sábado, 14 de junio de 2008

Criterio técnico versus criterio hedonista


Por Mauricio Vallejo Márquez

Los jurados de certámenes literarios siempre tienen un gran peso sobre sus cabezas. Sobre todo en nuestro involucionado El Salvador. Las decisiones que toman los jueces literarios generalmente están apegados más a criterios hedonistas (prefiero omitir "amiguismo", porque no me consta. Aunque quién sabe) que a criterios técnicos coherentes a la realidad literaria mundial. Se basan en seguir líneas de preceptiva común sin explorar las vertientes que nacen, de ahí que el verso libre tiene menor aprecio que los versos métricos. Se premia una composición literaria con evidente trabajo clásico en lugar de a una composición innovadora que busca marcar una nueva tendencia. Incluso se premia más al artificio, que a la verdad. Y esto lo apoya el académico cubano pre castrita Gayol Fernández. Así que no es invento mío.

A lo largo de mi experiencia literario me he dado cuenta que la buena poesía no siempre va a la par de la poesía más gustada. Por citar ejemplos tenemos diferentes poetas de diversas tendencias: Federico García Lorca, César Vallejo, César Dávila Andrade, José Lezama Lima, Ernesto Cardenal, Roque Dalton, Carlos Santos, Rolando Costa. Los últimos tres salvadoreños, de los que podemos omitir a Roque, pues ha sido muy popular.

No quiero decir con esto que la poesía clásica es mala. Jamás pensaría eso vuestro servidor. La poesía se defiende sola, sin importar la técnica, pero es necesario que exista una visión menos hedonista del trabajo literario.

Debemos quitarnos la idea de que sólo lo que nos gusta es lo bueno.

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