miércoles, 3 de julio de 2013

La libertad es sumisión

por Mauricio Vallejo Márquez

Sócrates demostró al beber aquella copa con cicuta que la libertad está subordinada a una decisión. Sin pensarlo dos veces optó por el suicidio antes de vivir fuera de la polis. A Sócrates se le obligó a escoger entre la  muerte y el destierro de la polis. La vida fuera de la ciudad griega era un atropello a su pensamiento libre, así que la muerte era el único recurso para seguir teniendo libertad.
Platón, al contrario de Sócrates, no vio en la libertad un bien invaluable pues consideró que al entregarse a la esclavitud el hombre mejora. Es posible que él no considerara el sometimiento del hombre por el hombre como un hecho necesario para su evolución, sino que el sometimiento de nuestros impulsos naturales para buscar el crecimiento como personas.
Los griegos tenían una cultura esclavista y su aristocracia veía en la esclavitud las claves de la superioridad a la que se refería Aristóteles, además de un símbolo de poder como más adelante los romanos establecieron como un estilo de vida, así como sucedió en las naciones europeas y los Estados Unidos.
Muchos siglos más tarde también sostiene esta idea Jesucristo a lo largo de los Evangelios en los que expresa que el que sirve es mejor. Y es, precisamente, el servicio un sometimiento que se hace de forma voluntaria ya sea por remuneración o por iniciativa. El servicio es uno de los fundamentos del pensamiento cristiano. Más adelante en las cartas del Nuevo Testamento el apóstol Pablo profundiza en esa libertad de servicio llamándolo dominio propio el cual enumera dentro de los frutos de la fe. Éste busca que el hombre domine sus propios impulsos naturales para ser realmente libre. Este pensamiento nos habla de dos formas de libertad: la primera en la cual las pasiones inherentes al ser humano son satisfechas; en la segunda, la libertad de dominar esas pasiones que refuerza el concepto del dominio propio, donde vemos el sometimiento de las propias pasiones.
Ambos conceptos muestran que el hombre en realidad no es libre porque debe dominar su libertad. Ya sea porque es obligado a no serlo o porque éste por voluntad debe ceder.
Jean Jeacques Rousseau consideró que el hombre es libre por naturaleza y sólo puede ser limitado por las leyes. Es decir que esta libertad está sometida a algo, en este caso a lo que estipula un Estado. Es uno de los límites externos que se encuentran en nuestra vida como la naturaleza, la moral y los recursos económicos.
Friedrich Nietzsche en su tesis sobre la moral nos mostró un punto de vista más individualista o íntimo. La libertad es una condición humana en que el deseo es parte de nuestra vida, siendo una acción esclavizante del ser humano. El ser humano es esclavo de sí mismo por lo cual la libertad es sumisión.
El hombre nace libre, pero en esa libertad ya limitada por factores externos el hombre se vuelve esclavo de sus pasiones, sentimientos y emociones.

El hombre no es responsable de haber nacido libre dentro de sus límites, pero si de vivir con esa libertad. La libertad es una responsabilidad con la que debe habitar el hombre. La responsabilidad es una obligación. Desde el momento en que la ejecutamos estamos esclavizados a ella.

No hay comentarios: