sábado, 2 de agosto de 2014

Receta sin retorno

por Mauricio Vallejo Márquez

Es posible que el mundo regrese a su principio, como lo demuestran los diferentes ciclos en la naturaleza. El día se convierte en noche para volver a ser día con el pasar de las horas, y con esa premisa de que la materia nunca se destruye sino que se transforma llego a tener la impresión de que en realidad la vida es un caudal que cruza el cauce del tiempo. El agua que recorre la corriente no es la misma que fue en su principio, ni será la misma al final, aunque su esencia lo continúe siendo.
Por eso mismo la posibilidad del retorno sólo tiene un tiempo establecido y aún así jamás será otra vez la misma, aunque se ocupe el mismo espacio. Los días que se fueron ya no son, sólo queda su registro en nuestras mentes y en la historia.
Somos ingenuos engañándonos con la existencia, dándole importancia a cosas que no la tienen y que quizá jamás la tendrán. Sin embargo, cómo no hacerlo si somos humanos. Personas, individuos, sujetos y condenados a fallar a buscar la perfección, pero siendo finitamente perfectibles y falibles e imposibilitados de volver al principio, aunque tengamos miles y miles e principios, en tanto descubrimos que todo cauce tiene final y no somos como el agua en su ciclo histórico, aunque algunas fes lo consideran así y nos hablan de la reencarnación o la llegada a otro mundo llamado Paraíso. Lo no comprobable siempre será una duda, y las dudas son las que fundamentan una fe. Nadie puede tenerla si no se ha enfrentado a la imposibilidad. ¿Podremos retornar? ¿Volveremos a retorna? Quizá, eso es lo hermoso de algo que en sí mismo es una posibilidad, es posible.

01 08 14
Caracol de Cristo Darwin Fuentes.

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