domingo, 30 de marzo de 2008

Esos maestros literarios


Por Mauricio Vallejo Márquez
Para cualquier profesión u oficio hay un maestro o varios. Yo he tenido la dicha de tener tres: Josefina Pineda de Márquez, Geovani Galeas y Carlos Santos. Cada uno a su manera me enseñó algo.
Mi abuela como sabrán fue la impulsora de la métrica clásica y la preceptiva literaria. La persona que más horas me dedicó y quien es como mi madre. Mi abuela es mi amiga y con ella podemos pasar varias horas conversando porque nos interesan las mismas cosas. Somos tan parecidos que asusta. Eso no quiere decir que lo compartimos todo, pero si la gran mayoría y allí nos tienen pasando de un tema a otro, iniciamos con Fidel Castro, nos pasamos a José Martí, entonces surge Rubén Darío, seguimos con Claudia Lars, a citar la Biblia, aparece por allí Buda o Sai Baba y entonces sale el Dalai Lama, rompe el silencio el judaísmo y aterrizamos con José Saramago. Con ella seguimos hablando de todo y me sigue diciendo cuando un escrito aún no está del todo cuajado. Es alguien que aprecio por tantas cosas, por su humanidad, sus convicciones, su redacción, sus dotes de maestras y su incomparable devoción como abuela.
A los 19 años me encontré a Geovani Galeas, a este me lo presentó un amigo de mi papá llamado Godofredo Carranza. La idea era que él nos diera una obra de teatro para montarla. Poco a poco me acerqué a él. Le llevé mis escritos y él con su desenfadado estilo me dio su opinión. Las primeras veces terrible, pero luego fue menguando la fiereza y brindándome un par de halagos. Me prestó varios libros y gracias a él inicié mi lectura de Jorge Luis Borges. A diario lo iba a buscar a Tendencias para conversar y que me diera consejos literarios, después lo visitaba en su casa, pero con el tiempo y los viajes nos distanciamos. Espero pronto poder reunirme con él y saber qué es de su vida.
En la misma época que conocí a Geovani me presentaron a Carlos Santos, un estupendo poeta salvadoreño, yo lo había visto pasar varias veces por mi casa. Con él tuve un gran amistad y aprendí muchísimo, no sólo de poesía, filosofía, cuento, narrativa, sino también de la vida y de ser persona. Llegaba casi todas las tardes a su casa y bebíamos café frío y sin azucar (era horrible). Pasabamos horas y horas conversando de poesía, de la vida, de todo. Una vez estabamos en un parque de la colonia Miramonte y me preguntó: “¿Qué crees que es la poesía, Kaa, comunicación o insinuación?”. La pregunta me dejo frió. No sabía que responderle porque no estaba seguro todavía, no tenía fundamentado mi concepto acerca del tema y fui sincero, le dije que no sabía y que me explicara la diferencia.
“Un poeta de la comunicación es Mario Benedetti, todo el mundo lo entiende y transmite una idea; en cambio un poeta que insinúa es César Vallejo”, dijo Santos y volvió a fumar su cigarrillo.
Bueno, entonces si hay poetas comunicativos e insinuadores porqué la pregunta. Y con ese gran signo de interrogación en la cabeza le pregunté: ¿Y para vos qué entonces?
“Ahhh es insinuación porque es eterna y no sólo de un momento. Yo prefiero insinuar, que me lean porque quieren poesía y no datos… para eso mejor que lean el diario o cualquier libro que instruya”, contestó Carlos con molestia.
Con el correr de los años indagué más, aprendí más y empecé a notar que la poesía si debe insinuar, pero también comunicar. Estoy de acuerdo con Dilthey, Zaid, Matilde Elena López, Gayol Fernández y otros autores en que la poesía es comunicación, pero también estoy de acuerdo con Santos, aunque la insinuación debe estar limitada a breves espacios, porque sino el escrito se transforma en Alegoría o en cualquier otra cosa, menos en poesía. Esta fue la última lección de Carlos, una en la que no estuve presente, pero si la fundamento porque me hizo tener mi propio criterio y darme cuenta que no sólo tenemos maestros físicos que nos dan clases y guías, sino que están los libros, los escritos, que nos hablan y nos muestran algo más de la vida. Gracias a Carlos me di cuenta que hay otros maestros, unos que murieron hace tantos años y que no conocimos, pero nos enseñan a través de las líneas que dejaron o de sus comentarios que son transmitidos oralmente.

