jueves, 31 de enero de 2008

Ser Padre


Por Mauricio Vallejo Márquez
Nadie puede arrebatarte una sonrisa como tu hijo. A pesar de que tengas una cara de piedra y todo se vislumbre negro muy negro. Mientras tu pequeñín te exige jugar o cualquier otra cosa, el mundo y sus problemas pueden esperar. Cuando he pasado todo un día con mi hijo, Santiago, lo disfruto. A veces quisiera darle más, pero nuestros dorados tiempos no lo permiten. Sin embargo, siendo el único motivo de amor y de felicidad sobria y honesta, hay que darle más, merece más.
Mi hijo nació el viernes 26 de noviembre de 2004. La noche anterior sospechábamos que no iba a pasar del mediodía y así fue a las 9:00 de la mañana mi hijo ya había dado su primer grito. Nació rosado y era un paquetito junto a su madre. Estaba angustiado en busca de la chiche que apenas le salían gotas de calostro. Yo me quedé toda la noche en el hospital, hasta que supe que Lya y mi hijo estaban bien. Y como en el hospital no me permitían quedarme más tiempo tuve que salir por unas horas a la casa para darme un baño y dormir unas horas. Estaba nervioso y un poco ansioso por llevarlos. Me atravesé en medio de la calle y casi dejo huerfano de padre a mi recién nacido.
Mientras los llevaba a la casa no imaginé que la vida puede cambiar tanto. A pocas horas de llegar empezaron a llover llamadas de la familia. De parte de los Vallejo era el primer bisnieto y el único varón de la familia después de mí (sólo tengo primas), así que todos hicieron el arresto y llegaron a ver al pequeño Santiago que ni se enteraba de todo eso. Mi tío Yomar le tomó su primera foto (yo le tomé algunas con el celular de Pablo, pero se lo robaron, así que no cuentan), que aún se muestra sobre mi librera en la casa de mi don Inmer.

En ese raro caminar supe que mi abuela materna se metió casi a la fuerza al hospital para ver a su primer bisnieto. Burló toda la seguridad que de por sí no es fácil de burlar y acompañada de una mujer policía entró. !Qué gesto de amor! No estuvo satisfecha hasta que lo chineo y beso. Aún hoy dice que está feliz de haber conocido al último de sus descendientes -mi abuela, perte de la selección natural- Mi madre era una loquita también queriendo verlo y con su cariño demostrado a su manera ha estado pendiente cuando se enferma, con el colegio y con lo que puede. Así como el espaldarazo que me da ahora.
Ahora que mi hijo tiene tres años y habla hasta de más, apenas sé que empiezo a saborear lo hermoso de ser padre. Viendolo crecer y sentir cuando me abraza y me dice: "te extraño papá, te quiero". Suspiro y sé que no importa lo que pase no podré nunca dejar de amarlo, así como mi madre y abuela nunca dejarán de amarme.
Mi papá, a pesar de haber estado conmigo un año, a lo más, quedó bien marcado en mí, tanto que apenas lo imagino como abuelo a sus 23 eternos años. Lo conozco porque me han contado de él, cosas buenas y no tan buenas, pero muy pocas malas eso sí. Lo conozco más por mi mamá, mi abuela y sus amigos (los que aún están vivos). Y sé que soy medio desprendido de las cosas y todo. Tan distraido que más de alguna vez he perdido la cabeza y la vida. Pero a pesar de eso agarro escuela, sobre todo del “Muchacho Vallejo”, mi papá, del que tanto me habían contado que me amaba mucho y que lo demostraba cantándome con su guitarra, escribiéndome poemas y chineandome por toda la Morán y la Santa Clara. Mi padre me escribió muchos poemas, algunos de leerlos se me salen a borbotones las pringas, otros me endulzan el poco hinchado ego de estos días. En el homenaje que le hicimos a mi papá en los Tacos de Paco el pasado miércoles 30 de enero desfrutamos mucho leyendo sus poemas. Todo el homenaje tuvo la fortuna de ser grabado por LMVP de Rafael Monge quien estuvo presente y alentando a mi padre. Los poetas Efraín Rivera y Alberto López leyeron los versos de mi papá hasta saciarse y pedir para llevar alguno de sus poemarios. Efraín : Cosita linda que sos; y Aberto López: Engrasando motores. Curiosamente son los dos que más me mencionan, igual que a mi mamá.
Por años sentí que no tuve padre, pero no fue así, él siempre estuvo allí en silencio y aguardando el día en que lo leyera y gracias a que leo sus escritos y me siento cerca de él, me doy cuenta que la Biblia es así, la única diferencia es que es la palabra del Dios Vivo. En el caso de mi padre aprecio que la palabra realmente es viva y es eterna porque lo que sintió y pensó allí está y allí se queda, así como el amor que le tengo yo a Santiago y que tal vez no lo afloro como debería, pero que está. Total así nos amamos en la familia, como la palabra, parece silenciosa, pero dice mucho. El amor no sólo se demuestra con caricias o con dinero, el amor se siente y es inmortal cuando existe, sin importar los golpes, el dolor, la pobreza. El amor no muere y si muere es porque no fue amor. Por eso, como no voy a amar mi hijo si él ya nació con esa herencia.

martes, 29 de enero de 2008

Viviendo en soledad


Por Mauricio Vallejo Márquez


Creo que la soledad se vive de varias formas. Algunos la viven en sus palacios llenos de servidumbre y con miles de dólares en vueltos (cambio). Sin conocer el ancho territorio que Dios les ha permitido poseer, pero sin saberlo y desconociendo de su existencia y del valor de ayudar en verdad. Viviendo envueltos en escandalos, sexo y drogas o en una vida sin frenos ni contrapesos como diría Montesquieu y sin embargo viviendo o mejor dicho vegetando. Mil dólares para papel higiénico, quinientos para pintar las uñas, dos mil para cortar el pelo y de repente suicidados sin más.

Otros lo toleran en los trabajos con retribución de miseros dólares a cambio de su juventud y sus sueños, pero de poca cuenta por la vida y el tiempo. Sin entender que es mejor hacer lo que a uno le gusta por pocos dimes, pero a gusto y sabiendo que a la mañana será otro día feliz. Sin embargo la gente sufre y no repara en que el hecho de estar vivos es un verdadero milagro, sobre todo en estos tiempos tan canallas en que el odio vale más que el amor. Más de 18 horas de trabajo, para que el paro de corazón les informe que aún faltaba mucho por andar.

