viernes, 16 de enero de 2009

Un poquito de respeto por favor


por Mauricio Vallejo Márquez
Si tan siquiera conociéramos que significa la palabra respeto tendríamos la certeza de que muchas cosas no pasarían, sobre todo aquellas que producen guerras, descontento, cólera. Es decir la mayoría de los problemas.
Los niños cuando juegan en la calle golpean accidentalmente un portón y eso les provoca un inconveniente, pero fue accidental, no buscaban ofender a nadie, pero el que salió de la casa insultó a los niños, les faltó el respeto. El respeto es un acto voluntario, así como la antítesis, el irrespeto, también.
Con los años he visto a la gente dejar de tenerles respeto a los ancianos, a los débiles, a los buenos, a la gente, a las pertenencias de otros, a la naturaleza y a cada una de las cosas que lo requieran. Al parecer respetar no está de moda, o dejó de estarlo desde hace mucho, quizá porque cuesta trabajo o porque no nos gusta, total es para santurrones. Por eso el mundo está así de mal, por eso hay gente que mata, por eso existe venganza. En fin, ¿acaso será tan difícil procurar respetar un poco?
Pues la verdad es que sí no existe un esfuerzo por respetar de nada servirá que se elija un partido político que gobierne para la gente, pues los problemas no los resolverán mientras no se enseñe a la ciudadanía a respetar. El respeto es una muestra de amor, de amor al prójimo. Es difícil amar a alguien y no respetarlo. Cuando Dios habla de amor al prójimo es preciso, pero cuando Jesús afirma: “Como a ti mismo”, es todavía más. Si lo hacemos de esa forma seguramente no llamaríamos a la gente por apodos ofensivos o no abusaríamos de la gente o no le mentiríamos. Pero lo hacemos, incluso en cosas o momentos que no tienen importancia, en verdad es algo triste. Los maridos afirman que aman a sus esposas, sin embargo a veces buscan a otras damas. Los padres dicen que aman a sus hijos, pero los insultan cuando están molestos. El respeto no tiene edad, ni condición social, incluso Dios nos respeta y nos da libertad de elegirlo o no. En cambio el hombre le es difícil respetar.
Cuando Benito Juárez dijo: “el respeto al derecho ajeno es la paz” definió la frontera que distancia los problemas de la tranquilidad. Si no robas, no te apresan o no vives temeroso de que te pueden atrapar o matar. Si no matas no vives con el miedo a la cárcel o a que te maten. El pecado se da por un irrespeto a la ley de Dios y tiene consecuencias en este mundo y en el venidero. Sé que es difícil cambiar nuestras formas de pensar y actuar, más si llevamos tantos años haciéndolo, pero el amor también se prueba intentándolo. Así como también teniendo misericordia y perdonando.

3 comentarios:

Gabriel Otero dijo...

Poeta:

Has sido galardonado con el Premio Dardo a tu blog.

Un abrazo
GO

Mauricio Vallejo Márquez dijo...

Entiendo Gabriel, sólo que no sé si es porque doy en el blanco oporque es filosa la punta.

Gabriel Otero dijo...

Las dos cosas Mauricio, la polisemia del lenguaje es espléndida.
Saludos
GO