jueves, 27 de marzo de 2008

De regreso al micro

Por Mauricio Vallejo Márquez
Los incontables viajes en el microbús de la ruta 30-A son silenciosos, aunque en algunos, el ruido resulta de costumbre gracias al señor motorista que lleva a todo volumen algún reguetón y va insultando sin frenos a su mujer, a su suegra, a cualquier individuo o al pobre peatón que se le atravesó. En fin dentro de esos viajes entre la UTEC y mi casa siempre iba un pequeño sujeto de anteojos, cejudo y colocho que vestía camisetas desmangadas. Su nombre es Carlos Roberto Rubio Calles, pero conocido popularmente como Carlitos. Lo conocí hace dos años. Carlitos fue compañero mío en Derecho Constitucional II, desde entonces labramos una excelente amistad que nos ha hecho socios en La Fragua. Él toca la guitarra, yo leo los poemas. Pero la mayor parte del tiempo compartimos la angustia de los trabajos de la U, nos comemos unas tostadas de yuca (después de la respectiva “cabuda”), platicamos del mundo y sus huecos.
El mejor comprador que tuve de chocobananos (después de Jorge en la colonia) fue el famoso Carlitos que no perdía la oportunidad de encargarme un dólar a diario.
Tenía muchos años de no tener un amigo como él, quizá la madurez, el trabajo y los avatares del diario vivir no lo permitían. Luego de varios días sufriendo la cruda realidad nos dimos cuenta que la amistad es algo bueno y digno de cultivarse, además de las bendiciones de Dios al darnos la vida, techo y comida. Gracias a su insistencia empezamos una gira en el país recitando poemas junto a Gabriel Quintanilla. Nos metimos en cafés culturales, colegios, centros educativos, universidades. En todos lados vendí mi poemario El Último Salmo. Las primeras dos ediciones se agotaron y estamos pendientes de sacar una tercera, aunque aún debo saber que dirán en Argentina.
Como fiel instrumento de campaña Carlitos tocaba la guitarra de mi papá y repetía hasta la saciedad varias tonadas, aunque las que más: composiciones de Luís Enrique Mejía Godoy. Era raro cuando no nos acompañaba. Ahora ya no usará la guitarra de mi progenitor homónimo sino la suya propia, después de titánicos ahorros tiene un guitarra electroacústica que a más de alguno le da envidia. Claro que le tocó hacer el arresto de ir al centro a cambiarla porque la primera le salió defectuosa.
Cuando reparé el carro nos íbamos de regreso en el compacto Honda Civic, que fue por muchos años del Doctor Gabriel Pons, en lugar del clásico micro. A veces nos desviavamos del trayecto para devorar unas suculentas pupusas en la Avenida Bernal o incluso a comernos unos pancitos de atún en la Rayuela, hasta que arrancar el susodicho vehículo se convirtió en una hazaña y veíamos al pobre Carlitos empujando el carro con todas sus fuerzas y el muy infeliz automotor no arrancaba. La cara enrojecida y los colochos húmedos húmedos… un par de veces hasta se le empañaron los lentes. En varias ocasiones contamos con la cooperación de los serviciales salvadoreños y conseguíamos el glorioso objetivo de arrancar, pero la aventura llegó a su fin, un día el carro ya no quiso andar, así que volvimos al micro. Todavía anda el carrito, pero es mejor no arriesgarse. Espero que pronto lo llevemos al taller, aunque con los precios de la gasolina en El Salvador está difícil andar en carro porque el galón está entre $3.89 y $4.05, y eso da lágrimas pagarlo. Más con lo caro que está todo.
Y de nuevo la rutina de pagar los $0.28 centavos de pasaje, aunque el ruido es mínimo, pero la compañía siempre es amena, ahí vamos con el Carlitos hablando de la vida, del clima y del futuro. Y de vez en cuando la esperada pregunta: “¿Vallejo, cuándo arreglas el carro?” y su esperada respuesta: -Cuando tenga pisto-.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Amada


por Mauricio Vallejo Márquez


La ausencia de tu voz
gasta mi pose erguida,
me cala tan hondo
con un dolor desmedido,
hiere mis ojos
y no te figuro más.
Aquellas risas que dejaste
quedaron en el jabón
deambulando y olvidadas.
Acaricia tu imagen de sombra
entre las paredes,
tan propias y vacías.
¡Vuelve amada e inunda todo de ti,
Que buena falta le hace!