Un buen número la sufren en la pobreza y la esclavitud eterna de ser los responsables de que muchos tengan millones. Desconociendo que en ellos está la mina de oro, la verdadera razón del oro y del porque no se lucha de verdad contra la pobreza

Y otros la aguantan meciéndose con ternura y con un leve "ya pasará" sin dimensionar que todos somos historias, ya planeadas, ya escritas, sólo a la espera de la premier y la clausura.

lunes, 28 de enero de 2008

Tavo ganó el cuarto de milla

Por Mauricio Vallejo Márquez
La verdad no sé cuanto se necesita correr para que un carro se despegue del suelo. Pero con tanto que leer sobre la Etica y la Moral ahorita no tengo tiempo para averiguarlo, sólo para avisarles a todos una excelente noticia.
Muchos dicen que no importa cuanto corra el automovil jamás se levantará por los aires porque no tiene alas, pero el sentido común y algunas visiones como los carros que he visto alzarse un poco del suelo me dan mucho para pensar. puede ser que sólo fueran montajes, porque no lo he visto en vivo.
Mi primo Gustavo Barrientos, el fisicoculturista, volvió a hacer de las suyas y voló, voló a lo grande este domingo 27 de diciembre mostrando la casta de valor y entrega que tuvo desde que inició la competencia y con el arrojo de disciplina terminó ganador. así que la teoría de que no vuelan la dejamos en algo relativo.
"Pues Gracias a Dios ganamos este pasado domingo 27 en el jabali el cuarto de milla street-touring pro teleton", afirma Gustavo con un sabor de jubilo en la garganta. Bueno es que ante un suceso como este el gran Tavo se acordó de darle gracias al que se le debe de dar: Dios.
Quedó entre 25 competidores en el tercer lugar en la categoria stock. Algo muy bueno. Pero la cosa no termina allí, porque ya está preparado para el proximo cuarto de milla que inicia el 1 de marzo que, según afirma Tavo es la segunda fecha de ACES.
A celebrar primo y primero Dios ganés los que sigan. Realmente este triunfo sólo es de los primeros cuando alguien de verdad se esfuerza por ser mejor.

domingo, 27 de enero de 2008

La venganza

Por Mauricio Vallejo Márquez
La noche era cada vez más densa y en una humilde casa, apenas en pie, la luz de una vela despintaba la oscuridad. Hacía pocas horas Matilde, a la que llamaban la brujan del pueblo, se había arrojado desde el despeñadero. Antes de dar el salto descubrió que alguien la observaba, le lanzó una mirada llena de odio y dijo:
-Ve. Ve a decirle al pueblo que me mato por culpa de ellos, y diles que aunque yo no regrese de la muerte me vengaré.
El testigo era un desnutrido niño de ocho años que corrió a su casa para contarle a su madre todo. La mujer escuchó con una mirada fría el relato, reclinó su cabeza y meditó por un momento. En poco tiempo se enteró todo el pueblo.
La venganza comenzó la misma noche del suicidio. Un joven fue encontrado degollado en un establo, de sus heridas salían gusanos negros y peludos. Las amenazas de la hechicera comenzaban a manifestarse.
-¿Qué le hicimos a Matilde? –preguntaban.
-Seguramente fue por amor, dicen que se enamoró del cura –sostenían algunos.
Al pasar los días, los más valientes decidieron revisar la vivienda de la supuesta bruja. No encontraron ninguna señal que esclareciera los sucesos.
Un día los animales del establo del cura desaparecieron y mientras él los buscaba, las campanas de la Iglesia fueron batidas a todo pulmón. El cura corrió a la Iglesia a preguntar quién las estaba moviendo, pero no había nadie. En el campanario encontró un mechón del cabello de Matilde. En ese momento por primera vez afirmó: “Matilde era una bruja”. Así habló el cura a sus feligreses en la misa del domingo.
Los sucesos fueron cada vez más extraños. Objetos que ante los ojos de las personas desaparecían sin explicación. Por las noches se escuchaban quejas de animales cuando son sacrificados. El miedo aumentó.
Todos aseguraron que era culpa de Matilde.

La vela se apagó por un momento y Marta, con la mayor rapidez, volvió a encenderla. Su pulso temblaba y podía verse el temor en su mirada. El cura gritaba en la calle:
-Exorcizo este pueblo en nombre de… La voz del sacerdote se apagó a la distancia.

Marta y su anciana madre se vieron a los ojos, la joven mujer intentó pronunciar palabras, pero fue silenciada por una señal de la anciana, quien a su vez con un movimiento de su mano le pidió que escuchara lo que ocurría afuera. Cuando el silencio volvió a reinar se hizo notorio el chillido de la mecedora en que descansaba la madre. La vieja le pidió a su hija que se acercara a ella y en susurro le dijo:
-¿Oíste al cura?
-Sí mamá, está exorcizando al pueblo.
-No, está jugando con nosotros.
-Mamá, ¿por qué dice esas cosas? Si el cura la llega a oír, seguro la excomulga por incrédula.
-¿Qué me va a hacer? Si desde que era del tamaño de ese banquito lo conozco.
-Bueno, está en usted…
Marta dejó de hablar y volvió cerca de la ventana. Vio al cura de rodillas frente a la casa de Matilde y dijo:
-Ya ve, el curita está bendiciendo la casa de la bruja.

