como padre alcahuete), y me fui acostumbrando a algunos muñecos, aunque a otros no, pues le tenemos un poquito de censura a nuestro crío. Pero todo tiene un límite y ahora el pequeño Santiago ha crecido y creo que es tiempo de que juegue solo, duerma solo y me deje más tiempo a mis responsabilidades y aficiones, así que volvemos a la disciplina de tres libros por semana, vamos calzando de a poco, no vaya a ser que perdamos el aliento.

En fin, recuperar mis libros creo que es suficiente alegría como para dejarla en el olvido, así que ha leer se ha dicho.

jueves, 26 de marzo de 2009

Antes que llegue la madrugada

por Mauricio Vallejo Márquez

Levantarme de madrugada representa en estos días un verdadero sacrificio, no sé si por la fuerza de la costumbre o porque en verdad el ánimo anda con ganas de quedarse acostado. Sin embargo, eso no siempre fue así, cuando tenía 12 años mi Mamá Yuly me enseñó a levantarme temprano, así como a acostarme pocas horas después del anochecer. En esos días no necesitaba café.

La tradición de estar en pie a las 4 de la mañana me duró hasta casi los 18 años, sólo que más esporádico, pero de algo que estaba seguro era que los días eran más largo, aunque había tanto que hacer. Justo en esos años leí David Copperfield y otros tantos libros, me ponían a hacer los deberes como si fueran de la universidad, una ansia grande de parte de mi tío Yomar porque hiciera bien las cosas, así como de mi mamá Yuly porque me encaminara correctamente y en la tradición de la familia, hay cosas que las mantuve, pero no fui tan constante, mi personalidad difiere un tanto, aunque no niego que eso me sirvió más que los seis años en el Externado de San José. Creo que ahora debo de empezar de nuevo a marcar mis ritmos, a lograr las metas, recuperar el terreno perdido en vez de desvelarme, total la noche se ha hecho para descansar y me dicen que con siete horas de sueño es más que suficiente.

Recuerdo bien la caminada por el tobogán de la calle México cuando era un niño, a las 5:30 ya tenía puesta la mochila y cerraba el portón, pasaba por la tortillería en el reparto Jaime y por una colonia del barrio San Jacinto que aún me agrada recordarla cuando era niño, pues era como un pasadizo secreto, después pasaba cerca de la escuela Espíritu Santo hasta llegar a la ferretería Vidri. Todas las mañanas antes de abordar la ruta 26 a unas diez o más cuadras de la casa de Mamá Yuly me entrenaron para no tenerle miedo a las caminadas y eso me ha valido de mucho en tantas ocasiones, tanto cuando vivía en Tlaxcala, como cuando me perdí en Quelepa o cuando por ahorrarme el bus deshice las suelas de los zapatos. La costumbre de la frugalidad que la heredé de mi abuela Josefina la empecé a poner en practica justo esos años y todo era para ahorrar 0.25 centavos de colón. Tomaba el bus casi frente a Casa Presidencial y luego empezaba la ruta, algunos tramos ya no los recuerdo porque fue en esos años cuando comencé la costumbre de leer en los buses, a veces estudiaba para los examenes, otras por simple diversión revisaba la mitología griega (si que era un niño raro). El colegio estaba en la colonia Miralvalle, por lo que el viaje duraba poco más de 45 minutos. La verdad que en esos días sin computadoras ni televisión era divertido. Aunque el camino de regreso era un poco más tedioso bajo el sol del mediodía y las sudadas, aunque mi Mamá Yuly siempre estaba en la puerta esperándome. Recuerdo bien su sonrisa cuando estaba a una cuadra. Ella no era una mujer muy expresiva, pero cuando me sonreía sentía algo especial, una camaradería de la cual los años y la ignorancia me apartaron de ella por un tiempo, a pesar de que me cuidó tan finamente en mis enfermedades infantiles. Pocos años antes de que muriera recuperamos esa amistad, gracias a una invitación del tío Yomar, claro que no en esa medida tan agradable cuando me llevaba de un lado a otro, yo ya no era un niño, ya estaba casado, pero ella me abrazaba aún tal y como lo hacia cuando niño. Recuerdo bien que me ponía a manejar los carros sólo para darme el gusto de hacerlo y así como cuando niño la acompañaba con religiosidad a Tonacatepeque donde le quitábamos la nata a la leche y Jaime se la comía con sal. Ella estaba pendiente de que mi ropa estuviera lista y todo, tal y como si viviera completamente con ella, me cortó el pelo hasta que ya no podía dominar las tijeras, aunque en nuestra reconciliación lo intentó un par de veces. Lo primero que me preguntaban al llegar era si ya había comido e inmediatamente a preparar comida si no lo había hecho, así como el clásico café con leche que tan bien prepara Ursula. Gracias a Dios pude pedirle perdón y abrazarla antes de no volverla a ver y aún cuando estuvo lejos en su tratamiento de radioterapia en Sao Paulo se acordó de mí y me dejó algunas líneas que guardo entre mis tesoros.

