La Biblia, un libro de cabecera


Por Mauricio Vallejo Márquez
Existen libros que son para leerlos una y otra vez. A estos se les llaman libros de cabecera. Yo tengo uno que lo leo y lo vuelvo a leer. Tantas veces lo he leído que algunos capítulos me los puedo de memoria, sin embargo aún no puedo ponerlo todo en práctica y curiosamente cada vez que lo leo me doy cuenta de que había algo que no comprendí u omití la vez anterior. Ese libro es la Biblia.

Curiosamente el material de la Biblia es aceptado por varias religiones, pero no en todas sus partes. Los judíos por ejemplo no aceptan la inspiración divina del llamado Nuevo Testamento, Las denominaciones del cristianismo conocidas como Protestantes y Evangélicas, no acepta libros que los católicos sí. Los musulmanes afirman que está manoseado y no tiene la veracidad que tuvo en su principio. En fin, las Escrituras llamadas palabra de Dios también crean divisiones para algunos, así como diferentes interpretaciones.

La Biblia es un conjunto de libros que en el mundo occidental se divide en dos partes: Antiguo testamento (Tanaj) y Nuevo testamento (Brit Hadasha). En el primero habla de Dios, los profetas, reyes de Israel, proverbios, salmos y la creación de la ley. En el segundo de Cristo (HaMashiaj) la instauración del cristianismo, los hechos de los apóstoles, las cartas de algunos apóstoles y el Apocalipsis (Revelaciones de los últimos tiempos).

Las Escrituras fueron elaboradas en dos idiomas principalmente: Hebreo y Griego. El Antiguo Testamento es en hebreo, aunque algunos afirman que por partes fue escrito en Arameo. En cambio en el Nuevo Testamento casi todo es en griego, menos el evangelio de Mateo, que actualmente se ha comprobado que fue escrito en hebreo. Luego vinieron las traducciones a varios idiomas, claro que con un frenillo de varios años en que sólo era leído en latín. Fue hasta que Martín Lutero la tradujo al alemán y poco a poco se fue conociendo en otros idiomas.

Algunos afirman que el contenido de la Biblia es una leyenda y que no tiene comprobación histórica, sin embargo sí la tiene. Muchos hechos están documentados y basta con explorar un poco en las Bibliotecas y en el Internet para darnos cuenta. Así como también hay cosas que no lo están. Sin embargo hay personajes históricos que tampoco dejaron evidencias y sin embargo no se pone en duda su existencia.

"La Biblia es para mí el Libro. No veo cómo alguien puede vivir sin ella", afirmó en su momento la gran poeta chilena Gabriela Mistral. Yo estoy de acuerdo con su punto de vista y entre mis libros no falta la Biblia.

Además del comentario de Mistral, también filósofos de talla se han expresado al respecto y uno de ellos es curioso referirlo, pues intentó poner en duda una teoría de Descartes acerca de la existencia de Dios: "La existencia de la Biblia, como libro para el pueblo, es el mayor beneficio que la raza humana jamás haya experimentado. Todo intento de desprestigiarla es un crimen contra la humanidad", el filosofo alemán Inmanuel Kant. Gran gancho al hígado el que da este hombre.

A veces dejo de leerla por varias semanas, pero al final vuelvo a leerla y siempre encuentro sabiduría en ella. Eso no quiere decir que la entiendo a la perfección, quizá nunca lo haga, pero la seguiré leyendo porque a mí me llena su lectura.
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