La madre detuvo la mecedora un momento y con un tono grave habló:
-Sí, la casa de su mujer, Matilde era la querida del cura… Se suicidó porque esperaba un hijo de él y sabía que ser hijo de cura es lo mismo que ser hijo de nadie. Yo le dije que se le iba a secar el vientre por ese terrible pecado.
-No puede ser mamá, no le creo.
-Esa es la venganza de la infeliz: atemorizar al pueblo. El cura sólo siguió el juego de ella. Es un hombre como cualquier otro, por eso inventó que la desgraciada era una bruja. Ahora está arrepentido, pero ya es tarde, cuando el pueblo sepa ya vas a ver…

Ante la mirada atónita de Marta la anciana se levantó de su mecedora y con pasos lentos se acercó a ella y le dijo al oído:
-Viste, las brujas sólo existen en los cuentos.

jueves, 24 de enero de 2008

Los insectos y sus escenarios


Por Mauricio Vallejo Márquez

Despertar y verse frente al espejo convertido en un insecto debe ser algo atroz. Sobre todo en la cotidianidad de la vida cuando múltiples personajes deambulan así por las calles, en los trabajos, en el tráfico vehicular y los buses. Sintiéndose casi nada o sin percatarse que lo son. Muchos podrían compararse a cucarachas, rondando los desperdicios en las cocinas, anidando en el tanque de agua de los excusados. De diferentes tamaños, unos grandotes y duros, otros chiquitos e insignificantes, pero todos coleópteros cuyo único motivo para vivir es sobrevivir.
Existe otro grupo que en apariencia puede ser más delicado, el escarabajo, pero tiene un más oscuro significado en la vida, elaborar bolas de pupú que atesoran en sus casas y no pueden vivir sin ellas y las coleccionan e incluso las heredan.
Podemos mencionar un sinfín de insectos como las trabajadoras hormigas, que se desviven laborando durante el día, la noche. Construyendo majestuosos hormigueros que a la postre resultan imperiales sitios o arena aplastada por una bota.
También tenemos a los artísticos grillos que endulzan las noches con sus violines. Con maravillosas danzas en sus saltos y su grácil postura
Y los chupadores de sangre que se dividen en dos clases: los zancudos (mosquitos) que viven para chupar sangre, transmitir dengue, malaria y otras enfermedades que son vulnerables a la luz del día, pero muy molestos por las noches; y las chinches que no gustosas con picar defecan en la herida provocando algunas el mal de Chagas. Esas habitan alto e incluso escondidas, en lugares que no alcanzamos a ver, a menos que la fortuna nos haga cruzarnos con alguna.
Los insectos habitan en innumerables escenarios, algunos grillos viven en La Mancha, otros en Utopía y así todo depende del cuento. Algunos residen en mundos obtusos que no pueden explicar, pues viven para comer, reproducirse, defecar y morir. Algunos para comprar DVDs, otros para beber cerveza. Cada uno tiene algo que hacer y donde estar. Nadie se libra de ese destino. Algunos tienen más suerte y viven en sus propios mundos anhelando que los días no terminen o resignados porque todo debe acabar. Pero no hay nada peor que, además de ser Gregorio Samsa, nos toque vivir en Comala. Aunque aún así queda la esperanza de que los insectos habitarán el mundo aunque hayan guerras nucleares.

miércoles, 23 de enero de 2008

Un Nobel para El Salvador



Por Mauricio Vallejo Márquez

No existe premio monetario más importante para un escritor que el Nobel. Algunos se desviven tanto por ganarlo que emplean todas sus horas y su vida para llegar a esa meta que pocos logran ganar.

El famoso premio Nobel se otorga anualmente y es concedido por la Academia de Estocolmo al autor de la obra literaria que se ha destacado más y que contiene inspiración idealista. Dicho premio esta dotado con 7 millones de coronas suecas, una verdadera fortuna que asegura la vida de más de algún afortunado. Un legado de Alfred Nobel, el inventor de la dinamita.

En latinoamerica la cosecha de Nobels ha sido regular, pues sólo cinco escritores han obtenido la presea, cada uno a su modo y a su estilo.


La primera en ganarlo fue la poetisa chilena Gabriela Mistral en 1945. Fue como un gesto de caballerosidad latina: "primero las damas". Mistral es una poeta de gran talla y de hermosos versos. Fue la que bautizó a El Salvador como el "Pulgarcito de América" y tuvo una buena amistad con nuestra prolifica escritora Claudia Lars, que bien hubiera merecido dicho premio.

El segundo y también grande correponde al escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias, llamado también "el alma gemela de Luis Cardoza y Aragón", que en 1967 le ganó el Nobel a muy buenos escritores como Jorge Luis Borges quien ha sido uno de los grandes a los que se les ha negado.

Cuatro años más tarde Neftalí Reyes ganó el Nobel pero con otro nombre, el que lo inmortalizó: Pablo Neruda, un poeta de talla inmensa y que ha dejado influencia en muchos escritores. también escribió una oda a la cebolla y otra oda para Stalin. Curioso en Neruda.

Gabriel García Márquez de Colombia fue el elegido en 1982. Márquez ha concebido novelas maravillosas. Su obra más famosa es Cién años de soledad, aunque para algunos su mejor novela es Amor en tiempos del colera.

Y el ganador del último Nobel fue Octavio Paz, un mexicano que consoló a los aztecas que no llegaron al mundial de fútbol de 1990, pero les dio a este inmenso pueblo algo de mayor orgullo. Desde ese año los pueblos bajo el río Grande no han tenido otro Nobel. Muchos esperamos que algún día se lo otorguen a Mario Vargas Llosa o a Augusto Monterroso. Pero eso sólo la Academia lo dirá. Aunque quien quite y tal vez un salvadoreño lo obtenga.

lunes, 21 de enero de 2008

En el chuzón va la obra de Francisco


Por Mauricio Vallejo Márquez

Andar en bus a veces resulta todo un lío. Tienes que ir parado, apretujado, equilibrando, alerta (por los ladrones) y expuesto a perder la vida en un alto o en un asalto. Una forma segura para evitar eso sería no andar en bus... pero eso es imposible para muchos, así que ni modo nos toca conformarnos.

Hay algunos que no se conforman, ese es el caso de Francisco Márquez, un excelente artísta gráfico y mi primo. Francisco ganó el primer ligar en el certamen de arte digital CLIC 2008 con la obra AUTOBUSES. Francisco mostró ser talentoso desde muy pequeño. Ha hecho de todo y tiene la dicha de vivir de lo que ama: diseñando.

"La obra se llama AUTOBUSESy la hice como como una crítica a travez de una analogía acerca del sistema de transporte público y todo lo que conlleva la aventura de ser usuario de autobus, desde el ladronismo, la incomodidad, la peligrosidad y literalmente lo que se dice "VAMOS COMO SARDINAS". Y lo metí a concursar al certamen, y gracias a Dios y después de mucho esfuerzo orgullosamente ganó el primer lugar en la categoría impresa", comenta Francisco.