domingo, 23 de marzo de 2008

La muerte y la resurrección son un trámite


Por Mauricio Vallejo Márquez
La muerte es el trámite final de nuestra vida en la tierra. Nadie ha podido evitarla, sin embargo existen algunos justos como Enoch (Enoc) y Eliyahu ( Elías) que no conocieron muerte, es decir no murieron según la tradición judía. Sin embargo no conozco a nadie que se salve de morir ya sea temprano o tarde. Es más, yo no sé si me he de morir mañana o incluso si mañana vivirá o quienes estén próximos a partir. La muerte es incontrolable, incluso se cree que se le ha ganado una buena batalla al alargar lo días de vida, pero no es verdad la muerte tarda, pero siempre llega a tiempo.
En mi familia vamos quedando menos, siempre llega un nuevo miembro, pero cada año se va alguno y así fueron partiendo mis bisabuelos, tíos, abuelo, tíos, primos, abuelo, tíos, primos, abuela y tía Gloria que es la última de mi familia.
Mi abuela Josefina suele decir que “todos los muertos son santos”. Sin emabargo, sabedores que esa no es ninguna realidad al menos podemos afirmar que ya muerto alguien se le recuerda por sus buenas cosas, por sus gestos, su carácter… Aunque si el personaje fue como Adolf Hitler o Augusto Pinochet también será recordado por sus malas acciones.
Ninguno puede jactarse de que se verá muerto a sí mismo, al menos mientras no haya pruebas de que uno puede verse al cruzar el umbral, aunque varios afirman haber tenido esa experiencia y haber vuelto a la vida.
La Resurrección en cambio también es un trámite al que creo firmemente que todos nos expondremos. Ya Yeoshua Hamashiaj (Jesús Cristo) fue el primero y el que da la pauta. Luego todos resucitaremos el día postrero… unos para condenación eterna y otros para salvación. Yo creo que estaré en la segunda lista que cito y ¿usted en cuál cree que está?

miércoles, 19 de marzo de 2008

Una rutina de ejercicios para los poetas


Por Mauricio Vallejo Márquez
Nunca quise creer que la métrica clásica es necesaria para la formación de un escritor. Recuerdo a mi abuela, Josefina Pineda de Márquez, casi obligándome a elaborar liras, romances, ovillejos y sonetos. Mostrándome la maravilla de esos metros e instándome a aprender los modelos y ahí me tenían a mí recitando hasta nueve veces en el día:

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.


Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.


Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.


Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.

Ese poema de Lope de Vega tiene un ritmo nutrido y es la base del soneto, la cual se pone de ejemplo siempre que se va a enseñar éste endecasílabo. Además de ser muy ingenioso. Aprecien los versos endecasílabos y la mayor fuerza de voz en la quinta sílaba y la décima sílaba. Para tener mayor propiedad del tema el soneto es una métrica de origen italiana que fue introducida en España durante el período denominado Renacimiento. El poeta italiano que más influyó en este estilo fue Francesco Petrarca (1304-1374). Realmente el soneto de Lope de Vega es un precioso modelo para la eternidad. El soneto es de las métricas clásicas predilectas de muchos autores. En El Salvador lo podemos apreciar en textos de Claudia Lars, David Escobar Galindo, Rafael Mendoza padre, Carmen González Huguet y de Roberto Laínez. Claro que la lista es grande, pero con ellos tenemos suficiente tiempo para aprender acerca del soneto.
Pero el aprendizaje de rimas no se basaba sólo en sonetos, sino entre otras en las famosas redondillas que son cuartetos de versos octosílabos con rima asonante o consonante y su rima puede variar entre abba y abab. El poema que me tocó aprender fue de sor Juana Inés de la Cruz:
Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.

Si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para, pretendida, Tais;
en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual:
quejándoos si os tratan mal;
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis,
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
a otra por fácil culpáis.


¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende

y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere,
y quejaos enhorabuena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

¿Pues para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis de afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesas e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

Este poema no sólo me valió para acercarme a las redondillas sino a asimilar una realidad que impera en el mundo: el machismo y a combatirlo en mi vida, aunque la cultura a veces aflora sigo en la lucha.
Y el tercer metro que fue un reto a aprender, pero que no lo hice de la mejor forma cuando inicié fue la lira que consta de cinco versos de distinta medida. El segundo verso y el quinto son endecasílabos, y el resto heptasílabos. Una gran expositora salvadoreña de la lira es Claudia Lars. Esta métrica es de origen italiano y debe su nombre al gran Garcilaso de la Vega:


Si de mi baja lira
tanto pudiese el son que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento,
y la furia del mar y el movimiento;

y en ásperas montañas
con el süave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese
y al son confusamente los trujiese:

no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y de sudor teñido,

ni aquellos capitanes
en las sublimes ruedas colocados,
por quien los alemanes,
el fiero cuello atados,
y los franceses van domesticados;


mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también sería notada
el aspereza de que estás armada,

y cómo por ti sola
y por tu gran valor y hermosura
convertido en vïola,
llora su desventura
el miserable amante en tu figura.

Hablo d´ aquel cativo
de quien tener se debe más cuidado,
que está muriendo vivo,
al remo condenado,
en la concha de Venus amarrado.

Por ti, como solía,
del áspero caballero no corrige
la furia y gallardía,
ni con freno la rige,
ni con vivas espuelas ya l´ aflige;

Por ti, con diestra mano
no revuelve la espada presurosa,
y en el dudoso llano
huye la polvorosa
palestra como sierpe ponzoñosa;

Por ti su blanda musa,
en lugar de la cítara sonante,
tristes querellas usa
que con llanto abundante
hacen bañar el rostro del amante;

Por ti, el mayor amigo
l´ es importuno, grave y enojoso;
yo puedo ser testigo,
que ya del peligroso
naufragio fui su puerto y su reposo,

Y agora en tal manera
vence el dolor a la razón perdida,
que pozoñosa fiera
nunca fue aborrecida
tanto como yo dél, ni tan temida.

No fuiste tú engendrada
ni producida de la dura tierra;
no debe ser notada
que ingratamente yerra
quien todo el otro error de si destierra.

Hágate temerosa
el caso de Anajárete, y cobarde,
que der desdeñosa
se arrepintió muy tarde,
y así su alma con su mármol arde.

Estábase alegrando
del mal ajeno el pecho empedernido
cuando, abajo mirando,
el cuerpo muerto vido
del miserable amante allí tendido,


y al cuello el lazo atado
con que desenlazó de la cadena
el corazón cuitado,
y con su breve pena
compró la eterna punición ajena.


Sentió allí convertirse
en piedad amorosa el aspereza.
!Oh tarde arrepentirse!
!Oh última terneza!
¿Cómo te sucedió mayor dureza?


Los ojos s´enclavaron
en el tendido cuerpo que allí vieron;
los huesos se tornaron
más duros y crecieron
y en si toda la carne convertieron;

las entrañas heladas
tornaron poco a poco en piedra dura;
por las venas cuitadas
la sangre su figura
iba desconociendo y su natura,

hasta que finalmente,
en duro mármol vuelta y transformada,
hizo de si la gente
no tan maravillada
cuanto de aquella ingratitud vengada.

No quieras tú, señora,
de Némesis airada las saetas
probar, por Dios, agora;
baste que tu perfetas
obras y hermosura de los poetas


den inmortal materia,
sin que también en verso lamentable
celebren la miseria
d´algún caso notable
que por ti pase, triste, miserable.

El ovillejo se los dejo de tarea, seguramente les dará mucho entretenimiento.
Por momentos esto me parecía tedioso. Incluso llegué a revelarme a el sólo hecho de practicarlos, pero con los años me di cuenta de mi error. La métrica es como los ejercicios físicos de un soldado o un deportista, sirven para mejorarlos. Y entre mejor lo hagan lograrán ellos ser más competentes.
El escritor debe pasar por el fuego de este horno aunque no se dedique a escribir este tipo de versos. En mi caso no soy un excelente sonetista, es más dudo de que alguna vez publique uno, pero les aseguro que es un tremendo ejercicio, uno que recomiendo y creo que muchos también.

domingo, 16 de marzo de 2008

Llega la Semana Santa Cristiana


Por Mauricio Vallejo Márquez

Llega la denominada Semana Santa católica, derivada de la fiesta judía tradicionalmente llamada Pesaj, aunque no coincide con la fecha de 14 de nissan en la que celebra para los judíos, en cambio este año coincide con la fiesta de Purim que se celebra el 14 de Adar.


