miércoles, 19 de marzo de 2008

Una rutina de ejercicios para los poetas


Por Mauricio Vallejo Márquez
Nunca quise creer que la métrica clásica es necesaria para la formación de un escritor. Recuerdo a mi abuela, Josefina Pineda de Márquez, casi obligándome a elaborar liras, romances, ovillejos y sonetos. Mostrándome la maravilla de esos metros e instándome a aprender los modelos y ahí me tenían a mí recitando hasta nueve veces en el día:

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.


Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.


Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.


Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.

Ese poema de Lope de Vega tiene un ritmo nutrido y es la base del soneto, la cual se pone de ejemplo siempre que se va a enseñar éste endecasílabo. Además de ser muy ingenioso. Aprecien los versos endecasílabos y la mayor fuerza de voz en la quinta sílaba y la décima sílaba. Para tener mayor propiedad del tema el soneto es una métrica de origen italiana que fue introducida en España durante el período denominado Renacimiento. El poeta italiano que más influyó en este estilo fue Francesco Petrarca (1304-1374). Realmente el soneto de Lope de Vega es un precioso modelo para la eternidad. El soneto es de las métricas clásicas predilectas de muchos autores. En El Salvador lo podemos apreciar en textos de Claudia Lars, David Escobar Galindo, Rafael Mendoza padre, Carmen González Huguet y de Roberto Laínez. Claro que la lista es grande, pero con ellos tenemos suficiente tiempo para aprender acerca del soneto.
Pero el aprendizaje de rimas no se basaba sólo en sonetos, sino entre otras en las famosas redondillas que son cuartetos de versos octosílabos con rima asonante o consonante y su rima puede variar entre abba y abab. El poema que me tocó aprender fue de sor Juana Inés de la Cruz:
Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.

Si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para, pretendida, Tais;
en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual:
quejándoos si os tratan mal;
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis,
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
a otra por fácil culpáis.


¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende

y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere,
y quejaos enhorabuena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

¿Pues para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis de afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesas e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

Este poema no sólo me valió para acercarme a las redondillas sino a asimilar una realidad que impera en el mundo: el machismo y a combatirlo en mi vida, aunque la cultura a veces aflora sigo en la lucha.
Y el tercer metro que fue un reto a aprender, pero que no lo hice de la mejor forma cuando inicié fue la lira que consta de cinco versos de distinta medida. El segundo verso y el quinto son endecasílabos, y el resto heptasílabos. Una gran expositora salvadoreña de la lira es Claudia Lars. Esta métrica es de origen italiano y debe su nombre al gran Garcilaso de la Vega:


Si de mi baja lira
tanto pudiese el son que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento,
y la furia del mar y el movimiento;

y en ásperas montañas
con el süave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese
y al son confusamente los trujiese:

no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y de sudor teñido,

ni aquellos capitanes
en las sublimes ruedas colocados,
por quien los alemanes,
el fiero cuello atados,
y los franceses van domesticados;


mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también sería notada
el aspereza de que estás armada,

y cómo por ti sola
y por tu gran valor y hermosura
convertido en vïola,
llora su desventura
el miserable amante en tu figura.

Hablo d´ aquel cativo
de quien tener se debe más cuidado,
que está muriendo vivo,
al remo condenado,
en la concha de Venus amarrado.

Por ti, como solía,
del áspero caballero no corrige
la furia y gallardía,
ni con freno la rige,
ni con vivas espuelas ya l´ aflige;

Por ti, con diestra mano
no revuelve la espada presurosa,
y en el dudoso llano
huye la polvorosa
palestra como sierpe ponzoñosa;

Por ti su blanda musa,
en lugar de la cítara sonante,
tristes querellas usa
que con llanto abundante
hacen bañar el rostro del amante;

Por ti, el mayor amigo
l´ es importuno, grave y enojoso;
yo puedo ser testigo,
que ya del peligroso
naufragio fui su puerto y su reposo,

Y agora en tal manera
vence el dolor a la razón perdida,
que pozoñosa fiera
nunca fue aborrecida
tanto como yo dél, ni tan temida.

No fuiste tú engendrada
ni producida de la dura tierra;
no debe ser notada
que ingratamente yerra
quien todo el otro error de si destierra.

Hágate temerosa
el caso de Anajárete, y cobarde,
que der desdeñosa
se arrepintió muy tarde,
y así su alma con su mármol arde.

Estábase alegrando
del mal ajeno el pecho empedernido
cuando, abajo mirando,
el cuerpo muerto vido
del miserable amante allí tendido,


y al cuello el lazo atado
con que desenlazó de la cadena
el corazón cuitado,
y con su breve pena
compró la eterna punición ajena.


Sentió allí convertirse
en piedad amorosa el aspereza.
!Oh tarde arrepentirse!
!Oh última terneza!
¿Cómo te sucedió mayor dureza?


Los ojos s´enclavaron
en el tendido cuerpo que allí vieron;
los huesos se tornaron
más duros y crecieron
y en si toda la carne convertieron;

las entrañas heladas
tornaron poco a poco en piedra dura;
por las venas cuitadas
la sangre su figura
iba desconociendo y su natura,

hasta que finalmente,
en duro mármol vuelta y transformada,
hizo de si la gente
no tan maravillada
cuanto de aquella ingratitud vengada.

No quieras tú, señora,
de Némesis airada las saetas
probar, por Dios, agora;
baste que tu perfetas
obras y hermosura de los poetas


den inmortal materia,
sin que también en verso lamentable
celebren la miseria
d´algún caso notable
que por ti pase, triste, miserable.

El ovillejo se los dejo de tarea, seguramente les dará mucho entretenimiento.
Por momentos esto me parecía tedioso. Incluso llegué a revelarme a el sólo hecho de practicarlos, pero con los años me di cuenta de mi error. La métrica es como los ejercicios físicos de un soldado o un deportista, sirven para mejorarlos. Y entre mejor lo hagan lograrán ellos ser más competentes.
El escritor debe pasar por el fuego de este horno aunque no se dedique a escribir este tipo de versos. En mi caso no soy un excelente sonetista, es más dudo de que alguna vez publique uno, pero les aseguro que es un tremendo ejercicio, uno que recomiendo y creo que muchos también.

5 comentarios:

FaFa dijo...

Te he premiado. Para más información visitá este link: http://rafaelmonge.blogspot.com/2008/03/premio-arte-y-pico.html

Lya dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Lya dijo...

Este es comentario. gracias por quitar el otro. La ideas estaban muy desordenadas.
Esto es: sí es necesario leer a los clásicos y todo lo que se pueda...hasta sangrar los ojos.

Mauricio Vallejo Márquez dijo...

gracias por el premio Rafael, pronto estará en línea...

Mauricio Vallejo Márquez dijo...

Poeta Lya, por supuesto que debemos leer hasta que sangren los ojos... los clásicos, los romanticos, los modernistas, los ultraistas, los creacionistas y todos ese montón de vertientes como tu lo haces