La creación viene de distintas formas, algunos pasan horas y horas esperando la chispa divina, a otros les cae como por arte de magia y la gran mayoría trabajamos duro esperando el momento de haber dado un buen fruto. Francisco se dedicó a tomarle fotos a latas de distintos tipos de sardinas e hizo el montaje y la explicación de cada ruta de bus que al darle un click se puede apreciar en grande. Por ejemplo a mí me ha servido andar en bus, muchas veces he visto cosas increíbles que me sirven en mis historias y que decir de algún poema, además de que me han asaltado y otro sin número de aventuras. Sin embargo jamás imaginé lo que he visto en los últimos años. En el "chuzón" se expone arte. A varios buses los he visto con la obra de Francisco y de otros artistas, endulzando un poco la vida de los salvadoreños. Primero fueron los MUPIS, ahora los buses. En algún momento también la mayoría tendrá un poco de arte en sus vidas y si a eso le sumamos a Dios, todo será perfecto. Lastima que eso es sólo un sueño.

Ahora la gente que transita en El Salvador puede ver la obra de Francisco transitando en los buses, toda una parodia y a la vez una recompensa para un artísta que realmente trabaja para mejorar su talento y para vivir. Porque un artísta que no realiza su arte, no es un artista o está muerto.

Gustavo a más de 300 km por hora

Por Mauricio Vallejo Márquez

Pocos deportes me gustan. Cuando era adolescente soñaba con ver a la selección de El Salvador en un mundial de fútbol, poco a poco desperté de ese insensato sueño. Ahora estoy seguro que mi amada patria jamás estará en un mundial, sobre todo por el rumbo que lleva. Sin embargo tenemos nuestros consuelos que valen más el oro que muchos otros. Tenemos a un excelente arquero, una gran marchista y eso es decir bastante. No hay que olvidarnos de Eva que por mucho tiempo dio la cara solita por todos nosotros.
Si hubo un deporte que siempre me fascinó es el ajedrez, no tan físico como los otros, pero suficiente para madurar el cerebro y hacer brotar el análisis y otras maravillas. Allí me la pasé galán varios años desenterrando aperturas y aprendiendo a combinar. Mis compañeros ahora están en niveles superiores y desarrollándose para ser los futuros campeones. Entre ellos David Blanco, que ahora es casi invensible, pero todavía es casi. Pero no le di continuidad, es que la literatura me gasta el tiempo y al final no tengo oportunidad de no hacer nada más que escribir y estudiar Derecho. Bueno, quizá uno que otro taller también.

Con el tiempo deje el fútbol por el boxeo, pero no tanto porque me gustara ver trompones y sangre, sino por sus historias. Qué vidas más interesantes tienen los púgiles. Vidas de puro dolor, un dolor que lo reviven cada vez que suben al ring y se dejan manosear la cara por otro hasta que la sangre llega o el debilitamiento hace de las suyas cerca de la lona. Durante el tiempo que trabajé para un matutino cubriendo deportes me familiaricé tanto con esas vidas, que era tan solidario con los chicos de los guantes. Me dolió ver la cachimbeada propinada a Jorge Castillo en los Centroamericanos y del caribe del 2002 y también grité a todo pulmón la medalla de plata de Carlos Torres, aunque me dolió que le ganarán. Qué días, man, qué días!
Una vez me enviaron a cubrir un evento automovilístico al Jabalí y no le hallé la gracia. Ver carros corriendo, ¿para qué? Mejor me voy a la carretera, ahí pasan miles a más de 120 kilómetros por hora, pero al recibir la noticia de que mi primo Gustavo Barrientos obtuvo el tercer lugar en el Cuarto de Milla en stock A3 con tiempo de 18.47 le llena a uno. Sobre todo de alguien como él que se esfuerza a diario. Es fisiculturista desde hace mucho y para ganarse la vida entrena gente en gimnasios, además de estudiar. Ahora está embarcado en una nueva misión: sacarle fuego a las llantas. Adelante primo y suerte en las que siguen.

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Fofografía de Gustavo Barrientos cortesía de Gustavo.
Fotografía de Jorge Castillo tomada de LPG.

Mis escritores


Una de estas noches el sueño era un invitado que no quería llegar a mi casa, así que para hacer algo de provecho y no estar desocupado, pues no quería escribir, decidí hacer una lista con los escritores que han aportado más que buenas horas de lectura a mi vida. No están todos los que he leído, pues aunque muchos son muy buenos estos son los que me han dado "un soplo en el corazón". Exceptuando uno que poer el romance de ser el primer autor que leí con propiedad lo dejo en la lista, me refiero a Becquer, que me lo regalaron cuando una amiga de mi mamá (Evelyn Pastori) se enteró que me gustaba escribir. Tampoco están en esta lista los clásicos como Homero, Sofocles, Virgilio y toda la gama de griegos y latinos, e incluso omití a Dante. Sólo me quedé con lo propio.

Poetas
Rubén Darío, Gustavo Adolfo Becquer, César Vallejo, Jorge Adoum, Luis Cardoza y Aragón, Oscar Wladislas de Lubicz Milosz, Paul Celan, Saint John Perse, Arthur Rimbaud, Federico García Lorca, Walt Whitman, César Dávila Andrade, León de Greif, Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnick, Luis de Góngora, Paul Verlaine, William Wordsworth, William Blake, Li Tai Po, José Martí, Osvaldo Escobar Velado, Francois Villon...

Novelistas
Mario Vargas Llosa, Thomas Mann, Gabriel García Márquez, Juan Carlos Onetti, José Saramago, Honorato de Balzac, Gustave Floubert, William Faulknare, Julio Cortazar, Alberto Rivas Bonilla, J.R.R. Tolkien, Ernest Hemingway, Miguel de Cervantes, Camilo José Cela...

