lunes, 17 de diciembre de 2007

Poesía de Mauricio Vallejo


CANTURRA DEL GALLITO
Yo soy el mero gallo,
De mi pueblo sí señor.
Acial de las mujeres,
Y de muy mala voz
Y de muy mala voz.
Así te quería hallar
Sentada en la cuquita,
Soplándote en el fogón,
Soplándote solita,
Soplándote en el fogón,
Soplándote vidita.
Yo soy el mero gallo,
De mi pueblo si señor.
Acial de las mujeres,
Y de muy mala voz.
Nos iremos de Tonaca
Camino pa’Guayabal,
Pero no quiero encontrar
Al jodido de tu tata,
Pero no quiero encontrar
A ese viejo que me mata.
Yo soy el mero gallo,
De mi pueblo si señor.
Acial de las mujeres,
Y de muy mala voz.
Y a medio caminar
Voy a hacerte un presentito,
Que te haga suspirar
Parecido a este gallito,
Que te haga suspirar
Parecido a este gallito,
Que te haga suspirar,
Mío, tuyo, tuyito,
Que te haga suspirar
Mío, tuyo, tuyito.
(1976)



MICAELA LA DE LOS CIELOS
Micaela
trae un velo
de madera.
Una flor de mimbre
y en el pecho
una azucena.
Los domingos
yo la encuentro
en la Ceiba.
Juega y ríe
y se unta
de horas y lirios.
Micael
se ha alejado
de los hombres.
No es virgen
y tiene
pureza de agua.
Un domingo
se llevaron
su José.
Su amor, su marido.
Lo mandaron
a traer
Micaela
pudo escuchar
la refriega.
Cayó José
y con él
los de la huelga.
Los domingos
ella escucha
las campanas.
Juega y ríe
y en el pecho una azucena.
(1977)








ENGRASANDO MOTORES
No te quiero sólo porque tu sexo nutre mi sexo
ni porque tus piernas y las mías destapan un sol cuando dormimos,
ni sólo porque seás la mamá de mauricio antonio y te desvelés dándole chiche o pacha
y te dés cuenta que funciona el baño con hierva del susto y me pongás a sudar una
camiseta para envolver al cipote y quitrle el pujo
que le salió por dejar destapadas las mantillas que fueron lamidas por el cadejo dice la
rosita de Perulapán
no te quiero sólo porque juntos hicimos un hijo,
ni porque seás una hembra entera o ronqués con música cuando se te ha tapado la nariz
y el frío se haga atol en tu graganta
o sólo por que me digás con los ojos pelados llevándotela de seria
y me caigás simpática cuando lo decís aunque me encachimbe que “por qué escribo tanta
babosada
y te salga a flote la preocupación pequeño burgués del título,
ni por que me acariciés la frente cuando me salta duro una alegría bien rara y por nada
y se apelote y se me quiera salir por entre las cejas Sí! Algunas cosas no son de este
mundo.
No te quiero sólo porque compartimos cabal nuestros malos olores, los enojos, los
chambres, los trabajos de estudio,
la falta de pisto, las chiniadas, el cepillo de dientes,
ni porque pensemos chulo del socialismo y de irnos a pasar un día a la orilla de un río
quebrando intimidades en u verso Sssshshsshsshs! Charros que hay orejas y oyen!
Bueno pues, como dicen que no hay secretos para Dios, algún día no habrá secretos para
nadie
Y yo
me afirmo para ese después cuando ya no esté.
No te quiero sólo porque de mis cosas digás “está bonito”
o que así despeinado me veo guapo,
ni porque a veces me des un beso en el cachete
para que amanezca en la ventana el nuevo día.
No es por esto y un penco de cosas más que nos ahogan chivo
y porque soy capaz de terminar el poema
yY por no saber el absoluto de querer y escribir seguro que para vos, para el cipote y para
Todos
hay una larga lucha que espera, por un mañana más justo,
como espera un motor el aceite, una hoja el rocío y la mariposa, una casa sus tejas y
ladrillos.

(1980)




NOTA URGENTE PARA EL CIPOTE
Qué chillidos de varón hijo y por la bocha echás una atarraya bolsona de estrellas.
Todo te ensalivás!
Quizá llorás por el ruido de los helicópteros que están va de pasar y pasar.
No temas hijo, los animales andan hambrientas.
Patricia te pone la chiche y te callás arrimado a tu mamá.
Qué chillidos!
Bien despertás a los muertos del panteón de Tonaca cuando estás con hambre,
Se te corre la Sihuanaba.
Servía para espantar de la casa los espantos
y para afirmar el porqué de la lucha del Pueblo.
-Están naciendo varones –dice tu bisabuela-, es tiempo de guerra.
Que chillidos hijo, ahuyentan a los explotadores y tiranos,
y vos hijo, ya no vas a tener que ser subversivo ni nada de eso,
por eso hay miles metiéndole a la lucha.
Bien, bien. Levantá el bracito o que te ayude a tu mama o a tus abuelas.
En ese brazo hay un chorro de brujería, está bañado con cogollos de quina,
con hojas de ruda y flor del Lempa,
con práctica revolucionaria y objetivos socialistas.
Este brazo es brujo, más que brujo, es el brazo izquierdo que sostendrá
el llanto de tus hijos, hijo.
Que chillido hijo, hermoso llanto, como escuchar el llanto del nuevo sistema.





IV
Nací para desobedecer lo establecido,
para trocar el rocío en un mar.
Nací bajo la tutela
de las canciones del dogma,
de su ceja levantada arriba del ojo de sabueso,
de su boca de flores,
de su pecho invisible.
Nací con las manos abiertas
para apretar cambios,
para abrazar pétalos de estrellas y aromas de luna.
Nací y ya estaba con banderas de paz y sangre.
Arrugado y sin dientes
presto a mudar de piel,
con problemas,
estatutos, símbolos, manifiestos, códices y un río de fragancia.
Al acecho, a la caza y a las recepciones
de horas infinitas en las nubes।



Mauricio Vallejo en breve
San Salvador 28 de diciembre de 1958- Desaparecido el 4 de julio de 1981 en Antiguo Cuscatlán. Poeta, cantautor, escritor e ideólogo. Publicó desde muy joven en todos los periódicos y revistas de Centroamérica, su obra fue publicada desde México hasta Argentina, incluyendo las islas de América. Así como también en múltiples países de Europa y África. Fue traducido al francés, holandés, inglés, ruso, rumano, portugués y otros para publicaciones de revistas y periodicos. Su obra más conocida es la novela Balta, conocida a través de fotocopias, pero pronta a ser publicada. Durante 18 años su obra se encontró escondida bajo tierra y ahora está a punto de ser publicada. Vallejo perteneció a la generación de la Cebolla Púrpura junto a Jaime Suárez Quemain, Nelson Brizuela, Rigoberto Góngora, entre otros.

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