Madre

Por Mauricio Vallejo Márquez

Una mujer arropa como un niño
su corazón,

su piel de velero surca el viento.


Pecho desbordante de latidos,

ese de dar y amar

porque ha tenido vida y ha cortado una voz.

Sus pies como la sangre,

de su vientre sacan una moneda

y con la lentitud de la eternidad

se hunde más que el ánimo.

Su corazón es un respiro,

que zarpa a mis manos.

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