El hecho de que no coiciden la pascua judía con la católica es por el Concilio de Nicea que además de cambiar la fecha también le quitó los elementos hebreos a la celebración.


Sin importar la fecha de la denominada Pascua en El Salvador muchos seguramente estarán inundados de alcohol y tendrán un diluvio que quizá los lleve a la muerte antes de que termine la semana que viene, pues según las estadísticas solo a inicios de semana hubo muchas muertes. Para otros es la oportunidad de ponerse a cuentas con el Creador y reflexionar acerca del significado de nuestras vidas.


La Pascua cristiana tiene un doble significado, pero un sólo mensaje: la salvación. Esta sencilla cena con pan sin levadura, hierbas amargas (puede ser berro) y cordero (pescado o pollo en su defecto) simboliza los años de esclavitud de Israel ante el latigo terrible de faraón y la convivencia. Para los cristianos el sacrificio de Cristo por el perdón de los pecados y el cambiar de vida. Los católicos deciden durante estos días abstenerse de carnes y comer en su defecto única y exclusivamente pescado.


No olvidemos que estos días son más importantes que una simple vacación. Para recordarlo leamos Bereshit (Génesis) y Shemot (Exodo, para occidente) y en el caso de los cristianos cualquiera de los cuatro Evangelios. Dios debe ser primero.

Premio Arte y Pico



Agradezco a Rafael Monge por el reconocimiento que ha hecho a este blog otorgándole el Premio Arte y Pico.


Criterios y reglas para otorgar/recibir el premio:


1. Una vez recibido, se deberán elegir cinco blogs que sean merecedores del premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.


2. Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/autora y el enlace de su blog para que todos lo visiten.


3. Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que lo ha premiado.


4. Tanto el Premiado, como el otorgante, deberán exhibir el enlace de Arte y pico para que todos sepan el origen de este premio.

Las letras de Vallejo Márquez otorga a su vez el presente a los siguientes Blogs:


Arrecifes. El blog de la poeta salvadoreña Lya Ayala por sus distinguidas y notables aportaciones a la poesía.


Exquisisteses del ocio. Al poeta y pintor salvadoreño Javier Alas por su interesante material y su distinguida visión del mundo.


Avalanchas favoritas. El blog del poeta salvadoreño Efraín Rivera por su ingenio y aporte al mundo literario.


Ruinas incompletas. Al poeta y periodista español Hugo Izarra por sus excelentes versos.


Comunidad Poética. El Blog de la poeta chilena Rocío L´amar por su apoyo a las letras iberoamericanas.

jueves, 13 de marzo de 2008

ESTOCADA CERTERA

Por Mauricio Vallejo Márquez
Es que al pensamiento a veces
ocúrresele oler a nácar
arremolinado en el dedo que le apunta
porque es tan difícil ser mañana
en este tiempo y hoy
que al polvo se le antoja cantar
apoyado al tronco de la vista,
ayer despojo de sus vestidos
y de su oreja teñida en sangre
al oírse caminando entre los espinos
viendo gotas del charco jugando a ser tumbos
y al pensamiento aún
ocúrresele oler a nácar
a la madrugada.
Publicado en el Suplemento Cultural Tres Mil de Diario Co Latino el sábado 8 de julio de 2000.

martes, 11 de marzo de 2008

La guerra del fútbol y Tlaxcala



Por Mauricio Vallejo Márquez

-¿Su país es muy violento, verdad? -me dijo don Eugenio Carpintero. Ante tal pregunta sólo imaginé las calles de san Salvador y los peligros habituales que día a día parecen tan comunes y no nos damos cuenta.


-Sí, la violencia es normal en el país, venimos de una guerra -le dije...

Inmediatamente me dijo:

-Mmmm sí, pero yo le digo porque eso de haberse ido a la guerra por un partido de fútbol me parece salvaje...

Don Pocho interrumpió también:

-No Carpintero, si cuando juegan la selección de México con ellos huuuu es de patadas que dan los salvadoreños.