Ahora que vuelven a mi memoria esos días pienso, que esas detalles que me intentó enseñar y que mi alma rebelde no quería aceptar, aún pueden darle un tanto de honor a su esfuerzo, así que probaremos de nuevo ganarle a la madrugada.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Nuevos tiempos en El Salvador nos llaman a tener mayor solidaridad



por Mauricio Vallejo Márquez

Escritor salvadoreño

Hay nuevos vientos en El Salvador, producto del primer triunfo electoral de Mauricio Funes, candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Después de cuatro períodos de desgaste de parte de los gobiernos de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Funes ahora se encuentra esperando la hora en que le sea entregado el rumbo del país y que empiece a cumplir los compromisos que en la campaña hizo para todos aquellos que lo miran como una esperanza en un período que muchos consideran complicado, porque se avecina lo peor de la Crisis Económica Mundial que ha azotado a la mayoría de paises que son potencias internacionales.
A pesar de que en nuestro país ún aproximado de 4 millones de salvadoreños se encuentran en el padrón electoral, no todos fueron a votar, pero hora es el momento de organizarnos como país y dejar de lado las diferencias partidarias e ideológicas para poder construir El Salvador que todos merecemos y el que debemos de legar a nuestros hijos. Los sectores que tuvieron miedo, debido a la campaña sucia, están invitados a trabajar con nosotros en este nuevo gobierno de unidad, así como también los que no creyeron en los cambios que como partido realizó el FMLN después de analizar los nuevos tiempos en que vivimos. Tiempos en los que el pueblo salvadoreño está madurando. En este momento coyuntural debemos tomar lecciones de la historia, tanto nacional como internacional para poder aplicar a nuestro beneficio lo que más nos conviene como país.

Existen casos que deben ser tomados en cuenta, el que más me llama la atención es la Japón después de 1945 justo al final de la Segunda Guerra Mundial. Cuando Jápón fue humillado por el gobierno en turno de los Estados Unidos con dos bombas nucleares en Nagazaki e Hiroshima, los habitantes de la nación del sol estaban sumidos en una profunda crisis y parecía imposible salir de ella. Los japoneses unieron fuerza y se pusieron de acuerdo y lo lograron. En poco tiempo un nuevo ideal de nación nació en la isla, lo que provocó que el Japón se transformara en una de las mayores economías del mundo y una de las sociedades que menos desempleo y delincuencia tiene.

"La salvación del japón es el japonés", así rezaban desde pequeños en las escuelas niponas y al parecer les valió de mucho el esfuerzo de repetirlo hasta el cansancio pues se gravó en sus mentes y corazones. Ahora están soportando la actual crisis mundial, pero conociendo a esa gente es seguro que el golpe no será tan fuerte, a pesar de que ha bajado la producción de empresas gigantes como Toyota.

