miércoles, 2 de diciembre de 2009

La espada de Goliat

por MVM

Hoy por la mañana escuché un sermón de Lisandro Bojorquez, pastor de la iglesia Josúe. Hablaba de la adversidad y los problemas, así como de las luchas diarias. Sé que el tema es común para muchos, pero en verdad es necesario traerlo a cuenta de vez en cuando, si no cómo encontraríamos soluciones para esas dificultades de las cuales muchos se ven incapacitados de resolver. Bojorquez, como todo buen pastor, lo expone con una ilustración de la Biblia. Citó una serie de versículos que nos mostraba que la espada que nos hace vencer es la Palabra de Dios, sin embargo dentro de los pasajes uno me impactó y heme aquí, pensándolo:

David huía. El futuro rey David era un prófugo porque el rey Saúl quería su muerte. Es impresionante ver al hombre que de joven le cortó la cabeza al gigante escondiéndose para guardar su vida. En medio de su huida llega al Tabernáculo y le pregunta al sacerdote si tiene alguna arma.

--No tengo otra, sino la de Goliat, a quien mataste.

--Dámelo, pues no hay otra mejor que esta.

Justo cuando David comienza a ser un prófugo, un paria para su rey y para muchos de su pueblo, en el Tabernáculo del Eterno le recuerdan que tuvo grandes triunfos. Era algo así como decirle "lo mejor aún viene" y claro que vino. Saúl se suicidó y el perseguido David se transformó en el rey de Judá y luego de todo Israel y pasó a la historia por ser varón conforme al corazón de Dios y ascendiente directo del Mesías. Y parecía perdido, sin esperanzas, pero el Señor levanta a los pobres y destruidos del suelo haciéndolos sentar entre los nobles de su pueblo.

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