jueves, 6 de marzo de 2008

La moda, la disciplina y el mundo

Por Mauricio Vallejo Márquez
¿La moda impone el mundo actual o el mundo actual impone la moda? Pregunta que para muchos no tiene sentido, aunque quizá sea algo de lo que tengamos que refleccionar. Según Humberto Eco la moda es impuesta por las necesidades del mundo actual, en parte estoy de acuerdo con Eco, pues la sociedad va tomando sus propios canones de vestimenta y apariencia, muestra de ello es el tipo de ropa que llevamos puesta. Recién he analizado la película El diablo se viste de Prada y me pareció muy interesante que lo que yo afirmó se puede ver en ella, no sólo porque veo que la moda o mejor dicho el diseño de alta costura y sus accesorios son muy importantes para tantos, además de ser arte vivo porque se usa en la cotidianidad; sino también por el fuerte mensaje que nos deja esta película acerca de este tema.
Las apariencias son necesarias en la vida cotidiana, gracias a ellas distinguimos a un médico de un abogado, un albañil de un policía, un niño de un anciano y la lista podría continuar. Sin embargo estas apariencias pueden llegar a volverse estereotipos y empezar a catalogar a las personas según un referente que después las envuelve a todas, sin importar que no sea así. Incluso vemos a varios criminologos de la Escuela Positiva quienes utilizan estos estereotipos en sus estudios.
En El diablo se viste de Prada encontramos a una joven periodista llamada Andrea quien debe escoger entre ser la asistenta de Miranda Priestly o trabajar para una revista acerca de carros. Lógico, escoge por la primera aunque no sabe que se trata de un icono de la moda que impone ese mundo en el planeta y que la editora en jefe de Runaway (Pasarela). Entra al lugar con su naturalidad, sin accesorios de modo, sin vestidos de alta costura, sólo con ella y su belleza interior. Al principio es vista con desprecio por Emily, asistenta primera de Miranda, y también por Nigel, diseñador y mano derecha de Priestly. Pero Miranda, quien la entrevista, después de haberla despreciado, ve en ella algo que le llama la atención y decide arriesgarse y probarla en el empleo, algo que resulta muy bien pues Andy se esfuerza mucho y se disciplina para satisfacer las necesidades de su jefa y lo llega a hacer tan bien que se gana el afecto de Miranda. Pero cada vez que se acercaba más a la perfección laboral iba dejando de lado a sus amigos, a su novio y a su vida personal. Se iba transformando en otra mujer, una que vestía con Valentino, Channel y Jimy Choo. Y al fin distinguía el color cerúleo.
En la película se observa la pelea por el poder, la lucha por mantenerlo. No sólo en el caso de Andy que se sobresfuerza por mantener y mejorar su empleo, sino también por la propia Miranda que se ve amenzada por personas que añoran envidiosamente su puesto. Miranda como toda una lectora de Nicolas Maquiavelo logra sortear las dificultades a pesar de tener que llevarse en cuenta a Nigel, quien además de ser su mano derecha lo había porpuesto para ocupar un alto cargo, pero para mantener su nivel debe darle en la cabeza, sin embargo Nigel tiene una conversación resignada con Andy:
-Cuando llegue el momento ella me lo retribuirá…
-¿Estás seguro de eso?
-No, pero espero lo mejor.
La lealtad que manifiesta Nigel a Miranda es muy impresionante, pero así son los lideres, algunos los odian, otros los aman. Sino miren a Hitler, a Castro, a Chávez, a Ghandi y a una extensa fila. En la película es Miranda, una hostil jefa, pero disciplinada y talentosa, según lo que se manifiesta. Muchos afirman que Miranda Priestly es la misma Anna Wintour, editora de Vogue USA. Aunque los parentescos son asombrosos se los dejo a su criterio. Eso sí, ahora tengo otra opinión de la moda, aunque no quiere decir que yo navegue en ella o quién sabe, el mundo da tantas vueltas.

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