Cuentistas
Guy de Maupasant, Julio Cortazar, Salarrué, Alvaro Menéndez Leal, Jorge Luis Borges, Rogelio Sinan, Augusto Monterroso, Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo, Horacio Quiroga, Adolfo Bioy Casares, Hans Christian Andersen, Enrique Anderson Imbert...
Como dije al principio no son todos los que he leído, pero sí los que han dejado algo en mi vida.

domingo, 20 de enero de 2008

Cárcel

Por Mauricio Vallejo Márquez


Un hombre ve la luna
entrar en la reja de su celda
como aquella noche
en que las hojas eran carruajes en el pavimento
y se arremolinaban a la sombra de un almendro.
en aquellas horas en que era él
y nadie frenaba su tiempo
tanto como hoy
se frena su corazón.

Sobreviviendo Guazapa, una película salvadoreña


Por Mauricio Vallejo Márquez


Sobrevivimos la guerra. Muchos lo dirán con un sabor amargo en los labios, otros ni siquiera se darán por entendidos y otros felices. Pero sí sobrevivimos, los que al final quedamos. La película Sobreviviendo Guazapa de Roberto Davila Alegría nos refuerza ese hecho y de forma loable.

El deseo de mejorar la vida está presente en el film. Pablo, un guerrillero, quiere irse a Estados Unidos y ayudar a su mamá a instalar una pupusería. Esa es la razón por la que abandona su campamento, más no sus ideales que al final le valieron la muerte. La película inicia con el enfoque de una patrulla guerrillera que instala minas quitapie en el cerro de Guazapa cuando es descubierta por un cowboy del Ejercito después de que Pablo encendió un radio. De la escaramuza no sobrevive el hermano de Pablo que apenas le contaba a su hermano el contenido de la carta que les mandó su mamá. Sus compañeros huyen a refugiarse

Después de enterrar a su hermano Pablo inicia la quijotesca idea de salir de Guazapa y encaminarse a la USA. En ese recorrido se topa con Julio, un militar, con el que termina siendo amigo después de innumerables discusiones y emotivas puteadas (como diría Rafael Monge). Pasan un sin fin de aventuras, entre ellas encontrarse una niña en medio de la espezura del cerro. Ambos deciden llevarla a su casa en Tenancingo. Sin embargo se encuentran con Chamba, un compañero de Pablo, con el que se ve frutrado el plan de ambos. En su intento de huir de Chamba una patrulla militar desata una balacera que pone fin al sueño de Pablo.

Pero más allá de la trama de la película, o si el contenido es completamente veraz, está el mensaje que propone: la solidaridad. Tanto Julio como Pablo unen fuerzas para salir adelante y sobrevivir Guazapa. Dentro del simbolismo también vemos a la población civil en la imagen de la niña.
Sobreviviendo Guazapa nos retrata como salvadoreños y nos da algo que ninguna otra película nos ha dado, sentirnos de verdad identificados.

sábado, 19 de enero de 2008

El Tiempo


Muchos quisieran retroceder el tiempo. No debo mentir, así que les diré que yo también lo quise por muchas razones que no expondré, pero la vida misma me ha enseñado que no es necesario que nuestro vivir puede seguir su curso si nosotros no nos mantenemos prisioneros de esas cosas pasadas.

Si retrocediera el tiempo no seriamos quienes somos y mucho menos viviriamos lo que hemos vivido. Aunque no es probable que se pueda cambiar el pasado, sí es probable que uno al poder hacerlo cambiara todo.

Hay hechos de la vida que jamás, nunca, pero nunca, me gustaría cambiar. El problema es que para llegar a ellos no debería cambiar muchas cosas que si me gustaría borrar de mi vida. Por eso mejor quedarse tal y como uno está. No hay nada mejor que ser uno mismo y estar satisfechos con lo que pasó.

Tal vez como medicina horaria algunos deberían de comprarse un reloj para no llegar tarde, para saber la hora y para que más de algún ingenuo lo retrace para creer que ha retrocedido el tiempo. Porque eso cientificamente comprobado no se puede hacer.

La Biblia y la literatura me han enseñado varias cosas, entre ellas: la vida es para aprender y la vida es toda una experiencia literaria. A Dios le gustamos tal y como somos, por eso nos hizo así. Claro que hay cosas que a Él no le gustan y por amor a Él debemos cambiar. pero nos hiso así por una ´razón y nosotros debemos averiguar cual es.

Para ser escritor se necesitan muchas experiencias, unas vividas, otras contadas, otras observadas. Pero muchas experiencias para darle cabida a nuestra creación. pues todo o casi todo ya existe y lo que no, se parece a lo que sí existe. Aunque uno invente cosas es necesario que el tiempo corra, pues sin este no habría maduración y eso nos haría daño. Así que para qué retroceder el tiempo, si vivirlo es mucho más divertido y todos conoceremos el final de nuestra historia.

viernes, 18 de enero de 2008

Murió Fischer



Cuando tenía 16 años tenía un héroe. No era fuerte, ni era poeta, ni era millonario, ni tenía poderes mágicos. Sencillamente era uno de los mejores ajedrecistas que ha existido, su nombre era Bobby Fischer, quien lamentablemente murió el jueves.
Pasaba horas estudiando sus partidas, sus variantes indias y sus increíbles combinaciones. Bobby Fischer era uno de esos estadounidenses al igual que Ernest Hemigway y Walt Whitman que son dignos de respeto no sólo por sus obras, sino por sus vidas curiosas.


La vida de Fischer no se resume en haber sido un campeón mundial de ajedrez en un tiempo o mejor dicho en un deporte donde la Unión Soviética tuvo siempre el control y mientras se desarrollaba la tenebrosa Guerra Fría. Sino que fue tan valiente y leal a sus ideas que incluso renunció a la nacionalidad de Estados Unidos y después de vivir por algunos años como un ápatrida se refugió en Islandia donde lo recibieron con los brazos abiertos y donde murió a los 64 años. En ese país fue donde años antes ganó su campeonato mundial.
Fischer es recordado por millones al haber derrotado en 1972 a otro gigante del ajedrez, el ruso Boris Spassky y ser el primer y único estadonunidense en lograr tan importante título. El nacionalizado islandes fue campeón de los Estados Unidos a los 14 años, país que lo persiguió severamente por haber jugado una partida de revancha contra Spassky en Yugoslavia, cuando tenía sanciones internacionales. A Bobby no le importó y quizo jugar contra el gran ruso a pesar de eso y le volvió a ganar. El ahora fallecido incluso se dio el lujo de negarse a defender su título de campeón mundial en 1975. Fue el año en que surgió Anatoly Karpov, otro rusito.


