domingo, 20 de enero de 2008

Sobreviviendo Guazapa, una película salvadoreña


Por Mauricio Vallejo Márquez


Sobrevivimos la guerra. Muchos lo dirán con un sabor amargo en los labios, otros ni siquiera se darán por entendidos y otros felices. Pero sí sobrevivimos, los que al final quedamos. La película Sobreviviendo Guazapa de Roberto Davila Alegría nos refuerza ese hecho y de forma loable.

El deseo de mejorar la vida está presente en el film. Pablo, un guerrillero, quiere irse a Estados Unidos y ayudar a su mamá a instalar una pupusería. Esa es la razón por la que abandona su campamento, más no sus ideales que al final le valieron la muerte. La película inicia con el enfoque de una patrulla guerrillera que instala minas quitapie en el cerro de Guazapa cuando es descubierta por un cowboy del Ejercito después de que Pablo encendió un radio. De la escaramuza no sobrevive el hermano de Pablo que apenas le contaba a su hermano el contenido de la carta que les mandó su mamá. Sus compañeros huyen a refugiarse

Después de enterrar a su hermano Pablo inicia la quijotesca idea de salir de Guazapa y encaminarse a la USA. En ese recorrido se topa con Julio, un militar, con el que termina siendo amigo después de innumerables discusiones y emotivas puteadas (como diría Rafael Monge). Pasan un sin fin de aventuras, entre ellas encontrarse una niña en medio de la espezura del cerro. Ambos deciden llevarla a su casa en Tenancingo. Sin embargo se encuentran con Chamba, un compañero de Pablo, con el que se ve frutrado el plan de ambos. En su intento de huir de Chamba una patrulla militar desata una balacera que pone fin al sueño de Pablo.

Pero más allá de la trama de la película, o si el contenido es completamente veraz, está el mensaje que propone: la solidaridad. Tanto Julio como Pablo unen fuerzas para salir adelante y sobrevivir Guazapa. Dentro del simbolismo también vemos a la población civil en la imagen de la niña.
Sobreviviendo Guazapa nos retrata como salvadoreños y nos da algo que ninguna otra película nos ha dado, sentirnos de verdad identificados.