sábado, 23 de febrero de 2008

La tradición, la tolerancia y el violinista



"En nuestra pequeña aldea de Anatevka,podría decirse que cada uno de nosotros es un violinista en el tejado intentando entonar una dulce y sencilla melodía sin romperse el cuello. No es fácil. Quizá se pregunten cómo aguantamos estar ahí si es tan peligroso. Pues, soportamos porque Anatevka es nuestro hogar. ¿Y cómo mantenemos el quilibrio? La respuesta es una palabra: ¡Tradición!"
Teyve (inicio del Violinista en el Tejado)



Por Mauricio Vallejo Márquez

Hubo una vez una película que para mi abuelo Mauro era especial. Cuando tenía yo unos siete años no sé si la pasaron por la televisión o él la alquiló, pero la vimos (yo hice nada más acto de presencia). Mi abuelo estaba feliz y me pedía que le prestara atención. Pero como todo infante inquieto el largometraje me interesó tanto como a un esquimal le interesa tener hielo en su casa. Sin embargo, él se quedó viendo su película y la disfrutó tanto, pero mientras vivió no logró que me gustara o que me llamara la atención.
Los años pasaron y el musical se convirtió en un clásico ganador de tres premios Oscar y un éxito de taquilla. Incluso se utilizaba para hacer comerciales sobre tejados, asbesto, etc.. Un día escuché a mi prima Elisa hablarme de esta con tanta fascinación y sobre todo de la parte en la que Teyve (el protagonista interpretado por Chaim Topol) canta Si yo fuera rico. Al ver el interés de mi prima, en ese entonces rondando los nueve años de edad, revivió el deseo de mi abuelo. Pero la oportunidad de tener el CD a mano no me fue posible hasta hace un mes cuando en casa de mi abuela Josefina estaba la caja con el gran titular “The Fiddler in the roof”. Era mi oportunidad de oro, así que la pedí prestada y hasta la fecha no la devuelvo, me gusta verla cada vez que tengo oportunidad y aunque no lo crean me fascina cuando canta Si yo fuera rico. Me impresiona el sentido de la dicha de ser rico para Teyve; no le importa tanto presumir de su riqueza, aunque le agradaría, sino que lo fundamental es acercarse a Dios, tener más tiempo para Dios. Eso, pocos hombres lo desean.
Durante la trama Teyve vive con dignidad repartiendo leche en el pueblo ruso de Anatevka, siendo un hombre respetado por el alguacil del pueblo, padre de cinco hijas y un hombre con tradiciones.
La tradición es algo muy importante en nuestras vidas, es lo que da sentido a nuestra existencia o lo que determina nuestra conducta y quienes somos. Muchos no seguimos las tradiciones que heredamos de nuestros ancestros o las ignoramos, porque nuestros ancestros también lo hicieron y eso demuestra que El violinista en el tejado, metáfora que relaciona al judío con un violinista que interpreta bellas melodías en el techo procurando mantener el equilibrio y no caer en el suelo, tiene toda la razón. Creo que no hay imagen más bella para simbolizar esto. Sin embargo Teyve dice que también sin tradiciones seríamos como el violinista en el tejado, completamente inestable. Entonces nos mantenemos inestables siguiendo la tradción y no siguiendola.
Teyve siempre procura cumplir con la tradición al mayor rigor, pero llegado el momento en que sus hijas deben casarse. Rompe con la tradición al dar a Tzeitel en matrimonio al sastre Motel, después de haberla prometido a Lazar Wolf. Allí empezamos a ver a un Teyve que le abre los ojos al mundo e incluso baila con su mujer y pone al rabino a danzar con su hija, rompiendo la tradición tocando a una mujer ajena. El rabino no deja de bailar, saca su pañuelo y la fiesta continua. Es en ese momento en que los rusos llegan a golpear a los judíos y llegado el momento deben abandonar Anatevka, así como se ha abandonado varios lugares. Durante el éxodo Teyve acepta el matrimonio mixto de su hija Chava y casi al final del rodaje ve al violinista en el suelo tras él, siguiéndolo con una sonrisa a pesar de todo lo terrible que acaban de vivir. Es una imagen conmovedora e inspiradora. Continua tocando melodías hermosas, pero con los pies en la tierra.
Sin importar lo duro que haya tenido que vivir, Teyve sigue andando con alegría cargando con el destino que debemos cargar, tal y como debemos hacer todos nosotros. Gracias papá Mauro por querer compartirme este gran filme, tarde, pero al final supe su valor y comparto lo que dice Teyve.

2 comentarios:

FaFa dijo...

Jajajaj mi estimado Maurico Antonio aunque no me creás te leo casi todos los días aunque últimamente no he estado dejando comentarios en tu blog.

"me interesó tanto como a un esquimal le interesa tener hielo en su casa"... EXCELENTE

"así que la pedí prestada y hasta la fecha no la devuelvo"... jajajaja

Yo nunca la he visto, prestamela.

Tzaviere dijo...

Bella película, conmovedor final. Gracias por recordárnosla de manera tan entrañable.