Sin dudas Fischer fue un jugador genial y su ausencia, al igual que la de José Raúl Capablanca, deja un enorme vacío en el ajedrez mundial, que será consolado con el recuerdo de su vida y las partidas, brillantes, que jugó.



Les dejo este hermoso poema de Fischer:

BLANCAS: Donald BYRNE
NEGRAS: Robert FISCHER
DEFENSA GRUNFELD
NUEVA YORK, 1956.
1. Cf3,Cf6 2. c4,g6 3. Cc3, Ag7 4. d4,0-0 5. Af4,d5 6. Db3, dc4 7. Dc4, c6 8. e4,Cbd7 9. Td1,Cb6 10. Dc5, Ag4 11. Ag5, Ca4!! 12. Da3,Cc3 13. bc3,Ce4! 14. Ae7, Db6 15. Ac4,Cc3! 16. Ac5,Tfe8j 17. Rf1, Ae6!! 18. Ab6,Ac4j 19. Rg1,Ce2j 20. Rf1,Cd4j 21. Rg1,Ce2j 22. Rf1,Cc3j 23. Rg1,ab6 24. Db4, Ta4 25. Db6,Cd1 26. h3,Ta2 27. Rh2,Cf2 28. Te1,Te1 29. Dd8j,Af8 30. Ce1,Ad5 31. Cf3, Ce4 32. Db8,b5 33. h4,h5 34. Ce5,Rg7 35. Rg1,Ac5j 36. Rf1,Cg3j 37. Re1,Ab4j 38. Rd1,Ab3j 39. Rc1,Ce2j 40. Rb1,Cc3j 41. Rc1,Tc2 jaque mate.
(Según los expertos esta partida marcó el inicio de este genio, así como su fama internacional)

miércoles, 16 de enero de 2008

Las calles

Por Mauricio Vallejo Márquez

Las calles han olvidado nuestros nombres
y los árboles que envejecieron junto a ellas
van huyendo.

Recuerdo esas calles que olvidan todo
para ellas somos una nube en el saco del tiempo
o ese nombrecito despierto que se acentúa en la madrugada
mientras la infancia va desgajada
sin que nadie más la guarde en el bolsillo.


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Fotografía: (c) César Piquer

sábado, 12 de enero de 2008

La culpa del ayer


Por Mauricio Vallejo Márquez

Ayer tiene la culpa
de que anden rigidas las nubes
y que el mar estalle
agitando las barcas en los mares.

Ayer tiene la culpa
que las venas se me atoren en el alma.

Ayer es el culpable,
culpable de la lluvia,
de la pluma, de este ardor del pecho,
de aquel sol, aquella luna...

Ayer es el culpable
que se desmoronen mis huesos
y que la sangre se coagule en el hombro de la tarde
sin ser el culpable
de esta herida miserable.

(1999)

martes, 8 de enero de 2008

Esos años de colegio

El 507 fue un estupendo grado. Nos auto bautizamos como: “la crema de la desvergue” y en verdad que hacíamos nuestras cosas. Tantas que a cada rato pasaba en la oficina del coordinador de bachillerato, Edgar Abrego, que en verdad fue a todo dar ese año. El coordinador de nuestra sección era Milton Alemán (un gran tipo) y se preocupaba mucho por nosotros, en esa época nunca le pusimos importancia, pero ahora, gracias Alemán. Recuerdo cuanto quiso ayudarme a mejorar mis calificaciones, pero el mal ya estaba hecho.

Fue en 1997 cuando 47 compañeros pasábamos desarmando al mundo y algunos sufriendo para los exámenes. Otros, los más listos, no estudiamos para nada y terminamos aplazando el grado. Pero de que nos divertimos e hicimos estupendos amigos no hay ninguna duda. ¡Qué años man!

En ese grado había toda una gama de personajes, muchos valdrían una novela, otros un par de cuentos y algunas todo un poema. Creo que nadie se salva de ser nombrado, pero por respeto a sus cargos públicos omitiré algunos nombres. Entre los inolvidables estaba René Calderón Nieto, alias Suster, un tipo inmejorable, sensacional, todavía al acordarme de él me río. Todo lo que hacía y decía era gracioso. Era imposible enojarse con él, aunque un tipo de los 600 se encanchimbo con él en un partido de fútbol. El Suster se le acerca y le dice “¿qué te pasa, porque jugás tan loco?”, el otro no respondió con palabras sino con un golpe que dejo al pobre Nieto todo mayugado. La mara se rió, pero a nadie le gustó que le pegaran a nuestro chero, menos al gran Suster que entre sus características estaba lanzarse desnudo a la piscina (y a este maje nunca lo llevaron a la dirección ni al psicólogo) y pintarse con lapicero negro un bigote, y después con toda tranquilidad salir al recreo sin quitárselo. Otra inolvidable era Karla Solís, quién nos dejó hace algunos años. La Karla era una tipa genial, siempre alegre y metida en el desorden. Fregábamos con ella. Lastima que haya muerto en los Estados Unidos y por la culpa de su ex novio que iba encurtido en alcohol. Según cuenta Stanley la mitad del carro en el que iban quedó bajo un camión.

Nestor Planas y Bernardino terminaron siendo amigos inseparables. Planas era bolo y desorden y Berni era un niño bueno que se llevaba con todos, pues que creen el Nestor se volvió compañero de chupa del Berni, quien ahora visita los bares con frecuencia, además de ser un importante empresario de Lorocosal. Otro relajo era Talavera, ese maje era experto en lanzar aviones de papel, pero no al vacío, no, tenía pulso. Una vez puso el bolsón del Chele en la ventana sostenido por uno de los brazos del bolsón. Cuando abrieron la ventana pum, cayó en la primera planta (nosotros estábamos en la segunda). Si no sabías Oscar quién fue, ya tenés el nombre del culpable.

