miércoles, 23 de enero de 2008

Un Nobel para El Salvador



Por Mauricio Vallejo Márquez

No existe premio monetario más importante para un escritor que el Nobel. Algunos se desviven tanto por ganarlo que emplean todas sus horas y su vida para llegar a esa meta que pocos logran ganar.

El famoso premio Nobel se otorga anualmente y es concedido por la Academia de Estocolmo al autor de la obra literaria que se ha destacado más y que contiene inspiración idealista. Dicho premio esta dotado con 7 millones de coronas suecas, una verdadera fortuna que asegura la vida de más de algún afortunado. Un legado de Alfred Nobel, el inventor de la dinamita.

En latinoamerica la cosecha de Nobels ha sido regular, pues sólo cinco escritores han obtenido la presea, cada uno a su modo y a su estilo.


La primera en ganarlo fue la poetisa chilena Gabriela Mistral en 1945. Fue como un gesto de caballerosidad latina: "primero las damas". Mistral es una poeta de gran talla y de hermosos versos. Fue la que bautizó a El Salvador como el "Pulgarcito de América" y tuvo una buena amistad con nuestra prolifica escritora Claudia Lars, que bien hubiera merecido dicho premio.

El segundo y también grande correponde al escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias, llamado también "el alma gemela de Luis Cardoza y Aragón", que en 1967 le ganó el Nobel a muy buenos escritores como Jorge Luis Borges quien ha sido uno de los grandes a los que se les ha negado.

Cuatro años más tarde Neftalí Reyes ganó el Nobel pero con otro nombre, el que lo inmortalizó: Pablo Neruda, un poeta de talla inmensa y que ha dejado influencia en muchos escritores. también escribió una oda a la cebolla y otra oda para Stalin. Curioso en Neruda.

Gabriel García Márquez de Colombia fue el elegido en 1982. Márquez ha concebido novelas maravillosas. Su obra más famosa es Cién años de soledad, aunque para algunos su mejor novela es Amor en tiempos del colera.

Y el ganador del último Nobel fue Octavio Paz, un mexicano que consoló a los aztecas que no llegaron al mundial de fútbol de 1990, pero les dio a este inmenso pueblo algo de mayor orgullo. Desde ese año los pueblos bajo el río Grande no han tenido otro Nobel. Muchos esperamos que algún día se lo otorguen a Mario Vargas Llosa o a Augusto Monterroso. Pero eso sólo la Academia lo dirá. Aunque quien quite y tal vez un salvadoreño lo obtenga.

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