Ahora bien, El Salvador debe tomar lección, no sólo del Japón para hacerle frente a la crisis. Gracias a Dios los salvadoreños fuimos lo suficientemente maduros para darle paso a la alternacia en el poder Ejecutivo, algo que nos llena de espectativas porque se han prometido muchas cosas: un gobierno más justo, justicia social, defensa de nuestra Constitución, entre otras. Eso nos da una buena base para partir, pero requerimos el esfuerzo de todos, requerimos esfuerzo de los salvadoreños para ascender en nuestro tipo de vida y mejorar nuestras condiciones sociales y económicas. Esto no lo lograra solo un Gobierno, para ello se requiere de los habitantes de un país, así como en Japón, pues la cultura somos todos y para que existan cambios sustanciosos es necesario trabajar desde nuestra cultura, a partir de nuestra actitud hacia la vida, el trabajo, la solidaridad. Cada uno de nosotros es fundamental para obtener el cambio.

domingo, 15 de marzo de 2009

En El salvador triunfó la democrácia



por Mauricio Vallejo Márquez

Cuando era un niño y en las cercanías de mi casa había mucha gente que apoyaba los gobiernos que habían institucionalizado el capitalismo como política de Estado, no podía expresar en público mis preferencias políticas y menos todo lo que sentía al ver la injusticia, al saber que mi padre por ser poeta y creer que las cosas debían cambiar fue desaparecido, torturado y asesinado por los Escuadrones de la Muerte y hasta la fecha desconocemos su paradero, salvo esas pequeñas informaciones que logramos colar producto de ferreas investigaciones de la familia. Así que herederos de un nombre y una sombra política tuvimos que vivir escondiéndonos de todo y por todo durante muchos años, pero con la esperanza de que todo iba a cambiar algún día. En esos días no podía decir que mi familia entera estaba comprometida con la justicia social y la verdadera democracia, porque si no estuviera muerto. Cuando la gente me preguntaba por mi papá decía que estaba en Brasil, trabajando o algún otro invento. En tiempos de elecciones decía que votaba por el Partido de Conciliación Nacional (PCN), algo risible, pues a mis siete años no tenía el derecho ni el deber de votar. Sin embargo, para los que dicen que no existen mentiras piadosas mi niñez fue una ancha, espesa y larga mentira de ese tipo. No porque me gustara decirla, sino por la gravedad que podría traer como consecuencia no decirla. Y así como yo muchos tuvieron que tragarse el miedo para salir a trabajar todos los días, así como hubieron otros que decidieron emigrar a Estados Unidos, Australia, Canadá, Costa Rica, México y al continente Europeo. Incluso a nosotros la Cruz Roja nos ofreció asilarnos en Francia, en esa época viviamos en el matriarcado de mi abuela Josefina y ella decidió declinar al ofrecimiento para quedarse con su papá, quien murió pocos meses después del desaparecimiento de mi padre. Sin embargo yo no podía salir del país, a menos que alguien falsificara la firma de mi papá, pues apenas tenía poco más de un año de vida y era menor de edad. Aún así no me veo asilado con los galos, aunque lo que pudera haber implicado eso me da mucha curiosidad.

Pero ahora gracias a mi Dios puedo hablar sin miedo y con mi corazón en la mano. Después de los Acuerdos de paz de 1992 las cosas comenzaron a cambiar, al menos se podía izar la bandera del Frente Farabundo Martí para la Liberación nacional (FMLN) que tenía una ensalada de pensamientos de izquierda: democracia, social democracia, social cristianismo, marxismo, marxismo leninismo,maoismo, etc.. En lo particular por muchos años me sentí identificado con el socialismo, pero con los años y las lecturas pude ver las bondades del liberalismo con el contrapeso del Estado y fue así que sentí más simpatía por el Laborismo británico e israelí, sobre todo en el concepto del kibutz (el grupo). También me agrada el ejemplo del Japón que ahondo en cambios a partir de la educación desde la niñez. Actualmente sé que la Tercera vía propuesta por Giddens es aplicable, pero aún debemos de trabajar un verdadero pensamiento aplicable a la realidad salvadoreña, partiendo de la Constitución de la República y de la realidad que a diario nos hace suyos.

