Y El Salvador le ganó a Panamá


Por Mauricio Vallejo Márquez
La selección de El Salvador le ganó a Panamá 3 a 1. Junto al sol del domingo 22 de junio se iba la ilusión de los panameños para llegar a la siguiente fase de la clasificatoria a Sudafrica 2010. Una selección salvadoreña subestimada era la responsable de la tragedia canalera y el gozo y el jubilo de todo El Salvador.
El Salvador había perdido 1 a 0 en el partido de visita contra Panamá y urgía ganar por dos goles de diferencia, lo que se logró en un juego que El Salvador versus Panamá parecía más una guerra para definir quién sería el cadáver. Los panameños se habían dado por ganadores, algo que seguramente inclinó un poco la balanza a favor de los azules.
La selección cuscatleca en ningún momento parecía que iba a ganar, desde el inicio del partido se mostró debil e incluso tuvo que soportar varios minutos con el marcador en contra, pues los panameños lo pusieron 0 - 1. Sin embargo los muchachos de Carlos de los Cobos no se amilanaron con eso y en el segundo tiempo se remontó 3 -1 y los gritos se escucharon en las colonias de El Salvador y el Estadio Cuscatlán se volvió un tsunami azul profundo.
Los héroes fueron todos los jugadores de la selección que con un triunfo histórico devuelven al sueño mundialista a todos los añileros que pensaron que jamás verían la camiseta azul con el logo "ES" pasar de las primeras rondas clasificatorias. Los goleadores fueron Eliseo Quintanilla y Luis Anaya, el último metió un gol providencial y suficiente para dejar en llanto tendido a los canaleros.
Desde 1993 no festejaba un gol e incluso pensé que jamás vería ganar de esta forma a la selección salvadoreña. Fue un partido histórico donde incluso se saludó a nuestro futuro presidente Mauricio Funes, quien disfruto del partido en el Estadio Cuscatlán junto a sus seguidores.
Justo al terminar el encuentro las cámaras enfocaron a Juan José Gómez quien se quitaba su casaca de guardameta para mostrar una camisa blanca con la cita Juan 3:16 que afirma: "Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna". Sin lugar a dudas a Dios le agradó esta muestra de Gómez y el último gol de la selección fue un regalo del Padre. Pues incluso mi madre y mi abuela consideran este triunfo como un verdadero milagro.
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