Guarde un breve silencio. No me vi afectado por los comentarios sino por el poco tratamiento de la información que ha tenido el asunto de esa guerra en el mundo entero. Era 2005 y los que hablaban conmigo eran hombres de 70 a más años. grandes tipos, de los mejores amigos que pude tener en Tlaxcala. Lamentablemente don Carpintero murió el año pasado, con él compartí muchas cosas e incluso me enseñó a comer nopales recién cortados con sus espinas y todo. Me llamaba Mauricio Carpintero, creo que ambos tuvimos una excelente relación. Hablabamos de todo y a pesar de tener una escasa visión acerca de la guerra de las 100 horas que vivimos hondureños y salvadoreños, tenía mucha sabiduría. Hablaba de politica con la mayor naturalidad y sin pensar e fundamentalismos y esas cosas. Don Eugenio era un hombre con dinero, tenía más de una manzana de casa y me alquilaba una justo bajo su casa. Sin embargo a pesar de tener tres casas en Texas y no sé cuantas en veracruz y unos baños y plata en exceso, era un hombre sencillo, tenía un solo carro y no vestía con lujos, ni él, ni su mujer. Lamentablemente no les transmitió eso a sus hijos y nietos. Aunque a veces un lujito no está de más.

Tuvimos una larga conversación explicandole que la guerra de las cién horas respondía a conflictos de otra naturaleza y no un pinche partido de fútbol. Tanto Honduras como El Salvador vivían problemas internos de carácter politico y economico. Político porque los grupos de tendencia socialista estaban teniendo apogeo. Económico porque los salvadoreños acaparaban el mercado hibuerense, además de tener en propiedad buenos terrenos. Esa y otras razones como el xenofobismo que se vivio en Honduras producto a propaganda tuvo como consecuencia la expulsión de miles de salvadoreños de Honduras. Ante todo ese problema el presidente Fidel Sánchez Hernández pronunció aquellas incomparables palabras: "como es posible que el hombre pueda caminar en la luna y no pueda andar en las veredas de Honduras debido a su nacionalidad".

Al final como toda guerra sólo dejo derrota, si bien es cierto El Salvador entró a Honduras y casi tomó la mitad de esa nación, sin embargo ante la OEA perdió, no sólo la guerra, sino algunas extensiones de tierra a manos de los hondureños que fueron llamadas bolsones.


Que triste que dos paises hermanos con tanta similitud hallan vivido esa guerra. Para los tlaxcaltecas resultó una interesante narración. No sé que tanto lograron dimensionarlo, pero aunque don Carpintero no viva, don Pocho ya no hablará sin reflexionar antes de decir que los salvadoreños somos violentos, aunque quizá ésa violencia no sea siempre como se ve.

sábado, 8 de marzo de 2008

Una leyenda llamada Muhammad Alí

Por Mauricio Vallejo Márquez
Pocos hombres han peleado solos contra una extensa maquinaria militar que desea imponer la guerra, entre ellos podemos enumerar a Muhammad Alí. Quien perdió todo su dinero, sus influencias y su cinturón de campeón del mundo porque se opuso a ser enlistado en el ejercito de los estados Unidos para la guerra de Vietnam. Con ello mereció una pena de 5 años y una multa de $10 mil dólares. Sin embargo a pesar de todo Alí nunca fue a la guerra aunque estuvo en una en contra de sus principios: la guerra.
Muhammad Alí no siempre se llamó así, él nació con el nombre de Cassius Clay el 17 de enero de 1942 en Lousiville, Kentucky. Durante 12 años no se imaginó que algún día sería un boxeador, sin embargo le robaron su bicicleta y él llegó a denunciar al ladrón en la policía donde se encontró con Joe Martin Ibarra, un policía y entrenador de boxeo, quien lo estimulo a que entrará al mundo del pugilismo, en el cual destacó tanto que es considerado el más grande de los boxeadores.
Alí antes de ser profesional también destacó como amateur y ganó la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960, en la categoría de pesos ligeros. Con esta estupenda carta de presentación entró al mundo del profesionalismo de la mano de Angelo Dundee un estupendo boxeador de antaño.
Muhammad además de ser un estupendo boxeador también era un tipo de estupenda personalidad, tan simpático y a la vez sin ataduras para hablar, siempre hizo comentarios sensacionales sobre él: “soy joven, hermoso, rápido y nadie me puede vencer”, afirmaba como una alta muestra de narcisismo. Frases como la anterior se escuchaban con frecuencia mientras era entrevistado en los medios de comunicación.
Sin embargo Alí también es recordado por oponerse a la guerra de Vietnam y no importarle que pudo perderlo todo, pues en esos tiempos evitar el reclutamiento era una traición para los EE.UU.. Pero afortunadamente tras una serie de peleas legales, la Suprema Corte de Justicia de la famosa USA lo exoneró de sus cargos y él pudo seguir boxeando. Recuperó el título que le habían arrebatado y que ostentaba George Foreman en Kinshasa.
Con los años Alí se retiró del mundo de las narices chatas y orejas de coliflor con estupendas estadísticas: 61 peleas, 56 ganadas, 37 por KO, perdidas 5, ningún empate. Tras ello, después de su retiro en 1981 comenzó su última batalla, la cual aún no termina, contra el Parkinson. A pesar de ser un cruel enfermedad Alí sigue con la actitud correcta, sin dejarse vencer e incluso llevó la antorcha olímpica en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Para ello diseñaron una antorcha para que él la pudiera cargar.
Claro está que la vida de Alí no fue miel sobre hojuelas, pero a pesar de todo lo que tuvo que tolerar sigue vivo y con la actitud correcta. Siempre hay algo que hombres como él nos pueden enseñar: el tesón y la lealtad a nuestras creencias. Alí sigue firme en ello a pesar de todo lo demás.

