martes, 13 de enero de 2009

Los turcos ponen pasión también


por Mauricio Vallejo Márquez
Es increíble como alguien puede enamorarse de una persona extranjera o mejor dicho apasionarse. Claro que para el amor no hay nacionalidad, clase social, etc. Para el escritor español Antonio Gala parece que es así también, o al menos para Desi, la protagonista de La pasión Turca, quien se enamora de un turco llamado Yamam.
Para Desi la vida es una rutina, España no gira y se mantiene en la monotonía. Su perro trajín es lo único que la mantiene en pie. Su esposo Ramiro es un tipo frío que por su gran apego a las normas religiosas católicas es visto con indiferencia por Desi. Ramiro no es el hombre que ella espero y a la menor oportunidad, cuando aparece un verdadero apasionamiento lo deja bailando. Claro que mucho después de andarle poniendo los cuernos.
Todo comenzó con un viaje a Turquía, en donde se encuentra con Yamam, en árabe el único, quien vuelve loca a Desi al punto de tener encuentros furtivos en los autobuses, en los rincones, donde fuera, casi a plena vista de su esposo y de otros. Desi se vuelve casi loca, toda una chiquilla con una llama en el pecho.
Pero el apasionamiento algún día se apaga al conocer al verdadero Yamam y un par de abortos que van apagando la vida de Desi, tanto que deja de tener sentido todo para ella.
En un momento llega alguien que la pudo sacar de esa vida de fingimiento que tiene, pues el Yamam desdichado casi la obliga a prostituirse a cambio de favores. Total a ella se le va haciendo fácil hacerlo, cuando se logró pasar una frontera la otra es más sencilla.
El causante de los abortos es siempre Yamam, lejos de obedecer al Islam que dice profesar prefiere pasar por fuego a sus hijos antes que sepan que vive con una infiel que ni siquiera es su esposa.
La novela tiene un buen ritmo, se lee casi sin pausas. El estilo ayuda mucho, además de que es tratada como un diario, el diario de Desi que se divide en cuatro cuadernos y un epílogo. Por momentos da a entender que él llegó a la vida de Desi, sin quererlo, en sus viajes a Egipto y a Turquía. Total el literato tiene esas licencias.
Novela recomendable, sobre todo para leerla con tiempo.

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