Sé que la tolerancia es difícil para muchos, pero es una muestra de madurez. En El Salvador ha ganado Mauricio Funes y El Salvador entero pùes lograr la alternancia en el Gobierno no es un juego pues existen muchos intereses de por medio, ya sean de poder o economicos y ambos son peligroso si no se pueden controlar como ya la historia nos ha dado múltiples muestras. Para muchas personas ha finalizado la posguerra, para otros al fin llegó la democracia.

Cuando empecé a ver los conteos de papeletas necesitaba una pasión desboradada me atrapó, tal vez porque imaginé la alegría de mi mamá, de mi abuela, de mis tíos o quizá porque sé que mi papá estaría tan feliz y estaría celebrando como ahora lo hace mi familia y sobre todo con mi abuela, que celebrará sus 75 años de vida con un triunfo. Mi abuela es una mujer que luchó desde diversas trincheras, la principal fue ANDES 21 y lo sigue haciendo y lo continuará hasta su muerte, eso es algo de lo que estoy totalmente seguro.

Muchos creen que es tiempo de enjuiciamientos, porque todos los muertos que asesinaron los gobiernos totalitarios en nuestro país no han sido olvidados. Esas grandes mentes, esos talentosos artistas, esas enormes mujeres, esos buenos hombres que derramaron su sangre sembraron en nuestro pueblo y aquí están los frutos en la figura de Mauricio Funes proclamándose presidente y en todos nosotros que defenderemos esa victoria que escribe una nueva historia, que aún nos llena de espectativas y de curiosidad, pero nos da esperanza.

Sin lugar a dudas mi país venció a la campaña de mentiras, calumnias y difamaciones que el partido Alianza Repúblicana Nacionalista (ARENA= junto a otros grupos procuraron. Ahora esperamos que no sean confrontativos y muestren sus cambios a partir de corregir una línea de su himno en la que afirma que "El Salvador será la tumba donde los rojos terminarán", pues ese comunismo del que hablaban era una utopía y buscar la justicia social y la democracia no es comunismo sino sensatez sin importar que tan conservador o revolucionario sea la ideología, si está unida a la justicia, la honradez, la lealtad y a esos valores que nos hacen humanos cualquier instituto político puede sobrevivir a las adversidad.

Durante la pasada campaña electoral se demostró la clase política y humana de Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén que a pesar de todo tipo de atropellos contra su dignidad irguieron la frente y guardaron silencio como un buen hombre debe hacer ante un insensato. Todos nuestros compañeros que oscilan sus nombres en el monumento a los desaparecidos en el parque Cuscatlán, todas las viudas, los huerfanos y cada uno de nosotros podemos decir que al fin la democracia llegó a El Salvador y es un hecho que tenemos nuevo presidente al que debemos apoyar, en primer lugar por ser elgido por la mayoría de nuestro pueblo, que vive en una democracia. Ahora es tiempo que la democracia llegue a todos los sectores de nuestra vida y eso es un esfuerzo conjunto, no de un sólo hombre.

Señor presidente Mauricio Funes y señor vicepresidente Salvador Sánchez Cerén aquí están mis manos y mi pluma para trabajar por nuestro El Salvador (como ha sido siempre), como lo han hecho mi madre, mi abuela, mi hermana y mi padre.

Felicidades pueblo salvadoreño porque hemos marcado historia y ahora comienza un verdadero amanecer para todos. Juntos trabajemos por el cambio.

Hoy elegimos presidente

Esperemos que la democracia prime, que la honestidad en verdad se dé. Esperamos que exista transparencia. Hoy es el día de elegir presidente.

domingo, 8 de marzo de 2009

Gracias Dios por las mujeres de mi vida

por Mauricio Vallejo Márquez

En el día de la mujer le doy gracias a Dios que nací del vientre de mi madre, quien además de llevarme nueve meses se esforzó por darme lo mejor que pudo y sigue siendo uno de los pilares que sostiene mi vida y ahora la de mi hijo. Le doy gracias a Dios por mi abuela Josefina, porque tomó su papel muy en serio y me adoptó como hijo, me enseñó a tenerle agrado a los libros y discutir de política y literatura. Agradezco a Dios por mamá Yuly, aunque ya no esté, por haberme dado también su cariño y comprensión hasta el último día de su vida a pesar de que dejamos pendiente nuestra última conversación. En verdad estoy agradecido con Dios porque tuve tres madres a falta de un padre que me fue arrebatado en la guerra.

