domingo, 30 de junio de 2013

Siempre las calles

Por Mauricio Vallejo Márquez

Las calles cuentan historias y tienen personalidad. Algunas son alegras, otras tristes y la gran mayoría se muestran serias, silenciosas, para después convertirse en lugares bulliciosos como el centro de San Salvador. Cada una de estas si pudieran hablar nos contaría un sinfín de hechos que han observado, de los cambios que han sufrido con el pasar de los años, la pequeña longitud que tenía cuando surgieron y como se han tendido que engordar para dar paso a varios carriles para desahogar el tráfico vehícular, e incluso su incertidumbre de su futuro porque podrían llegar a caer en desuso o a convertirse en el nexo de otra más grande. Calles que ahora son de concreto o de pavimento, y que un día fueron de tierra e incluso pudieron ser un bosque algún día, o un ejido o una tierra sagrada. Ahora tan lejanas de lo que fueron, así como cada uno de los seres humanos que cambian tanto mientras viven, para después dejar de existir y parecer que ese breve tiempo quedó ahí como un recuerdo en las aceras y avenidas. Porque al final los caminos son los únicos testigos, que aunque sean  mudos siempre están ahí.
 Y mientras la gente las recorre se miran ahí solas e inertes. Nadie se percata de que en esa calle que ahora es tranquila se manifestaron estudiantes que fueron asesinados, se enamoraron parejas, se alegró un niño, deambuló un Papa. Tantas cosas que han pasado y la gente anda sin fijarse porque siempre pensar de todo lo que bueno que implica ser acuciosos e imaginativos sólo existir es suficiente para ellos, el hecho de saber que están aunque no se detengan a pensar en que morirán, porque consideran perder el tiempo indagando en el pasado de su alrededor,  ya no se diga analizando su entorno, aunque pierdan de 3 a 4 horas de su vida por estar frente a un televisor. Siempre sentirán más divertido pasar tendidos en una hamaca que leer, estudiar, observar y pensar.
Las calles al igual que los días tienen  dos rostros. Por el día te muestran la cara más espontánea, la que está llena de pasos y rumores, de ruidos y colores. Por la noche te insinúan su soledad, su silencio y los misterios que llevan en su seno. De día se da el comercio, el tránsito, la cotidianidad y por la noche llegan las historias que muchos preferirían ocultar, las sombras, la prostitución, el delito.

Sin embargo, no importan las horas ni lo que pase en ellas, porque  siempre son las mismas; siempre estarán inmutables aun cuando llegue una almágana y las haga trizas; siempre serán las mismas, el mismo espacio aunque con otra apariencia. Pero a la luz y a la oscuridad lucen tan diferentes, como si se tratara de seres humanos.

sábado, 29 de junio de 2013

No hay palabras

Por Mauricio Vallejo Márquez

Si supieran oh Dios
cuan confuso es el día ,
y cuanto ofende
y que nada sale de un buen corazón ,
el miedo sacia
y apenas ando,
igual que las personas,
entre ellas
que conduelen tanto
y no saben porqué
del temor a lo desconocido,
de la proximidad
de la muerte
que es martillo al anuncio
y aun así el pecho se mantiene
como flor erguida ante la tormenta .

No hay palabras para contar
ni para que entiendan .
Todos marchan ciegos
y con las manos en sus oídos ,
indiferentes del día
sin desperdiciar lágrimas.

A pesar de todo me animo a hablar
y me doy cuenta de cuán inútil
es abrir una sílaba ,
construirla y encajarla
palmo a palmo entre la tarde
cuando la gente quiera ser inerte .
Yo habito entre ellos y los conozco bien ,
me envuelvo en sus miradas
y me asocio a su ciudad ,
mas no logro vestir su mismo orgullo
que los arropa entre figuras de papel
Es inútil la palabra tanto para ellos
como para mí, que con necedad
pretendo que me escuchen

mientras yo no los puedo escuchar .

viernes, 28 de junio de 2013

Al resguardo de la lluvia

Por Mauricio Vallejo Márquez

Las noches de lluvia me hacen recordar. Hoy las nubes me anunciaban que antes de salir del bus me iban a caer sin piedad. Pero a lo por hacer, hecho. Me apresuré sin mayor éxito, la lluvia era una realidad. Menos mal que mi maleta me ayuda a palear un poco eso de empaparse. Y al comenzar a correr descubrí un pequeño techito, un metro cuadrado, quizá, pero suficiente para abrigarme mientras escampaba. Y fue ahí que recordé esas aventuras que vienen con las tormentas, aquella tarde cuando en trío subimos a buscar un tambito de gas. Una tarde de esas que te empapa la vida para nunca secarse. Y cómo a pesar del silencio y el rumor de las gotas acomodándose en el pavimento iban enhebrando historias. Sólo un poco de lluvia es suficiente para que se desborden los días para no olvidar.

jueves, 27 de junio de 2013

Fenecidos

Por Mauricio Vallejo Márquez

Mis muertos andan por las esquinas ,
laboran en los periódicos burlándose de sus propias días ,
fuman un cigarro cada cierto tiempo sin importar la ulcera ,
el recuerdo de la sangre o la quemadura del nudillo
y de vez en cuando
surcan el poema
como si poetas fueran .
Andan cual labriegos
anidando en sus talegas
la mala lengua infaltable
que de tanto desatarla
ya se alza en ola .

