NO PUEDO DEJAR DE ESCRIBIR


Por Mauricio Vallejo Márquez
A veces uno no entiende porque escribe tanto. Puedo pasar días enteros llenando de letras las hojas de papel, pero en algunas ocasiones ni siquiera escribo un pensamiento en la orilla de un periódico y es algo que tampoco comprendo. Las palabras están ausentes y sólo salen cuando ellas quieren.
Mi abuela me contó que a nuestra gran poeta Claudia Lars le pasaba algo parecido, escribió mucho, pero por algunas etapas de su vida no escribió nada. Es decir que no siempre tendremos temas de qué hablar o que el mejor poema sea el “silencio”. Es difícil dar una apreciación sobre ello, es como si tuviéramos una lesión en el alma o en el espíritu que nos dice que es tiempo de reposar para tomar fuerza y hacerlo mejor y que nos demos un oportunidad leyendo a conciencia la preceptiva literaria o algún buen libro. En esos tiempos también podemos darnos una vacación y leer acerca de cultura general y enriquecer nuestro conocimiento y léxico. Ezra Pound afirmaba que el poeta debe ser el hombre más culto de su tiempo y la verdad es que es cierto, sino como va a escribir excelsos trabajos. Aunque, algunos opinan que el poeta debe ser fresco y natural (estoy de acuerdo), pero para ello también es necesario ser culto, es decir naturalmente culto.
Hay ocasiones que no paro de romper escritos. Cuando tenía 21 años rompí casi todo lo que había escrito. Fue un error porque la verdad es que se aprecia ver la evolución de uno, saber de donde venimos y que seguimos en ruta hasta que logremos la meta. Sigo escribiendo y creo que no lo voy a dejar de hacer en un buen tiempo o al menos mientras tenga vida. Cuando era adolescente y me encontraba en mi cuarto escribiendo y la gente me decía que dejara esa “estupidez”, sólo pensaba que eso era algo que no dejaría de hacer de algún modo y aunque tenga mis pausas no dejo de estar involucrado con las letras ya sea leyendo, estudiando, revisando, etcétera.
Bendecidamente la ausencia de palabras se ven recompensadas cuando tenemos esas mareas incontrolables de líneas que lo dicen todo, que lo muestran todo, que lo embellecen. En estos momentos también se puede apreciar más el entorno y sentirnos satisfechos de un verso, de un párrafo. Aunque llegará el momento en que deberemos quitar el ripio.
Total, quien dijo que ser escritor es fácil, sin embargo creo que no hay nada que me dé más placer. Bueno, quizá sólo el Altísimo en primer lugar y mi esposa y mi hijo. Pero sin lugar a dudas disfruto ser escritor sin importar los premios o la fama y esas cosas vanas que la gente mira como muy importantes. No niego que me gusta publicar, pero me gusta más darme cuenta que a la gente le gusta mi trabajo y que lo aprecian. Creo que esa eterna batalla con las palabras sólo en ese momento se ve recompensada, todo lo demás como diría el gran rey Salomón es vanidad de vanidades.
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