Le doy gracias a Dios por mi esposa, con quien vamos andando en este turbulento y a veces sereno camino llamado vida y que estamos eternamente ligados por Dios y por un hijo, a quien nos debemos. Mi esposa es tan especial, es mi compañera, mi amiga y "todo", como dice Bennedetti.

Y no puedo dejar de dar gracias por las demás mujeres de mi familia que sin quererlo han dejado algo en mí, ya sea amor, cariño, amistad y presencia: Gloria, Marlya, Ursula, Alba, Kennia, Sofía, Daniela, Rebeca, Débora, Alejandra, Regina. Y a mis buenas amigas Maud, Hilda, Norma y Amalia. Y a todas las mujeres que se han cruzado en mi camino, algunas se han detenido, otras ni siquiera me recuerda, algunas que se han quedado marcadas en mis recuerdos. Todas ellas son únicas. Cuando alguien dice que todas las mujeres son iguales está equivocado, nunca he visto tan marcadas diferencias a pesar de compartir género, así como los hombres. Es verdad que tenemos cosas en común, quizá algún gesto, no sé. Si algo he aprendido de verlas, de vivir entre ellas es que las mujeres son la esencia de la vida, de la familia y de la sociedad.
Gracias Dios por las mujeres, gracias por tenerlas.

viernes, 6 de marzo de 2009

Las creaciones de Santiago

Santiago posando junto a un grupo de monstruos y Ultraman.

por Mauricio Vallejo Márquez
A mi hijo le encanta elaborar muñecos de plastilina, a mí me fascina verlo en acción, moviendo sus pequeños dedos, modelando con cuidado hasta lograr la forma que quiere. Al verlo dimensiono al alfarero, a las mujeres de Guatiajagua que tanto me agradaba ver cuando trabajaba de reportero. Pone una gran atención en lo que hace y a veces se enoja porque no logra lo que quiere, pero con el tiempo ha crecido su paciencia y lo intenta y lo vuelve a intentar hasta que logra excelentes resultados para su edad.

Cuando yo era pequeño me sentí a mis anchas con una pequeña cantidad de modelina, por eso a mi hijo le hemos comprado una buena cantidad y ha sido una buena inversión, porque lo hace muy bien. A diario debemos tener el cuidado de limpiarle las uñas porque tienen varios colores: anaranjadas, azules y negras.

Antes verlo tomar la plastilina y cubrir con ella a sus transformers me parecía inapropiado, pero la verdad es que cuando vamos aumentando los años decrece nuestra imaginación y dejamos de ver las cosas tan hermosas como en realidad lo son. Mi hijo me ha dado esa lección, no podemos dejar lo que eramos de niño, esa inocencia, esa imaginación, porque entonces perdemos el rumbo de la vida.

Todavía hace un año me sentaba con él y hacia lo que me pedía: "un caracol, un gato, un perrito, un Ultra Man..." y así pasaba las horas con él. Ahora me siento a verlo, porque él lo hace todo y me satisface verlo. de vez en cuando elaboramos historias con esos muñequitos y muy de vez en cuando un enfrentamiento pugilístico entre Ultra Man y el Monstruo.

A mi pequeño, además de la escultura también le gusta pintar y allí le tenemos su galería, a parte de la de Escuela Dominical. Organizada por edad y por tema. Es que los hijos nos mueven el tapete. Estoy seguro que si mi papá lo viera diría aquella su frase: "helo, heelo..", mientras le tocara la guitarra, o ya le hubiera escrito un poema, quién sabe. A los abuelos y a la bisabuela los trae locos también. Así que ya es de familia.
Los monstruos y Ultraman más cerca.