jueves, 6 de marzo de 2008

La moda, la disciplina y el mundo

Por Mauricio Vallejo Márquez
¿La moda impone el mundo actual o el mundo actual impone la moda? Pregunta que para muchos no tiene sentido, aunque quizá sea algo de lo que tengamos que refleccionar. Según Humberto Eco la moda es impuesta por las necesidades del mundo actual, en parte estoy de acuerdo con Eco, pues la sociedad va tomando sus propios canones de vestimenta y apariencia, muestra de ello es el tipo de ropa que llevamos puesta. Recién he analizado la película El diablo se viste de Prada y me pareció muy interesante que lo que yo afirmó se puede ver en ella, no sólo porque veo que la moda o mejor dicho el diseño de alta costura y sus accesorios son muy importantes para tantos, además de ser arte vivo porque se usa en la cotidianidad; sino también por el fuerte mensaje que nos deja esta película acerca de este tema.
Las apariencias son necesarias en la vida cotidiana, gracias a ellas distinguimos a un médico de un abogado, un albañil de un policía, un niño de un anciano y la lista podría continuar. Sin embargo estas apariencias pueden llegar a volverse estereotipos y empezar a catalogar a las personas según un referente que después las envuelve a todas, sin importar que no sea así. Incluso vemos a varios criminologos de la Escuela Positiva quienes utilizan estos estereotipos en sus estudios.
En El diablo se viste de Prada encontramos a una joven periodista llamada Andrea quien debe escoger entre ser la asistenta de Miranda Priestly o trabajar para una revista acerca de carros. Lógico, escoge por la primera aunque no sabe que se trata de un icono de la moda que impone ese mundo en el planeta y que la editora en jefe de Runaway (Pasarela). Entra al lugar con su naturalidad, sin accesorios de modo, sin vestidos de alta costura, sólo con ella y su belleza interior. Al principio es vista con desprecio por Emily, asistenta primera de Miranda, y también por Nigel, diseñador y mano derecha de Priestly. Pero Miranda, quien la entrevista, después de haberla despreciado, ve en ella algo que le llama la atención y decide arriesgarse y probarla en el empleo, algo que resulta muy bien pues Andy se esfuerza mucho y se disciplina para satisfacer las necesidades de su jefa y lo llega a hacer tan bien que se gana el afecto de Miranda. Pero cada vez que se acercaba más a la perfección laboral iba dejando de lado a sus amigos, a su novio y a su vida personal. Se iba transformando en otra mujer, una que vestía con Valentino, Channel y Jimy Choo. Y al fin distinguía el color cerúleo.
En la película se observa la pelea por el poder, la lucha por mantenerlo. No sólo en el caso de Andy que se sobresfuerza por mantener y mejorar su empleo, sino también por la propia Miranda que se ve amenzada por personas que añoran envidiosamente su puesto. Miranda como toda una lectora de Nicolas Maquiavelo logra sortear las dificultades a pesar de tener que llevarse en cuenta a Nigel, quien además de ser su mano derecha lo había porpuesto para ocupar un alto cargo, pero para mantener su nivel debe darle en la cabeza, sin embargo Nigel tiene una conversación resignada con Andy:
-Cuando llegue el momento ella me lo retribuirá…
-¿Estás seguro de eso?
-No, pero espero lo mejor.
La lealtad que manifiesta Nigel a Miranda es muy impresionante, pero así son los lideres, algunos los odian, otros los aman. Sino miren a Hitler, a Castro, a Chávez, a Ghandi y a una extensa fila. En la película es Miranda, una hostil jefa, pero disciplinada y talentosa, según lo que se manifiesta. Muchos afirman que Miranda Priestly es la misma Anna Wintour, editora de Vogue USA. Aunque los parentescos son asombrosos se los dejo a su criterio. Eso sí, ahora tengo otra opinión de la moda, aunque no quiere decir que yo navegue en ella o quién sabe, el mundo da tantas vueltas.