Mis muertos abren bares ,
timan gentes ,
sollozan de soledad ,
y desean con firmeza ser lo que no serán ,
se quejan de sus males ,
dan talleres de poesía por doquiera ,
duermen en las cárceles ,
se atreven a matar
y anhelan otro infierno en cada una de sus muertes .

Por costumbre acomodan los lechos de sus criptas
luego de licores , lisonjas , mala lengua y tabaco
esos muertos infaltables que deambulan por el centro
buscando su ego en la mirada de la gente
y anonadados de ver en otros rostros apenas un consuelo
qué tristes son, desdichados muertos
muriendo en los ojos de sus hijos , de sus madres , de las mujeres ,
asesinados por sí mismos , por su propio corazón
por la fama , por el tiempo y su carencia de Dios .

Muertos en vida ,
deambulando por existencia ,
apenas sé que mueren lento en sus muertes
y no anhelan calzarse la vida a fuerza de resucitar
por una cuestión de orgullo
apenas fenecidos y con dolor tan vivos
van por las calles sin ver atrás , tan sospechosos ,
como si del propio Azrael se tratara
engullendo los arbustos de las avenidas
y llorando sin llorar .

Tristes muertos , sin reposo , sin ver
que la vida va allí enternecida
meciéndose para despertar .

miércoles, 26 de junio de 2013

Una cultura de máscaras

Por Mauricio Vallejo Márquez
Vivimos en una sociedad de mentiras, donde se interpreta un papel por cada individuo que se conoce. Dentro de la política, de la vida laboral, en el ámbito familiar, dentro de cada escenario de la vida, incluso en las calles durante nuestro acostumbrado tránsito.
Existe un rostro para el trabajo, otro para los conocidos, uno diferente para la familia y la ocasión que desarrolle. Se muestra la gente alegre aunque no lo esté y de igual forma si se muestra enojada, pretendiendo no demostrar lo que de verdad siente. Cambiando sin medir consecuencias, creyendo que se mantiene un control de todo. Hasta cuando se alcanzará para seguir haciéndolo como si fuera algo necesario y bueno. Pero esa mentira crece hasta transformarse en verdades para cada uno de esos individuos a los que se les muestra una cara y que al llegar a conocer la realidad, a las personas que estaban engañadas les resulta decepcionante, que a los estudiosos y conocedores de la historia al final le parecerá terrible.
“Todo es relativo”, se excusan o “cada quien labra su moral”, exponen. Pretendiendo a través de estas disculpas ocultar que vivimos dentro de un complejo colectivo llamado sociedad en la que es esencial guardar una ética común para que se desarrolle adecuadamente la colectividad y que al no lograrse esos parámetros comunes de convivencia se violan leyes morales, religiosas y legales que conllevan a consecuencias.
El niño no tiene reparos en engañar  a sus amigos, lo ha visto en sus padres, en  sus hermanos mayores, en la televisión y parece ser una costumbre aceptada en la sociedad. Los cónyuges se engañan entre sí, sin importar las promesas que realizaron si hubo un acto religioso que envuelve en un aura de mayor solemnidad y responsabilidad una unión. El amigo traiciona a sus camaradas, sin importar cuanto afecto aparentemente hayan tenido.
Y así cada individuo prefiere disfrazar la verdad, aun siendo sólo el individuo mismo el conocedor de esa realidad en la cual, éste tiende a engañarse pretendiendo que con la mentira se logra la tranquilidad, porque es más complicado sostener una vida de falsedades. En cambio una vida de verdades se sostiene sola.

Al mantener un solo rostro es menos complicado descifrar el comportamiento de cada individuo, ya no se diga de una sociedad. Sin embargo, el mostrarse tal cual es para muchísimos será difícil porque podrían exponer su vulnerabilidad. Por ello seguiremos siendo una cultura de máscaras.

Bitácora en La Casa del Escritor

por Mauricio Vallejo Márquez

Bitácora es mi encuentro con el mundo y conmigo mismo. Ese extraño lugar que no existe, pero que siempre es tan presente. Un mar que es la vida, y en la que navegamos a veces sin pretenderlo.
Cada uno de los versos que hay en este poemario pretendieron ser un astrolabio, la proa, la vela, el mástil, incluso el mar y la luna. Y como un creador de mundos me inundé de cada uno de estos, en el mío, uno que comparto con los demás, con todos y todas por la sencilla razón que es nuestro.
Tendré la oportunidad de presentar por primera vez un libro en la Casa del Escritor, un lugar que conocí en su principio cuando dejó de ser conocida como la casa de Salarrué para convertirse en lo que es ahora. Será un momento emotivo en el que compartiremos un poco de esta Bitácora. Los espero este domingo a partir de las 3:30 de la tarde.