Santiago ha sabido ganarse el cariño de sus ancestros y a la vez su admiración al ver que el arte fluye en él, como en todos los niños, pero aún debe ser encausado y estimulado. Claro que al final la decisión de qué será en el futuro es de él. Nosotros sólo lo apoyaremos en el camino que desee seguir.
Nos alegra ver como le hace las extremidades a sus creaciones o como combina los colores, porque no siempre quiere hacerlos de un sólo tono. Y mientras hacia sus esculturas de plastilina decidió que la fotografía también era buena. Así que allí anda con su cámara digital tomando fotos y con una de ellas me despido.

El Grinch y el saco con los juguetes.

lunes, 2 de marzo de 2009

Los presidentes y sus requisitos


Por Mauricio Vallejo Márquez
Escritor salvadoreño


En tiempos de elecciones surgen comentarios de todo tipo dirigidos a quienes son candidatos para ocupar la silla presidencial. Es normal observar al partido “x” teniendo diferencias con el partido “y”, a veces con enfrentamientos verbales muy subidos de tono ó incluso recurriendo a las calumnias, algo que es lamentable sobre todo en un país llamado democrático. En ocasiones las diferencias llegan hasta los golpes entre los correligionarios que se encargan de la pinta y pega, y en muchos casos los insultos están a la orden del día sólo por no compartir simpatía por un partido político entre los ciudadanos que no tienen participación partidaria. Es usual escuchar a un automovilista pitarle tres veces a otro por portar una banderita en una de las ventanas de su vehículo.
Muchos olvidan que además de votar por un instituto político se vota por un candidato a presidente que no siempre comparte todas las ideas del partido que lo respalda, aunque le da su entera confianza porque de otra manera no lo hubieran propuesto. Es el candidato quien, de ganar, estará autorizado para dirigir el Poder Ejecutivo, administrar el Estado, será Comandante General de la Fuerza Armada, podrá vetar leyes, emitir decretos presidenciales, tendrá incidencia en todas las carteras de Estado y apenas tendrá el freno de la Asamblea Legislativa cuando tenga que salir del país, como se puede apreciar en los artículos 150 al 162 de la Constitución de la República, documento que es el fundamento legal o la ley primaria de nuestro país, la cual el presidente con mayor razón debe de respetar y acatar en todo momento.
En nuestro país para ser presidente se debe cumplir con algunos requisitos que se plasman en el artículo 151 de la Constitución de la República, que afirma: “Para ser elegido Presidente de la República se requiere: ser salvadoreño por nacimiento, hijo de padre o madre salvadoreño; del estado seglar, mayor de treinta años de edad, de moralidad e instrucción notorias; estar en el ejercicio de los derechos de ciudadano, haberlo estado en los seis años anteriores a la elección y estar afiliado a uno de los partidos políticos reconocidos legalmente”.
El dato de la nacionalidad es completo, aunque recordemos que incluso si se ha nacido fuera de El Salvador, mientras se es hijo de salvadoreños, se tiene derecho a la nacionalidad por nacimiento, así como también los centroamericanos que tienen su residan en El Salvador y deseen nacionalizarse, según está escrito en el artículo 90 de la Constitución de La República.
La edad es otro de los requisitos, porque la madurez se va alcanzando con el tiempo y culturalmente los 30 años son suficientes para considerar a alguien maduro, aunque no siempre eso sea así. Existen personas que envejecen, pero no maduran. Es poco frecuente ver a alguien de esa edad participar en la contienda electoral. En el caso de los dos candidatos que se presentarán el 15 de marzo ambos han cumplido más de 40.
Pero el punto indispensable del asunto es la moralidad y la instrucción que tenga quién aspire a ser presidente. El futuro Comandante General de las Fuerzas armadas va a dirigir y administrar todo un país, no sólo a los que simpatizan con su partido político, como algunos creen por lo que debe tener una moralidad coherente con las buenas costumbres. Pero esta moralidad a la que se refiere también debe de observarse en el momento de ganar o de perder las elecciones. Al ganar porque se debe ser íntegro y cumplir todas las promesas que se han hecho, para evitar no sólo el castigo de los que emiten el sufragio, sino también ser llamados mentirosos y ser conocidos así de generación en generación aunque no se publique en los medios de comunicación. Al perder para tener la decencia de aceptar la derrota y procurar mantener sus ideas de ayudar a la gente sin importar el campo donde los ciudadanos inscritos en el padrón electora decidieron en que se debe laborar, pues los partidos que no ganan elecciones deben seguir trabajando por la gente si ese es su verdadero propósito y es en los resultados de su trabajo el lugar donde se demuestra.
Las pequeñas muestras de los proyectos que se podrían implementar o las promesas no son suficientes para la gente, se requiere de un compromiso que obligue al que promete cumplir con plazos específicos. Las promesas se las lleva el viento, lo único que sobrevive es el resultado, sobre todo si es un bueno y es allí donde se examinará la instrucción de los candidatos, no al decir se es ingeniero, licenciado, bachiller, doctor. Nuestra Constitución no dice cual debe ser su profesión, pero sí que debe tener instrucción.
No es fácil ser candidato a presidente, mucho menos ser presidente porque la responsabilidad será grande, si en verdad se quiere ayudar a nuestro país que tiene tantos problemas como el desempleo, la delincuencia, la salud y la educación. Pero tan poco es fácil ser ciudadano en un país donde los problemas nos aquejan diariamente y pareciera que no existe esperanza. Decidir por el mejor candidato es una cuestión de análisis, de comparaciones, de no dejarse engañar. Y una de las formas de evaluar es conociendo lo que dice nuestra Constitución acerca de los candidatos a presidentes, luego se compara a los candidatos y el 15 de marzo emitir en las urnas nuestro voto al que mejor pasó la prueba.

