viernes, 31 de julio de 2009

Fromm y el arte de amar

Por Mauricio Vallejo Márquez

Cuando Eric Fromm afirma que el amor es un arte, la mayoría de nosotros nos mostramos escépticos y empezamos a elaborar una serie de cuestionamientos: ¿Cómo es posible que el amor sea un arte? ¿Acaso no es algo que ya llevamos con nosotros?, ¿Y entonces qué significado tiene decir que Dios es amor? Y tantas preguntas más que podríamos elaborar un tratado inmenso.

Ya de por sí, intentar comprender a Dios es difícil por la sencilla razón de que nosotros como individuos de mente finita jamás podremos comprender la mente infinita de Dios, pero por la fe afirmamos que Dios es amor, sino como explicarnos que dejé que llueva sobre buenos y malos. Eso y para la tradición cristiana el gesto de amor que nos muestra al brindar a su hijo en sacrificio por el perdón de los pecados. La cuestión religiosa o de fe, es mejor dejarla para los teólogos.

Ahora bien, en cuanto a que el amor es un arte, qué podemos decir, primero debemos conocer las definiciones que se nos da al respecto. La Real Academia de la Lengua (RAE) en su diccionario afirma que arte es:1. Virtud, disposición y habilidad para hacer algo. 2. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. 3. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo”.

Entonces, podemos secundar el hecho de que el amor es un arte porque si es una virtud y se debe tener disposición para amar y además se requiere habilidad para ello. Gandhi tuvo mucho amor, porque amaba tanto a sus compatriotas que estuvo dispuesto a dar la vida por ellos y luchó hombro a hombro con su pueblo para obtener la ansiada independencia. La madre ama mucho a su hijo y por ello le demuestra su amor trabajando para darle el pan diario, así como calidad de tiempo y el cariño necesario.

También podemos dar por sentado que es una manifestación de la actividad humana, aunque ¿cómo podemos estar seguros de que los animales no aman? Y podemos continuar el análisis de estos conceptos.

Pero el amor, el amor. Esa palabra maravillosa que se escucha varias veces en la Biblia y ya no se diga en nuestra vida. Recuerdo aquellos versículos del Nuevo Testamento que aún no he aprendido de memoria y a pesar de ello recuerdo en ciertos momentos de mi vida:
Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.
Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios - el saber más elevado -, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta amor nada soy.
Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.
El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.
No se alegra de lo injusto, sino que se goza de la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.
El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías son también algo muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.
Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuándo me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las vemos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.
Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor”.

El amor también tiene definición, según la RAE: “1. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
3. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo”.


Ya nos deja en un buen problema la definición.

¿Sentimiento?
Es decir que el amor es un sentimiento, ¿acaso el arte no es sentimiento también? Para Fromm así es y defiende su postura en su libro el Arte de amar.

Si no practicamos el amor, si no procuramos tenerlo, sin dudas viviremos igual siempre: condenados a vivir por metas, por dinero, por poder.

Nunca había analizado que el amor se desarrolla en nosotros por experimentarlo, por verlo practicado en otros, en fin por tenerlo. Y es confuso, porque el amor, ese verbo sublime no siempre se tiene. Muchas personas, sin importar su condición social viven con egoísmo y sin amar, quizá porque no conocen el amor o porque nadie se los enseñó. Pero, el amor, al igual que el arte es algo innato del ser humano que puede ser apreciado y producido, y no es exclusivo de algunos individuos como el caso de la pintura, el teatro, la poesía, el cine, entre otros. Algunos poseemos ese don, pero no procuramos cultivarlo. Empecemos amándonos a nosotros mismos y luego tendremos la facultad de amar a los demás y poco a poco amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Quizá en ese momento lleguemos a tener un mundo mejor. Mientras el intentarlo, aunque caigamos en el esfuerzo, habrá valido la pena.

2 comentarios:

Clecilene Carvalho dijo...

Muito bom!

O amor é sublime é divino!

"Amai-vos uns aos outros como Eu vos ameis".

WuriK dijo...

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