jueves, 18 de julio de 2013

Soñando la realidad

Por Mauricio Vallejo Márquez

Una de las grandes curiosidades de la vida es que el futuro se labra  por distintas manos. Puede ser con el tesón inquebrantable de un Napoleón o un Gandhi, pero también por el entorno. Al final de cuentas siempre resulta el entorno la principal razón: los hechos históricos, la geografía, la economía.
Puede que los sucesos y las personas que se encuentran al rededor sean determinantes, sin embargo el fundamental reside en el individuo, el individuo como ente singular es el que decide si es parte de la cadena impuesta o  se atreve a cambiar, a romper estigmatizaciones, paradigmas, tradiciones.
Eso es lo que divide al mundo entre soñadores o idealistas y el resto de la humanidad.
Los idealistas luchan contra el entorno, el desánimo que pretenden realizar los que no creen que es posible crecer, cambiar, crear.
Para que algo sea real, es necesario soñarlo. Pero el sueño no debe quedar en eso, en sólo un recuerdo onírico. Debe de concretarse, y eso sólo se hace trabajando por hacerlo realidad.

lunes, 15 de julio de 2013

La aventura del orden

Por Mauricio Vallejo Márquez

Estamos en etapa de reingeniería, reconstrucción y depuración. Esas etapas maravillosas en las que decidimos cambiar lo malo por lo bueno, con la esperanza de que la decisión sea la correcta.
En toda esta aventura he navegado por libros, documentos, escritos y archivos varios. Entre tanto papel me he encontrado con elementos valiosos, recuerdos maravillosos y sobre todo con la satisfacción de ser capaz de ordenar mi mundo. Anoche reencontré un material fantástico acerca de Aristóteles y Platón que me trasladó a aquella clase de Filosofía impartida por Guillermo Padilla, un buen lector de Nietzsche con el que compartimos platiques a la salida de aquella Aula Magna. También me reencontré con escritos que había dado por perdidos y muchos apuntes que pretendemos ordenar.
También encontré material que debe ser mandado al retiro. En fin, poco a poco el ordenamiento de mis archivos va dándome luz de que vamos caminando.

miércoles, 10 de julio de 2013

La noche de Vallejo

por Mauricio Vallejo Márquez

Cada visita a Tonaca me resulta emotiva. Llego a sentir que voy a visitar a mi papá y claro con tantas muestras de afecto de sus coterráneos y amigos es evidente de que Mauricio Vallejo vive en Tonaca.
Cuando era pequeño esperaba que durante la noche llegaría e incluso lo imaginé en múltiples ocasiones de pie frente a mí, apoyado en el dintel de la puerta con una camisa roja. Esa fantasía infantil quizá ayudó a superar su ausencia, así como el conocer de él a través de sus amigos y de mi familia materna. Ya no se diga cuando tuve sus escritos en mis manos. Tenía 18 años cuando mi abuela Josefina consideró que era tiempo para sacar el tesoro que ella junto a mi abuelo Mauro enterraron en el jardín de la casa y donde luego construyeron una bodega. Junto a unos amigos rompimos el piso y comenzamos a cavar, pero el lugar exacto se había olvidado, pero mi tío Luis Manuel aún recordaba. Encontramos los escritos que estaban cubiertos por las raíces de un árbol de mango.
Es lamentable que seamos un país sin memoria, que olvida con facilidad o que sume en el silencio la historia. Mi papá al igual que sus coetáneos mártires sufrieron por años el silencio, pero todo tiene su tiempo y sus vidas y obra poco a poco comienza a ser conocida.
El sábado 6 de julio fue un momento para sentir la cercanía de mi padre gracias a los amigos del Gremio de Artistas de Tonacatepeque, La Sociedad La Noche de Vallejo y de todos sus amigos. Así como el apoyo de la Asociación Cultural Islámica Shiita de El Salvador, Ediciones la Fragua y Diario Co Latino.
Cuando llegamos a Tonaca vimos el rostro de mi papá en los postes y luego una exposición de fotografías en la sala de exposiciones del Centro Cultural El Mesón. Sólo sentir esa fuerza, esa solidaridad ese amor a la memoria de Mauricio Vallejo, era tan emotivo.
Me conmueve encontrar en la gente de Tonaca tanto cariño para mi papá, no sólo por su obra en la que siempre estuvo presente su amada Tonaca, sino por su calidez humana, por su solidaridad, por ser un hombre humilde y que se llevó bien con todos. Una persona que logra eso es algo de admirar, y es una razón por la que admiro a mi papá, que ha tenido amistades tan fuertes que trascendieron la muerte, tan fuertes y estrechas.
Éste sábado tuvimos la oportunidad de escuchar historias de él gracias a su amigo, el actor y director de teatro Donald Paz, quien fue el coordinador del colectivo artístico en el que mi papá trabajó y que ahora habita en Francia. Contó anécdotas graciosas como el día en que se tomaron un árbol de mango en la UES cuando protestaban por ciertas injusticias de la época, también como realizaron la obra Un solo golpe al caite que mi papá escribió el guión, de como realizaron grabaciones con música y poesía. En fin contó como era mi papá en ese ambiente de amigo, de artista y revolucionario.
La poeta Ana Mercedes Cañadas de Navas estuvo junto a él el día en que lo secuestraron y contó como se desarrolló el evento, algo que nunca pudo hacer Francisco Andrés Escobar, quien estuvo justo a la par de mi papá cuando ocurrió esa tragedia. En Cambio ella, tuvo la valentía de contar con lujo de detalles la escena, aunque estaba a unos metros.
Mi mamá y abuela se encargaron de contar la vida íntima de él. Mi abuela fue su maestra en el Inframen y mi mamá, su esposa. La mamá de mi papá murió hace algunos años y por eso no pudo acompañarnos.
Luego del conversatorio se leyeron poemas de él, distintos poetas y amigos como Rob Escobar, Bilal Portillo, Jorge Canales, Erick Jalagua, David Duke y por supuesto La Sociedad La Noche de Vallejo.
Tras esto Se desarrollaron dos piezas de danza, y mientras se daba todo el evento Carlos Córdoba realizó una magnífica puesta en escena de estatuismo.
La música también estuvo presente con la maravillosa voz de Margarita Navas Cañadas que fue acompañada por la guitarra de Diego de Tonaca.
Tras el recital se realizó una procesión por las calles de Tonacatepeque en la que se leían los versos de Mauricio Vallejo. Rob Escobar se detenía en cada esquina y con megafono en mano leía: “Yo soy el mero gallo, de mi pueblo... sí señor...”. Los postes del camino se llenaban del rostro de Mauricio Vallejo y sus versos: “Nací para desobedecer lo establecido”. Y en cada esquina dejaban escapar al cielo un cohete de vara. La gente llevaba velas en sus manos. Hasta que llegamos a la casa que habitó mi papá y donde Acción Poética- Libertad Poética pintaron un mural en su honor. Allí dejamos las velas como un recuerdo a su memoria y la promesa de no olvidarlo jamás.



