lunes, 22 de junio de 2015

Una celebración del día del maestro por cuatro generaciones

por Mauricio Vallejo Márquez


Provengo de una familia de maestros. Mi bisabuelo Manuel Pineda fue maestro, de aquellos que trabajaron en una jefatura magisterial en la época del general Martínez y del presidente que llamaban Mica Polveada. Fue a estudiar a Puerto Rico y siempre estuvo en su vocación, incluso cuando se jubiló. Papá Manuel, le llamaba. Era tan dulce que cuando yo quebré unos vidrios, él llegó con un rimero de 25 vidrios para cuando volviera a pasar.
Luego mi abuelita, Josefina Pineda de Márquez, quien ejerció la docencia por más de 65 años y es una de las fundadoras de ANDES, mi abuela también fue maestra de mi papá cuando cursaba el bachillerato en el Inframen, y sigue siendo mi maestra, además de continuar enseñando a través de su columna semanal Gotas de ortografía. Mi abuelo Mauro fue maestro de inglés, de matemática y Maestro en la Logia, el abuelo que se sentaba conmigo por las tardes a hacer tareas o a ilustrar los cuentecitos que yo elaboraba.
Mi mamá, Patricia Márquez, también maestra, siguiendo el ejemplo de su abuelo y su madre. Recuerdo cuando la acompañaba a la UES cuando daba clases. Siempre fue una maestra que la gente quería.
Mi abuela paterna, María Julia Marroquín de Vallejo, también fue maestra de matemática. Además de que elaboraba las famosas libretas de ciencias sociales, matemática y biología de Edisal.
¿Y yo? ¿Qué podía hacer? No sólo las letras están en mi sangre. Mi primer trabajo como profesor fue en el Instituto Nazareth, después dimos clases en la Universidad Evangélica y la UTEC. Y seguimos dando clases de literatura en la Asociación islámica Shiita. Así que celebro también al cuádruple este día del maestro. Gracias a mi bisabuelo, mis abuelos y mi madre.

1 comentario:

Oscar Leonel Márquez dijo...

Ese día en casa se come pastel a lo grande. Felicidades.