martes, 8 de diciembre de 2009

El trabajo de ser misericordioso

por MVM
La parábola del buen samaritano es impactante. Sin importar las diferencias, un samaritano tiene misericordia de un judío y lo ayuda sin esperar nada a cambio. Es increíble, pero la mayoría de las personas no pueden hacerlo. Y no vamos a decir que yo no soy así, aunque el hecho de ser cristiano me obliga a cambiar esa actitud y tener compasión de la gente, ser verdadero prójimo. Con los años entendí cuando el Señor dice: "Misericordia quiero antes que sacrificio". Eso vino a enseñarnos Jesús y fue difícil que lo entendieran los judíos de aquel entonces, como ahora es complicado comprenderlo por la gran mayoría de personas. Nadie en su sano juicio amaría a un enemigo, pero, ¿No hace esto Dios?, ¿Acaso no permite la vida de todos sin distingo? Así que: "tengamos misericordia", me dije y hasta este día sigue siendo un duro trabajo, pero cada vez es menos difícil, cada vez es más agradable, cada vez es mejor para mí. Creo que todo es porque lo intento, en verdad sé que aún hay mucho que mejorar, pero un viaje de mil pasos inicia con uno, dos, tres, hasta llegar a la meta.

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