martes, 8 de julio de 2008

Sayuri-san y sus memorias


Por Mauricio Vallejo Márquez

La cultura japonesa me impresiona por muchas cosas, entre ellas su carácter guiado por el bushido, el extremo orden y la limpieza, los mínimos e impresionantes bonsáis y claro que también el arte, sobre todo el de las geishas.

Geisha en japones deriva de la palabra geiko que significa artista. Estas mujeres cultivan diversas artes como la música, la actuación y la danza. Pero no sólo eso, sino que el simple hecho de verlas es el inicio de la función, que luego pasa a escucharlas hablar, disfrutar de su compañía y luego verlas marcharse, inalcanzables, al menos para el vulgo. Las geishas son criadas para ello, desde niñas se ven sumergidas en extenuantes clases de los diversos artes, incluyendo la ceremonia del té, la cual es muy apreciada en el Japón. Recuerdo que Takahiro Kato, el gran judoka salvadoreño de corazón, me dijo una vez que el japonés quiere siempre hacer las cosas de la mejor forma, el nipón busca la perfección en su trabajo, en su vida y en todo. Los habitantes de la nación del sol naciente también aprecian las artes. Algo que está demostrado en los calígrafos, cultivadores de bonsái y de jardines japoneses, pintores, escritores, actores y las geishas.

Recién terminé de leer Memorias de una geisha en una edición castellana de Punto de lectura y me ha impresionado el tratamiento que Arthur Golden le da a la narración, que muestra a Nitta Sayuri revelándonos sus secretos, secretos que impresionan. Nos cuenta el gran cambio que tiene en su vida un viaje a Gión y el toparse con el señor Presidente. Ella deja de ser Chiyo Takamotto y pasa a ser Nitta Sayuri, la gran geisha.

Desde el comienzo de la historia apreciamos hermosas descripciones de los eventos que marcan la vida de Sayuri, uno de los que más aprecio es cuando habla del recorrido de un tren humeante, al que la geisha refiere como "una enorme que se va despojando de su piel".

En cuanto a la película del mismo nombre, no puedo decir que es mala, todo lo contrario es excelente y quizá una de las mejores adaptaciones que he visto de un libro, pero claro entre sus arreglos nos deja muchos sinsabores, pues la historia del libro nos refleja siempre otros elementos insustituibles, como los es la narración. también elementos mínimos como por ejemplo: Nobu no tiene un brazo, Sayuri no se acuesta nunca un gringo, Hatsumno se vuelve prostituta y alcohólica.

En fin, no seguiré escribiendo más acerca de la historia, mejor compren el libro y disfruten de la historia se Sayuri-san.

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