martes, 13 de agosto de 2013

La carretera

Por Mauricio Vallejo Márquez

Tenía años de no sentir que navegaba por una carretera. Esa sensación de arrullo mientras el vehículo se desliza por el inmenso río de asfalto, a tal grado que poco a poco se tiene la sensación de que entremos a un sueño.
Cuando viajaba todos los viernes al oriente del país se volvió algo tan acostumbrado, que cuando estaba en San Salvador sólo quería permanecer en casa. Ahora, después de casi diez años de no salir tan seguido, viajo con tanta frecuencia y aún me queda la necesidad de continuar viajando.
Mientras miraba los almanaques viejos en la casa de mi familia paterna en Tonaca me decía: “quiero viajar”. Pero no sólo ese salir del país, sino conocer mi país, sus rincones, sus aristas, su gente, sus costumbres, sus alimentos. Con ese trabajo de viajar a Oriente comencé ese sueño y ahora, de nuevo tengo esa oportunidad y aún queda en mí la necesidad de seguir caminando entre nuestra gente, nuestros valles, nuestras playas. Aún hay mucho por seguir conociendo y todo gracias a que un vehículo navega por la carretera.

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