viernes, 5 de abril de 2013

Esas tardes de Bohemia

por Mauricio Vallejo Márquez


Don Luis amaba a poesía y los libros. Por años procuró mantener viva una iniciativa llamada la Bohemia, que procuraba reunir aficionados a la literatura y a cultores neófitos de dicho arte. Las primeras reuniones se realizaron en un salón de usos múltiples del Hospital Militar que gustosamente apoyaba el General Fernando Moreira, director de ese centro.

Allí llegaban muchas personas entre las que más recuerdo estaban mi abuela Josefina, Jean Carlo de la Gasca, Herberth Vaquerano, Mustafá Al Salvadorí, Rafael Mendoza López, Leopoldo Carrillo y otros amigos y amigas que sus nombres se me escapan.

Nos leíamos nuestros poemas. Las reuniones eran una vez al mes y recuerdo que las disfrutaba muchísimo. Era un adolescente, tenía entre 14 y 16 años, y la literatura representaba tanto en mi vida que la oportunidad de presentar mis versos en cierne era un sueño. Sin embargo, no sólo fue gratificante presentar mis escritos, sino también aprender de cada uno de los que asistían.

Mustafá también me permitió la maravillosa oportunidad de actuar en Tiradentis, una obra que se presentó en el Auditorio de la UCA por el grupo Zumbi do Palmares. Fue muy paciente con nuestra juventud. En esa misma obra Rafael representó a un sacerdote.

Don Luis de la Gasca fue siempre tan amable y solícito. Siempre estaba dispuesto a una buena plática y a recitar poemas andaluces (su pasión) con música o sin esta. Era un deleite escucharlo: “tengo el caballo en la puerta... te quieres... venir conmigo...”. Extraño escucharlo. Teníamos planes de publicar su poemario Andalucía Ritual que es una verdadera delicia.

Estos días que poco leo junto a amigos mis escritos, a no ser los que comparto con Carlos Santos y Wilfredo Arriola, he recordado esas tardes de Bohemia, en las que no eran de bohemia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Poderosa frase : “tengo el caballo en la puerta... te quieres... venir conmigo...” me cautivo enormemente (como toda romántica empedernida a mucha honra) e inmediatamente me hice la película mental...eso es lo genial de los escritores...nos hacen volar!

Wilfredo Arriola dijo...

Y vaya que tardes... de risas y versos. De tanto que siempre se queda para siempre.

Saludos cómplice

Wilfredo Arriola