jueves, 19 de febrero de 2009

Si de seguridad hablamos


por Mauricio Vallejo Márquez

La mayoría de las veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos. El sólo hecho de vivir ya es algo increíble,sobre todo en nuestros dorados tiempos en que la violencia y la indiferencia inundan todo. Un sencillo viaje en bus es la diferencia entre la vida y la muerte, ya no se diga una llamada telefónica.

A diario escucho historias de gente que fueron asaltadas, maltratadas y desaparecidas en los buses de nuestra cruel capital de San Salvador. Miles de historias que no ocupan ni siquiera un "churrito" en los medios de comunicación. Las extorsiones en casas donde los ingresos no superan los $300.00 dólares y deben alimentar a una familia de cuatro si no es mal comer. Lo peor de todo es que nadie brinda una solución, sólo se escuchan promesas y promesas. Es bonito escuchar ofrecimientos, pero los salvadoreños queremos y exigimos hechos contundentes no más "valium".

Será que a los funcionarios, que transitan en automóviles, no se dan cuenta lo que sufre la gente en los transportes colectivos, en sus trabajos (la mayoría explotadores), será que no les importa. Cómo es posible que muchos ciudadanos vivan con la paranoía de perder su dinero o la vida en un bus y nadie haga nada.

El problema de la inseguridad llega a niveles desesperantes, ya ni siquiera la casa es segura, ni el telefono y tampoco el internet. Las extorsiones, los asaltos, los hurtos, en fin sí que somos afortunados de estar vivos y no vivir en guerra.

A veces los políticos nos creen muy ingenuos, o ¿será que aún no vemos en realidad lo que importa?

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