jueves, 27 de junio de 2013

Fenecidos

Por Mauricio Vallejo Márquez

Mis muertos andan por las esquinas ,
laboran en los periódicos burlándose de sus propias días ,
fuman un cigarro cada cierto tiempo sin importar la ulcera ,
el recuerdo de la sangre o la quemadura del nudillo
y de vez en cuando
surcan el poema
como si poetas fueran .
Andan cual labriegos
anidando en sus talegas
la mala lengua infaltable
que de tanto desatarla
ya se alza en ola .

Mis muertos abren bares ,
timan gentes ,
sollozan de soledad ,
y desean con firmeza ser lo que no serán ,
se quejan de sus males ,
dan talleres de poesía por doquiera ,
duermen en las cárceles ,
se atreven a matar
y anhelan otro infierno en cada una de sus muertes .

Por costumbre acomodan los lechos de sus criptas
luego de licores , lisonjas , mala lengua y tabaco
esos muertos infaltables que deambulan por el centro
buscando su ego en la mirada de la gente
y anonadados de ver en otros rostros apenas un consuelo
qué tristes son, desdichados muertos
muriendo en los ojos de sus hijos , de sus madres , de las mujeres ,
asesinados por sí mismos , por su propio corazón
por la fama , por el tiempo y su carencia de Dios .

Muertos en vida ,
deambulando por existencia ,
apenas sé que mueren lento en sus muertes
y no anhelan calzarse la vida a fuerza de resucitar
por una cuestión de orgullo
apenas fenecidos y con dolor tan vivos
van por las calles sin ver atrás , tan sospechosos ,
como si del propio Azrael se tratara
engullendo los arbustos de las avenidas
y llorando sin llorar .

Tristes muertos , sin reposo , sin ver
que la vida va allí enternecida
meciéndose para despertar .

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