martes, 25 de junio de 2013

Vulnerables

Por Mauricio Vallejo Márquez

Somos tan vulnerables , sin duda alguna
yo aún no sé si he de morir mañana
o si mañana ha de morir sin mí
y a pesar de eso ando por la calle ,
en mi casa , en mi vida , en mis ojos
sin trasnochar santidad
y sintiéndome aferrado a la vida
que cuando quiera se va a marchar
sin dejar recado porque uno ahí va
diciendo adiós sin abrir los labios
y la gente no deja de llorar
creyendo que da consuelo
a un alma desgastada ,
ya cansada del vicio de vivir .

Somos vulnerables tanto o más
que un diminuto insecto en el jardín
andando de aquí hasta allá
sin saber que su vida depende de mí
o de Dios , tal como la mía ,
que si a Dios se le antoja …


Somos vulnerables , sin duda , tanto , tanto …

lunes, 24 de junio de 2013

Talleres y cursos

La Asociación Cultural Islámica Shiita invita a los cursos y talleres que se desarrollarán en sus instalaciones a partir del sábado 29 de junio.
Las inscripciones están abiertas.
La inversión es de $15.0

Metodología de la investigación
Facilitador: Lic. Óscar Sánchez
Días: sábados 29 de junio, 6 de julio, 13 de julio y 20 de julio
Hora: 9:30 am 11:30 am

Periodismo Cultural
Facilitadora: Lic. Lya Ayala
Días: sábados 29 de junio, 6 de julio, 13 de julio y 20 de julio
Hora: 2:30 pm a 5:00 pm

Escritura creativa
Facilitador: Lic. Mauricio Vallejo Márquez
Días: sábados 29 de junio, 13 de julio, 20 de julio y 27 de julio.
Hora: 2:30 pm a 5:00 pm




martes, 11 de junio de 2013

Letras de medio oriente

por Mauricio Vallejo Márquez

Cuando Rudy Saca me dijo que hablaba en árabe tuve interés por ese idioma. Se dedicaba a recitar esas palabras incomprensibles de las cuales solo tengo memoria ahora de Salam y Albalajaiba, además de otra que es mejor no pronunciar.  Yo tenía apenas siete años y muchas cosas del mundo me maravillaban, sobre todo las cosas que no eran comunes.
Lo veía llenar las páginas de un cuaderno de todas esas letras que se escriben de derecha a izquierda. Y me fascinaba lo curioso de sus formas, me parecían dibujos, claves mágicas. En esa época en El Salvador era muy poco lo que se conocía de culturas de medio oriente. Casi todo lo que sabíamos era lo que había de información en alguna enciclopedia o almanaque, sus banderas, en fin muy poco.
Saca en cambio no dejaba de mostrarme esa grafía. Que gracias a que dejo el alfabeto en una servilleta, me decidí a aprender. Y así fui usando como clave las letras árabes en mis cuadernos. Y así escondía secretos, palabras, frases que nadie más debían saber, aunque eran secretos ingenuos o tan íntimos que al final se podían convertir en poema.
A Rudy le perdí la vista. Un día me lo encontré en el extinto Hiper Europa y me saludó “Salam Aleikum” y otras palabras que no recuerdo, porque a Rudy le encantaba extenderse con el árabe. Siempre igual de efusivo que en mi niñez, sólo que ahora yo tenía más de 15 años que en aquella ocasión cuando el escribía en sus cuadernos
Me han gustado siempre los idiomas, aunque me he matriculado por estudiar varios o me he decidido a aprenderlos de forma autodidacta no siempre he logrado mi cometido. Sin embargo, lenguas como el árabe y el hebreo me decidí a conocerlos, al menos sus letras.
Con los años me he dado cuenta que el  conocimiento del lenguaje, de ese instrumento para la comunicación tan complejo, apenas es conocido. Sin importar cuanto dominio se tenga, no nos dará más que algunas señales de cada cultura, porque para conocerla completa el idioma es apenas una puerta de entrada.

viernes, 7 de junio de 2013

Historia de familia

Por Mauricio Vallejo Márquez

La lluvia
es el índice de mi abuelo
marchándose
en una carroza gris
y diciendo adiós con su pulgar.
Se va,
cubriéndose de polvo,
tan solo en el viento
y en mi cuerpo.

jueves, 6 de junio de 2013

La casa

Por Mauricio Vallejo Márquez

Por las noches es mejor
arrullarse con el silencio
y abrigarse con la oscuridad.
Mi casa, con ese silencio benemérito
tiene las paredes llenas de sangre.
Su suelo grita.
Está loca mi casa.
Aquí he muerto tantas veces.
Aniquilado
he mordido el silencio.

miércoles, 5 de junio de 2013

Culpa

por Mauricio Vallejo Márquez

Era noche de marea
en sus manos,
la razón de su culpa.