lunes, 7 de julio de 2014

Mauricio Vallejo volvió a recorrer las calles de su Tonaca


Por Mauricio Vallejo Marquez

No podemos olvidar. El que olvida no tiene certeza de dónde está parado ni de dónde estuvo. Simplemente vegeta entre la historia y no puede responderse a sí mismo de donde viene ni el porqué. No voy a olvidar ni a claudicar en cuanto esto. Mi padre es un desaparecido político, un hombre que fue separado de su familia cuando contaba 23 años y con un buen futuro por delante. Desaparecido por ser quien era, por pelear por causas justas, por creer que las cosas deben de cambiar para mejorar, por decir que en nuestro país existía represión e injusticias, por ser joven, por ser poeta. ¿Por qué entonces callarme? ¿Por qué vamos a callar lo que vivimos?
Una de las razones por las que se firmaron los Acuerdos de Paz es para que exista reconciliación, no olvido. Para perdonar debemos saber a quiénes y el porqué. ¿Serán tan valientes las personas que cometieron estos crímenes y que gozaron torturando a personas como padre,  para decir que lo hicieron? No. Tengo la certeza de que no hablaran, porque ahora desean que la gente olvide. Imagino lo duro que puede resultar para ellos al ver que hay personas que no olvidamos y que no sentimos esos deseos tan bajos (asesinar y torturar) como los que ellos sintieron y ejecutaron.
Una noche el pintor Manuel Bonilla me dijo que debía enterrar a mi padre. No es el único que me lo ha dicho. No sé si él es consciente de sus palabras, porque enterrar a mi padre en el sentido de aceptar su muerte es un hecho, sin embargo jamás voy a olvidar que fue desaparecido, torturado y asesinado, así como no se debe olvidar que se cometieron estos hechos. Claro, uno no es como ellos que ansían venganza, yo deseo justicia y verdad.
En el 2008 Tonacatepeque realizó el primer homenaje para la memoria de Mauricio Vallejo Marroquín. Carlos Fajardo fue el responsable al devolverlo a su pueblo y sacarlo ahí del silencio.


Desde el año pasado el encargado de coordinar el homenaje a Mauricio Vallejo  en su tierra es Rob Escobar, artista oriundo también de nuestro amado Tonacatepeque y quien desea firmemente sacar del silencio a todos los mártires y héroes de Tonaca. Es todo un ejemplo al ver su entereza, su solidaridad y participación. Colaboró en la pinta que se hizo en su casa y continúa con el trabajo de divulgación de la obra del muchacho Vallejo. Un gran abrazo, hermano Rob.

La conmemoración
En el Centro Cultural El mesón se realizó la conmemoración del 33 aniversario de la desaparición de Mauricio Vallejo Marroquín, coordinado por Rob Escobar. La conmemoración contó con el apoyo de Gremio de Artistas de Tonacatepque, Asociación Cultural Islámica Shiita de el Salvador, La Fragua de Arte y Cultura, Sociedad la noche de Vallejo, Casa de la cultura de Tonacatepeque y el Movimiento Mauricio Vallejo Vive!!!

La actividad contó con la moderación de Bilal Portillo, destacado orador y ensayista musulmán, quien cedió la palabra a Patricia Márquez, viuda del poeta, y a Josefina Pineda de Márquez, suegra, para que contaran acerca de la vida del poeta. De sus amigos se contó con Luis Silva que además de rendirle honor al recuerdo de su amistad, también leyó el Bombillo de Savia, cuento de Vallejo.
La música estuvo a cargo de Paty Silva, Carlos Rubio Calles y Margarita Navas Cañadas, quienes nos deleitaron con sus frescas voces y con la profundidad de las canciones que interpretaron.

Los poetas Hector Dennis López, Mercedes Cañadas de Navas y Jim Casalvé leyeron poemas que han escrito en honor al poeta tonacatepecano.  Escritos que muestran la sensibilidad de los cultores de la palabra por algo muy nuestro, lo vivido en la guerra.
El poeta Mustafá Al Salvadori leyó algunos de sus versos para referirse a la importancia de la lucha revolucionaria. Sus textos están cargados de una realidad que sigue latente.
La diputada del Parlacen, Gloria Anaya, pronunció unas palabras para recordar la lucha de los mártires en la guerra civil salvadoreña. Tras esto se desarrolló el emotivo testimonio de Mercedes Cañadas de Navas, quien presenció la desaparición forzada de Vallejo, quien además fue su compañera de estudios.
La danza estuvo a cargo de Marielos Juárez quien nos deslumbró con dos maravillosas piezas que nos hacen ver en Marielos un futuro prometedor en la danza.


El cierre de la jornada artística estuvo en la actuación de Dinora Alfaro, actriz y dramaturga que nos impresionó con un emotivo trabajo llamado la Herencia, en la que plasmó una obra universal inspirada en la vida de Mauricio Vallejo Marroquín y la época.
Tras esto se desarrolló una procesión con velas y flores para que la imagen del poeta recorriera las calles de Tonacatepeque hasta llegar a la casa donde vivió el poeta Vallejo, la procesión fue liderada por la voz y la guitarra de Carlos Rubio Calles. En el lugar se dejaron unas velas como ofrenda. Cada año el piso bajo la pinta se va llenando de cera, así como la obra de Vallejo Marroquín va saliendo a la luz.




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