miércoles, 5 de marzo de 2008

DISCUSIÓN ANTE LA LUZ


Por Mauricio Vallejo Márquez

En el vientre el llanto no es llanto,
sino forma que flota
en la selva virgen por tocar,
al verse luz
ya la noche no es abrigo sino el diablo.
Y he querido razonarlo
sin hacer más que callar mi lengua
para no azotarme más,
sentada la paciencia en un sillón
no hace más que velar la noche
que devora a sus hijas las sombras,
¿Por qué no me he de levantar
y discutir con la luz?
Si sólo soy un hombre


Publicado en el Suplemento Cultural Tres Mil, Diario Co Latino, el sábado 8 de julio de 2000.

martes, 4 de marzo de 2008

LA COLA LECTORA


Por Mauricio Vallejo Márquez
La costumbre es que un banco esté lleno el día de pago, que por lo general es los días 15 y 30 en la mayoría de países. Sin embargo el martes 4 de marzo el banco estaba lleno. Como se acerca una fecha especial me he dejado crecer la barba y me he cortado el cabello, vestía una camiseta con cuello verde y un pantalón de mezclilla. Entré con serenidad a la institución me percaté que la fila para esperar turno estaba llena, era el número 20. Con mi paciencia y mi observación como instrumento para no desesperarme. Había gente de todo tipo esperando: albañiles, vendedores ambulantes, estudiantes, abogados y no sé que otras profesiones u ocupaciones. Todos estoicos frente a las horas, pero pacientes (increíble) esperando para cambiar sus cheques, pagar algún servicio o como yo para pagar la universidad.
Lo normal en las colas pronunciadas es que más de alguno deserta de su misión por falta de tiempo para continuar aguardando turno, pero hoy fue la excepción: nadie se marchó.
De repente frente a mí observó que un señor leía con atención un libro. No pude ver el título y como el hombre estaba tan concentrado no quise preguntarle. Pero no era el único lector, más adelante una jovencita menuda y de lentes leí con emoción un libro acerca de los Secretos de la Iglesia. Tras de mí un sujeto que con seguridad era un mensajero hojeaba las páginas del diario Co Latino, un periódico intelectual y literario de El Salvador. Y casi al principio de la cola una señora que bien cabe en dos caballos leía los titulares de un matutino. Esto no debería extrañar a nadie si viviéramos en un país con una demanda de lectura, pero no, en El Salvador eso es tan raro como un iceberg en el desierto de Sonora. Los sujetos leían y leían y yo quería participar en el idilio con algún libro, casi siempre llevo uno para leer en las colas, pero esta vez lo olvidé.
Es posible que en nuestros dorados tiempos en los que el tiempo es tan corto como el cuerpo de una hormiga se haya vuelto necesario aprovechar los pocos minutos de una cola bancaria para aprender un poco más. Tal vez estamos a la puerta de una nueva época en que la lectura nos desahogara los momentos de tensión en el banco, el autobús, las salas de espera, y dejaremos de observar al vacío y de divagar en nuestras vidas. Sólo quizá, porque esto aún no es comprobado.
Al terminar mi trámite observé que las personas continuaban leyendo, mientras los que estaban alrededor observaban con curiosidad los libros y los diarios como si se tratara de joyas extrañas. Es posible que ese quizá se convierta en un tal vez sí. Al menos eso esperamos los que disfrutamos leer y que nos lean.

lunes, 3 de marzo de 2008

CANTAR BAJO EL VIDRIO II



II

Por Mauricio Vallejo Márquez

Aún suspiran en los espejos

los rostros ennegrecidos

por el lamento del aire

y una esperanza en el bar de la esquina.


Los mercantes

también venden sus manos

por copas que aún tengan un poco de vino,

aquel de los días anidados

entre rumores de antaño,

de la madera fresca y el camino de un latido.

(1999)