domingo, 4 de noviembre de 2012

Papeles y ayeres


por Mauricio Vallejo Márquez
Revisando entre mis papeles encontré un pequeño trozo de papel en el que había escrito don Santos y una tarjeta de Reyes Gilberto Arévalo, del mismo día en que me envío su libro. Los dos personajes ya no viven. Se fueron este año, al igual que muchas cosas más. Los papeles en verdad ayudan a recordar cosas, a mantener vivas esas escenas y esas voces que podría disiparse mientras el mundo y su audiovisual recurso televisivo o internet lo imperan.
Don Santos era un tipo tan pacífico, tan tranquilo. Siempre estaba sonriente, aun cuando cargaba un gran huacal de masa para pupusas. Era un tipo simpático, siempre conversaba y aconsejaba a su modo. Vendía su casa y alguien lo visitó por la noche, ese alguien lo asesinó. A él y a su familia. Así que dejamos de saber de don Santos y su buena onda.
Don Reyes era un tipo diez. Cuando mi hijo se enfermó de gravedad, él nos echó la mano y así como a nosotros a muchos más. Pocas veces escuché su voz, pero leí muchos de sus escritos y aún guardo entre mis estantes su último libro. Don Reyes también nos dejó, pero por una enfermedad que lo impuso.
Así como ellos volvieron a mi mente, muchos más comenzaron a cruzarse, a despertar imágenes que había perdido de aquellos años que viajaba mucho al oriente, de esa amistad con Carlos “El Famoso” Hernández y tantas cosas más como el esfuerzo titánico que hizo en su entonces Bernardino Albiñana con la venta del loroco. Del amigo Rubén Morán que rompió el record de eventos municipales en Oriente. Y de repente surge la tarjeta de la Hostería de Xicohtencatl y esos días de ajedrez y caminatas.Tlaxcala nunca pasa de largo a pesar de que los años lo procuran.
Las tarjetas de presentación que cuentan el currículo de los amigos, de esos puestos importantes o de esos pequeños empleos que ahora parecen mentira viendo como pasan algunos, siguen siendo mejor que llevar al día una bitácora.
Pasa el tiempo sin duda, pasa sin quererlo. Y nosotros apenas vamos guardando esos recuerdos. Con los años parece que lo olvidáramos todo, pero siempre existe un papel que nos recuerda alguna escena de este gran teatro que vivimos.

1 comentario:

CONSTANTINE dijo...

Me gustaría que pudieses leer mis poemas!