lunes, 16 de junio de 2008

LA CATEDRAL DEL MAR Y EL AMOR A LOS BASTAXIOS


Por Mauricio Vallejo Márquez

La construcción de un templo católico pocas veces me ha sorprendido y aún menos me lo he tomado tan personal como la edificación de Santa María de la Mar en Barcelona. No por cuestiones históricas, sino por una novela llamada La catedral del mar. Un escrito que desde sus primeras líneas me ha llevado con suavidad hasta el punto final de la obra. Un escrito en que los acontecimientos de la vieja España Medieval me han parecido propios y he vivido como observador atónito la vida de un payés al que le he cogido un cariño tan grande como si se tratará de un hermano, al que también he visto crecer.
Arnau Estanyol es el nombre del protagonista que nos conmueve y nos hace brincar de emoción cuando logra sortear las diversas pruebas que la vida le pone en su camino. Un protagonista que observa a su padre, a sus amigos y mentores desaparecer con los años hasta obetener lo más hermoso que puede tener un hombre. Arnau también era un hombre de un alma grande y pudo ser amigo de un judío y un musulmán en fechas que era inconcebible para un cristiano. Tolerancia que casi lo lleva a la hoguera de la inquisición. Aunque sus obras y el inmenso amor de su gente lo salvan cuando todo parecía perdido.
Sólo él, en el transcurso de este best seller, se da el lujo de contribuir en la construcción de esta hermosa iglesia mariana como aguador, cargador de piedras, financiador y feligres. Así como también tiene el honor de ver sonreir a su Virgen María, que toma el lugar de su madre.
Por momentos la obra me recordaba a David Copperfield de Charles Dickens, sobre todo por los sufrimientos de David, aunque nada tienen que ver con los del Estanyol este, que estaba condenado a la muerte desde su nacimiento, pero gracias a un padre, Bernat Estanyol, que toma la fuerza de su corazón vive y vive hasta ser libre. Arnau Estanyol nació profugo y creció como deben crecer los humanos: sorteando los diques de la vida. Un gran simbolismo de ese duro trabajar es la profesión con la que se representa más a Arnau, un bastaixo: cargador de los muelles. Pasó de ser un humilde Baistaxo a un noble y luego a ser una persona prominente y respetada.
Ildefonso Falcones de Sierra es el autor de La catedral del mar, trabaja como abogado y vive en Barcelona. No sólo sorteó muy bien la trama, sino que se apegó tan bien a la historia real, por lo que esta novela por momentos parece un fragmento de las crónicas de España.
Entre los premios que ha obtenido están: Euskadi de Plata 2006 a la mejor novela en lengua castellana; el premio Qué Leer al mejor libro en español 2006 y el Giovanni Boccaccio 2007 al mejor autor extranjero.
Sin lugar a dudas es una novela para leerla una y otra vez. Y no tengo temor a equivocarme, pues la obra se defiende sola. Én la cual podremos observar al gran Arnau con lo más preciado en la vida para un hombre.


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