La variedad

En el famoso 507 había de todo: la estudiosa que lloraba si sacaba un nueve (Susana), los relajos (La Zarigüeya, Larios y su servidor), el guapo (Stanley Boronof), el musculoso y a la vez tierno (el Gori), los buena honda (Villalta, Bernardino, la Vicky, Mogly( el Divino), Ceci, Reyes y casi todos), el nerdo con un relajo dentro (Vaquerano), el cae mal (el Chele Oscar) y tantos más como el Barbas que también era un gran relajo y el único que no bebía de nosotros y tenía un carro Toyota Crown pintado de verde que todos le llamaban el “aguacate”. Estaba la Hazel y la Belia que eran tremendas y ahora según dicen son muy serias, la primera es una estupenda abogada y la segunda según dicen se fue para el Norte. El gran trío femenina era La Celina, la Martita (eterna musa de la Zarigüeya) y la Karla Solís también eran candela y súper chéveres. Me acuerdo que a la Celina le dibujaba en el tobillo un alambre de púas. Casi siempre para natación. La Celina también es abogada y pronto tendrá su sello.

Una vez estábamos quitándonos el traje de baño por la piscina y llegan unas niñas de séptimo y me vieron chulón. Me llevaron con Zepeda, el subdirector de tercer ciclo, y donde el psicólogo. Menos mal que la cosa no pasó a más. Pero es que las bichas aparecieron de pronto.

Ligia, que era la novia de Stanley, siempre miraba con seriedad las cosas y una vez, no recuerdo lo que hicimos vino ella y nos puso el dedo. Toda la mara pensaba que cualquiera hubiera sido, pero ella, no, nunca. Después teníamos cuidado con hacer algo frente a la Ligia porque nos ponía el dedo. Briseida era la mejor amiga de Manuel Villalta (de los pocos que nunca tuvieron apodos). El Manuel era simpático, él fue de los jefes de barra que sólo llegaron a un partido y nada más.

Ese año pase la mitad en los salones y la mitad en el espacio, más entretenido en ser Jefe de Barra que en ser bachiller, saltando entre barriles en vez de aprenderme las ecuaciones y esas cosas que todavía no me intereso en aprender, pero no me quejo. Entre las cosas que recuerdo de la barra está el pobre Zarigüeya que con todo un sacrificio, igual que todos, compramos las chumpas para lucir orgullosos el JJ o el JB. Pues al pobre le robaron la chumpa un día después de tenerla. Dicen que cerca del Zurita vieron a un tipo con esa chumpa.

El ánimo sigue vivo y si fuera otra vez el 97 creo que todos estaríamos contentos menos el Chele que si sufrió y seguramente no quiere recordar ese año en que le arrojaron el bolsón a la piscina con un ladrillo adentro y fue un calvario su vida. No había mediodía en que alguien le quisiera dar duro. Entre ellos Chespi, que era el novio de la Belia, y por supuesto Roger, el novio de la Hazel, todo porque el dundo del chele se peleaba con ellas. Es que la Belia le aventaba bolas de papel en la cara. Lo gracioso de todo era que no sólo lo fregaba nuestro grado sino toda la promoción. No sé que tenía el pobre, pero bueno así la pasó sufriendo. Claro que el Chele tuvo sus amigos, la Paila, por ejemplo con el que aún cultivan una amistad y el tranquilote de Stanley con el que es imposible llevarse mal.

Había chicas muy serias pero también cachimbonas, entre ellas la Valeria y la Cecilia, ambas tenían un humor finísimo. Todavía recuerdo aquello que me dijo Ceci acerca de los milagros.

Todos cambiamos

Ese año conocí la diversidad, entera y plena y lo valioso que puede ser llevarse con toda la mara. Con los nerdos, con los desvirgues, con los callados, con los patos, con todos. Incluso me dio la oportunidad de ver como podemos cambiar. Los que eran sobrios ahora son bolos y los que éramos bolos somos unos grandes abstemios.

Ahora cada quien anda en su mundo viviendo, sobreviviendo, muertos. Todos viviendo ese dulce destino que se forjaron al nacer. Algunos nos encontramos de vez en cuando o al menos tenemos noticias de los otros. Sería bueno que nos reuniéramos todos y revisáramos que fue de nuestra vida. Quizá aún oigamos consejos o algún chiste. Un par de veces he visto el video que sacaron de la promoción y no miento al decir que me gustaría ver aquellas cosas que escribimos en las paredes, pero el editor del video se encargó de borrarlas. Algunas decían: “reciban a los echados del 93 y 94”, hasta la fecha dudo que los reciban o que ellos quieran regresar.

La verdad es que la promoción entera fue excelente, fuimos un estupendo grupo. Casi todos nos llevábamos bien, exceptuando el Chele. Todavía me acuerdo de nuestra despedida y la seguridad que tenía de que me iba a graduar. Fueron chistosos esos días. Y creo que siempre valdrá la pena recordarlos.

domingo, 6 de enero de 2008

4:00 a.m. (El paso de las horas)




Por Mauricio Vallejo Márquez

No importa cuanto pasen las horas,

pasas tú con mi descendencia,

paso yo con tu futuro,

pasa mi madre con mi pasado

¿Qué más nos da el paso de las horas?

