martes, 19 de mayo de 2009

El lunes leímos poesía


Rodolfo Häsler y Mauricio Vallejo Márquez en el instituto de Aguilares

por Mauricio Vallejo Márquez
La poesía siempre nos da vida a los poetas, es la razón de ser. El lunes recién pasado dentro del marco del VI Encuentro de poetas "el turno del ofendido" tuve la oportunidad de leer con un poeta de excelente talla, se trata de Rodolfo Häsler. Junto a él no sólo intercambiamos versos y metáforas, sino que recorrimos la Troncal del Norte, carretera que une el norte de San Salvador con Chalatenango, y además de leer nuestros versos, compartir una amena charla mientras viajábamos.
"Vivo de hacer traducciones, de alemán a español. No se gana mucho sabes, pero vivo", me explicaba Häsler con total agrado. Claro que la poesía es su verdadero sustento y su única responsabilidad, pues: "no creo que sea bueno para mí tener una familia, no con el tipo de vida que tengo, creo que no me fuera posible", comentaba mientras la ciudad se perdía en el verde de los cultivos que nos acercaban a Aguilares.


Ahora bien, Rodolfo Häsler es un poeta de trascendencia que nació en la ciudad de Santiago de Cuba en 1958 y desde los diez años reside en Barcelona. Pero, además de ello una excelente individuo, sencillo, carismático y lleno de tranquilidad. En ningún momento del viaje nos quedamos en silencio. Hablamos del clima, de la literatura, de la historia, de la juventud, de la ropa e incluso acerca del tamaño de algunas cosas. "A veces ser alto en talla la tiene duro para muchas cosas. He escuchado a tíos que se quejan de ello", cuenta después de comentar que en El Salvador es más alta la estatura promedio comparada con México.

Mientras leíamos en Aguilares el público se mantuvo muy atento, es curioso que estos institutos tengan mucho más respeto y aprecio por la literatura que otras instituciones en las que me ha tocado leer. Aquí incluso se acercaron para hablar con nosotros, nos pidieron libros, autógrafos, email, etc. Y también me confundieron con mi padre, me adjudicaron un poema de él "Engrasando motores", así que tuve que aclarar la confusión.

"Mira que bien se quedan, es hermoso encontrar público así y eso que no son educación superior (universitarios)", pronunció mientras escuchaba los aplausos de bienvenida que nos dieron los muchachos de aguilares.


Tras el recital dos alumnas nos llevaron al cafetín donde nos invitaron a un par de emparedados y una soda mientras nos hablaban de la institución y sus clases de cocina. Pues en el instituto se imparten clases libres de costura, piñatería y cocina para las chicas, y de mecánica, carpintería y electricidad para las chicas.
"¿Oye y si tu quieres aprender mecánica no te dejan? Deberían, ¿no crees?", cuestionaba Häsler, aludiendo que las mujeres y los hombres tienen iguales derechos para decidir lo que se debe estudiar. Don Camilo, Rodolfo Häsler, Mauricio Vallejo Márquez, Otoniel Guevara y André Cruchaga.

Luego de comer un excelente lomo de res en Aguilares nos trasladamos a Tonacatepque, la tierra de mi abuela y de mi padre. Recuerdo cuántas veces anduve por allí, sólo que ahora venía a leer poesía.

--Quizá si llegamos temprano vamos a dar una vuelta al centro --dijo Häsler.

--Claro, podríamos ir --dije, pero las horas no nos dieron oportunidad.

Tonaca, como la llamamos cariñosamente, nos abrió las puertas con anchura e incluso el alcalde, don Camilo, nos nombró a Rodolfo y a mí: "huésped distinguido de la ciudad".

El público fue excelente, se mantuvo muy atento y se mostraron alegres al escuchar acerca de mi papá. Además de que me encontré a un buen amigo de mi papá, José Luis Alonso Erroa, quien además es mi tío político y aparece en la siguiente foto.


Tras el recital nos invitaron a degustar unos deliciosos platillos de Tonaca: enchiladas, plátanos y yuca con chocolate. Häsler no dejó nada.

En la mesa mientras degustamos los proyectos, propuestas y la literatura se embarro en el ámbiente mientras la tarde avanzaba. Ya habrá otra ocasión para volver a Tonaca, mientras queda la promesa de Agosto y la celebración del natalicio de Mauricio Vallejo el 28 de diciembre.

--Oye, quizá el viernes por la mañana --me dijo Häsler

--Te prometo que antes que te vayas iremos a dar una vuelta --le dije, pero parece que tendrá que ser la próxima vez que vuelva.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Poetas mediocres! No saben escribir ni "mamá"

Mauricio Vallejo Márquez dijo...

Bienvenido amigo y espero que fundamentes con preceptiva (conocimiento de la teoría literaria) un poquito tu opinión, pués mamá se puede escribir así: mamá, ma, mami, mamita, mamaita ó como los bebés mmmmm y eso no tiene nada que ver.
Luego, no sé si sabes enteramente el significado de la palabra "mediocre", te sugiero buscar en el diccionario de la RAE.
Por cierto, al hacer ese tipo de afirmaciones debes ser más valiente e identificarte y así te tendré respeto como crítico, mientras eres sólo otro ser humano que hace lo que hace por algún tipo de frustración y ya.

Yomar dijo...

Me imagino que el comentario necio anterior se te fue sin moderación y si lo dejaste pasar, mejor aun.
Pues yo te quería decir que me gusta mucho esta nota, y saber que a Hassler le gustó el pueblo, es que ese pueblito de cuento tiene un no sé qué, dan ganas de pasarse un rato tranquilo por allí.
Mandá esto al sitio de mytonaca.com para que lo publiquen.

Mauricio Vallejo Márquez dijo...

Pues lo dejé pasar. Creo que aunque sea un poco virulento, tiene derecho a expresarse, sólo espero que fundamente lo que dijo. Saludos y lo enviaré a Tonaca