
por Mauricio Vallejo Márquez
Un hombre cruza el desierto
con un paraguas en la cabeza,
va cojeando,
abandonado de razón.
Fue prisionero
del infinito y voló.
Esta tarde se arrojó de los cielos
y navega en la arena.
Un hombre va feliz
deslizándose en la arena...










1 comentarios:
Me gustó mucho este poema.
Saludos,
Mariana
Gracias.
Publicar un comentario en la entrada