jueves, 4 de julio de 2013

Esperare

Por Mauricio Vallejo Márquez

Si supiera papá, si supiera ,
si tan sólo tuviera una idea ,
pequeñita ,
insignificante ,
una muestra diminuta
de lo que te pasó
en esta guerra que hace tiempo anocheció
no te seguiría esperando día a día
y guardaría al fin tus cosas
sólo para mostrarlas a tus nietos
y a su tiempo
como debe ser .

Quizá si lo supiera
no hubiera perdido tus escritos
con la torpeza que lo hice
y no recuerdo como fue .
Cuando todo parecía acabar
Se encontraron , todos, como no pensé que sería
De la mano de tu nuera .

Aunque nada es probable
quizá todo fuera  igual
e incluso esperaría que ya viejos 
abordáramos el mismo bus
camino a Candelaria
y te viera
y me vieras
ajenos a quienes somos  
padre e hijo
marchando a los años
inclinando nuestras hojas en la tierra
sin saber que nos  vimos .

Al menos eso me dejaron
tus asesinos :
la esperanza de verte

hasta que muera .

miércoles, 3 de julio de 2013

La libertad es sumisión

por Mauricio Vallejo Márquez

Sócrates demostró al beber aquella copa con cicuta que la libertad está subordinada a una decisión. Sin pensarlo dos veces optó por el suicidio antes de vivir fuera de la polis. A Sócrates se le obligó a escoger entre la  muerte y el destierro de la polis. La vida fuera de la ciudad griega era un atropello a su pensamiento libre, así que la muerte era el único recurso para seguir teniendo libertad.
Platón, al contrario de Sócrates, no vio en la libertad un bien invaluable pues consideró que al entregarse a la esclavitud el hombre mejora. Es posible que él no considerara el sometimiento del hombre por el hombre como un hecho necesario para su evolución, sino que el sometimiento de nuestros impulsos naturales para buscar el crecimiento como personas.
Los griegos tenían una cultura esclavista y su aristocracia veía en la esclavitud las claves de la superioridad a la que se refería Aristóteles, además de un símbolo de poder como más adelante los romanos establecieron como un estilo de vida, así como sucedió en las naciones europeas y los Estados Unidos.
Muchos siglos más tarde también sostiene esta idea Jesucristo a lo largo de los Evangelios en los que expresa que el que sirve es mejor. Y es, precisamente, el servicio un sometimiento que se hace de forma voluntaria ya sea por remuneración o por iniciativa. El servicio es uno de los fundamentos del pensamiento cristiano. Más adelante en las cartas del Nuevo Testamento el apóstol Pablo profundiza en esa libertad de servicio llamándolo dominio propio el cual enumera dentro de los frutos de la fe. Éste busca que el hombre domine sus propios impulsos naturales para ser realmente libre. Este pensamiento nos habla de dos formas de libertad: la primera en la cual las pasiones inherentes al ser humano son satisfechas; en la segunda, la libertad de dominar esas pasiones que refuerza el concepto del dominio propio, donde vemos el sometimiento de las propias pasiones.
Ambos conceptos muestran que el hombre en realidad no es libre porque debe dominar su libertad. Ya sea porque es obligado a no serlo o porque éste por voluntad debe ceder.
Jean Jeacques Rousseau consideró que el hombre es libre por naturaleza y sólo puede ser limitado por las leyes. Es decir que esta libertad está sometida a algo, en este caso a lo que estipula un Estado. Es uno de los límites externos que se encuentran en nuestra vida como la naturaleza, la moral y los recursos económicos.
Friedrich Nietzsche en su tesis sobre la moral nos mostró un punto de vista más individualista o íntimo. La libertad es una condición humana en que el deseo es parte de nuestra vida, siendo una acción esclavizante del ser humano. El ser humano es esclavo de sí mismo por lo cual la libertad es sumisión.
