domingo, 11 de mayo de 2008

Madre

Por Mauricio Vallejo Márquez

Una mujer arropa como un niño
su corazón,

su piel de velero surca el viento.


Pecho desbordante de latidos,

ese de dar y amar

porque ha tenido vida y ha cortado una voz.

Sus pies como la sangre,

de su vientre sacan una moneda

y con la lentitud de la eternidad

se hunde más que el ánimo.

Su corazón es un respiro,

que zarpa a mis manos.

3 comentarios:

Jenni dijo...

Las madres...hay que rendirles estos pequeños homenajes de vez en cuando, ¿verdad?

un abrazo

rene dijo...

Precioso poema, para una madre bella...
Digno de un gran poeta!!!
Un abrazo.
R.Chacón

Mauricio Vallejo Márquez dijo...

Gracias Jenni y René.