domingo, 1 de marzo de 2009

Voy a votar por Mauricio Funes


por Mauricio Vallejo Márquez

Es indignante que una persona tome el nombre de Dios en vano y más aún cuando se le quiera inmiscuir en política, siendo el Señor amo del Universo, sobre todo queriendo defender a un partido político que ha violado los derechos humanos, los derechos laborales, defendido la injusticia y la voracidad de los empresarios que se enriquecen a costillas de trabajadores y clientes vendiendo con balanza deshonesta. Y no bastando con eso utilizando el recurso de los nacional socialistas de buscar un chivo expiatorio para todos los problemas y así enmarcar al partido de la oposición todos los conflictos.

Es increíble el grado de ignorancia de algunos que afirman que el FMLN es un partido comunista, cuando la utopía de Marx no ha podido darse en ningún gobierno de corte socialista, esto sin dejar de mencionar que ningún país ha sido socialista puro, ni siquiera Rusia y menos China. Si no me creen busquen, indaguen, informense señores por favor.
Dios tiene un valor preponderante en el ser humano, sin Él no somos nada. Pero no podemos inmiscuirlo en la política que es algo tan humano y por lo tanto imperfecto. El mismo capitalismo está en crisis mundial producto de que no existe la buena voluntad de los empresarios, de igual forma el socialismo ha buscado adaptarse a los cambios del mundo y por eso se puede hablar de una social democracia y tenemos los ejemplos de Israel, Inglaterra, Alemania, Suecia, Chile y Brasil que avanzan a pasos agigantados en el duro mundo industrializado defendiendo los derechos de sus trabajadores e imponiendo controles a los empresarios para que acaten las leyes.

Decir que Mauricio Funes no cree en Dios y que defenderá el aborto y evitará que los evangélicos no puedan congregarse es falso. En principio porque vivimos en un país donde existe una Constitución de la república que permite la libertad de culto, defiende la vida del ser humano desde el momento de la concepción. Todo candidato a la presidencia debe y tendrá que respetar la constitución. El hecho de que algunos presidentes no lo han hecho no quiere decir que uno venidero no lo hará.

La decisión electoral si bien es cierto es decisión de los salvadoreños, Dios tendrá una voluntad permisiva como lo muestra al permitir que exista lluvia sobre buenos y malos. No podemos seguir pensando que los dogmas y temores que infunden deteminadas personas son la verdad absoluta, pues Jesús (Yaushua) dijo: "Yo soy el camino la verdad y la vida", no dijo ARENA u otro partido.

Yo tengo mi elección independientemente de mi religión y mis orígenes étnicos. Voy a votar por Mauricio Funes.