El hombre nace libre, pero en esa libertad ya limitada por factores externos el hombre se vuelve esclavo de sus pasiones, sentimientos y emociones.

El hombre no es responsable de haber nacido libre dentro de sus límites, pero si de vivir con esa libertad. La libertad es una responsabilidad con la que debe habitar el hombre. La responsabilidad es una obligación. Desde el momento en que la ejecutamos estamos esclavizados a ella.

martes, 2 de julio de 2013

La libertad y sus límites

por Mauricio Vallejo Márquez
        Un bebé está en su corral. Limitado no sólo por el lugar, sino por la naturaleza que no le permite tomar su propia decisión de salir de allí o de quedarse. Tiene límites que lo mantienen en ese lugar, pero si llora tiene la posibilidad de que su madre lo saque. Esto mismo vive el ser humano a lo largo de su vida.
Los límites son parte de la existencia. Desde que el ser humano se encuentra en el mundo debe de aprender a vivir con ellos y superarlos. Estas barreras nos detienen de no caer en dificultades,  o en la muerte, y además mantiene en cause a la sociedad, a la familia y a la comunidad. 
        La libertad, en cambio, no sólo es parte de la vida sino fundamental para la existencia humana, pero no puede existir una verdadera libertad sin límites. Estos deben ser estudiados y comprendidos para no romperlos y caer en la prisión del libertinaje que lleva a un descontrol al hombre reduciendo su vida o su propia libertad. Una persona tiene la decisión de violar la ley o no. Si la viola es seguro que en un momento será atrapado y luego deberá pagar un castigo: la cárcel. Y todos sabemos que esta no es un lugar de recreo y libertad. En cambio si no viola la ley no tendrá que pagar un castigo y podrá disfrutar de su libertad. Entonces podemos apreciar que la libertad «es una cuestión de medida, de condiciones y de límites en cualquier campo» como lo expresa Nicola Abbagnano. Es decir que merecemos o disfrutamos la libertad gracias a las limitantes que al mantenerlas o cumplirlas mantiene el orden natural o el social.
            Incluso para Jean Paul Sartre «la libertad es la elección que el hombre hace de su ser propio y del mundo». La libertad entonces está condicionada por nuestra forma de escoger como actuaremos ante las diferentes situaciones, y esta elección designa otras elecciones que también tendrá más límites.
Estos límites no permiten que exista la libertad absoluta, pues se ve limitada ante las libertades de su prójimo. La libre elección de cada uno termina en el lugar donde comienza otra libertad. El hombre tiene una libertad limitada.
            «Se dirá libre aquella cosa que existe por la sola necesidad de su naturaleza y se determina por sí sola a obrar», afirmó Baruch Spinoza volviendo al hombre un ser con fronteras que no puede cruzar. El ser humano puede querer volar pero se ve limitado por su naturaleza o sus recursos. No puede volar pues no esta diseñado para hacerlo como un ave y tampoco puede montar un avión a menos que disponga de la cantidad que exigen las aerolíneas para hacerlo. Pero en cambio: «Sólo Dios es libre porque sólo él existe por la sola necesidad de su naturaleza divina, el hombre no», continúa Spinoza.

            Conociendo esto nos damos cuenta que La libertad es una medida de posibilidades, una elección motivada o condicionada que está limitada tanto por nuestra naturaleza, las leyes dictadas por la sociedad, la moral y nuestros recursos económicos.