sábado, 5 de enero de 2008

El Negocio


por Mauricio Vallejo Márquez
Era una noche tranquila. Los árboles se dibujaban como diminutas sombras a la distancia. Los grillos le cantaban a la noche confundiendo su canto con la melodía del viento. En la casa, una vela iluminaba los cansados ojos de un anciano.
A pesar de sus años tenía una apariencia de roble. Vestía una camisa café y un pantalón ocre. Su barba se iluminaba con majestad. Parecía, por momentos, que iba a arder junto a la llama de la vela. Sus manos parecían ser las de un oso y no las de un hombre. Parecía un vikingo, que meditaba frente a una vela.
La noche avanzaba y el hombre no perdía la compostura a pesar de sus problemas, continuaba observando la ligera llama de la vela que se extinguía.
Cuando dieron las tres de la mañana alguien tocó su puerta. El hombre giró su rostro, como si alguien tocara sobre su hombro. Se levantó de la mesa y observó la puerta. Era muy noche para que fuera un amigo. Seguramente se trataba de algún ladrón, en noches anteriores había recibido varias visitas de esos irrespetuosos visitantes. El hombre se acercó a la puerta intentando no hacer ningún ruido. Afuera volvieron a tocar, una vez más otra, y otra más. El hombre comenzó a temblar, “¿Quién podrá ser?, se preguntó.
-Marcos, soy yo, Fabricio. Abrime la puerta que me andan buscando.
-Te creía en El Salvador. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿No sabés que te pueden matar? –dijo el anciano.
-Ya es muy tarde para eso. Hoy di el gran golpe.
-¿Tenías que hacerlo? ¡Qué decepción me das! No era necesario. Me has tenido por dos meses lleno de temor. Creí que te habían asesinado.
Marcos invitó a pasar a su hermano. Cuando se le permitió entrar llamó a siete hombres que estaban a los alrededores.
-Y, ¿ellos quienes son? –preguntó Marcos.
-Son apoyo, varón. Uno tiene que cuidarse las espaldas, vos sabés. Aquí sólo están siete, pero hay diez más al otro lado de San Antonio.
En realidad eran nueve los que esperaban en san Antonio. Uno había muerto alcanzado por el proyectil de un policía.
Marcos observó detenidamente a Fabricio con incredulidad. Sabía que no era hombre de fiar. Siempre contaba “cuentos extraños” sobre el amor y la esperanza, y se dedicaba a vender droga y a asaltar bancos.
Así que extendió sus manos hacia los hombros de Fabricio y al asirlo le dijo:
-Hermanito, no puedo seguir cuidándote. ¿Cuándo vas a cambiar?
-Vos no sabés nada, oís
-No te voy a alojar en mi casa. Quiero que aprendás. Lo que hiciste está mal y no quiero meterme con ladrones. Me avergüenza que seas mi hermano. Fabricio tragó saliva y le dijo:
-Bueno Marcos, me tengo que ir. Pero quiero que sepás que te quiero.
Horas más tarde ocho hombres cruzaban Puebla callados, se podía escuchar a kilómetros de distancia el motor del Jeep, cuando uno de los hombres le dijo al salvadoreño:
-No lo hubieras matado, mano, no era necesario.
El salvadoreño guardó silencio y observó hacia el cielo y dijo:
-Este es un asunto de hermanos.
Y volvió a guardar silencio.

viernes, 4 de enero de 2008

Y así empezamos



Esta devoción que tengo a la palabra tuvo un inicio. Al principio me costó recordar cual fue o al menos ordenarlo en tiempos porque fue hace tanto y existen innumerables historias de cómo sucedió.
Una de las anécdotas la cuenta mi abuela, Josefina Pineda de Márquez, quien afirma que yo elaboré mi primera imagen literaria a los dos años de edad. Ella afirma que dije: “Abuelita quiero ser una mosca azul para ir al cielo como mi papá y allí hacer una casita de nubes”. Ella repite siempre este suceso con evidente orgullo. Pero, creo que eso de escribir si lo tenía metido entre ceja y ceja, sino no hubiera peleado tanto por hacerlo, peleado con otros y conmigo mismo. No sé que edad tenía, pero fue antes de los 9 años, es sí. Escribía cuentos y le pedía a mi abuelo, Mauro Márquez, que los ilustrara. Teníamos un buen número de cuentos. Al final no sé quien los guardó si él o mi abuela. Claro que en esos tiempos no tenía ni migas de formación literaria, mucho menos conocimientos de técnicas y todo eso. Creo que el principal motivo de mi deseo era que mi papá había sido escritor y él era mi héroe. Quería hacer todo lo que él hacia: cantar, escribir, jugar ajedrez, ser revolucionario, etc. Por desgracia o por fortuna no siempre podemos ser iguales y muchas de las cosas que él hacia no las puedo hacer como cantar (en serio que lo hago muy mal), pero hubo otras que las hago y allí vamos cincelando el porvenir.
Quizá cerca de los 12 años todavía jugaba con carritos y muñecos (llámense ahora figuras de acción) y me inventaba historias, pasaba horas y horas y horas jugando, como ese clásico rasgo de personalidad que tengo de clavarme con las cosas. Y además de jugar también dibujaba, en esas libretas de dibujo me inventaba personajes, algunos de ellos todavía recuerdo: los hermanos anaranjados y Hombres en la Selva del Olvido. La segunda la escribí pretendiendo elaborar una novela. Fueron más de 90 páginas de esas pequeñas, quizá la mitad de una hoja tamaño carta. Estaba orgulloso de esa “novela” y se la mostré a medio mundo, entre ellos a don Neto, un profesor que ya murió, no sé si en verdad la leyó, pero igual el escribirla me motivó a seguir haciéndolo e hice otra que se llamaba Zipacha, está era más curiosa porque me inspiré en una estampa de un álbum de mitología, había una de un sujeto que en vez de pelo tenía flamas en la cabeza. Era loca la historia, si la quieren ver aún la tengo en mis archivos.
Nunca hay freno para una pasión y menos para una literaria. Escribí narraciones que a pesar de no concretarse como cuentos, allí hay varias historias.
Cuando tenía 13 ó 14 años le dije a mi abuela que quería aprender a escribir poesía. Ella, como típica maestra, comenzó a enseñarme y me atosigaba de romances, de sonetos (que no me salen todavía), de alejandrinos, de liras, de ovillejos y uff un sin fin de tipos para que al final me decidiera a hacer sólo verso libre. En esos años también tuve la instrucción de Luis de la Gazca, con quien siempre tuvimos conflictos de ideales, pero me ayudó mucho. Nada desmerece la métrica, pero yo preferí hacer mi propio ritmo y aún estoy a la búsqueda. En esos años me reunía con Rafael Mendoza López y pasábamos horas escribiendo y leyéndonos los escritos, y pasábamos otras horas jugando ajedrez y bebiendo vino y luego cerveza y así fuimos creciendo.
Sin embargo decidí ser escritor cuando el poeta Carlos Santos comenzó a instruirme. A Santos no lo conocí desde pequeño, a pesar de que lo veía caminar en la acera frente a mi casa, pues él vivía pocas cuadras de la casa de mi abuela. Allí iba él con sus lentes tamaño paila y un enmarañamiento en la cabeza que él llamaba pelo. Caminaba medio de lado casi como Pedro Navaja y me miraba porque yo me le quedaba viendo. En fin, fue un día en el parque san José, estábamos con un amigo de mi papá, Godofredo Carranza, con quien escribíamos “cadáveres exquisitos”. Entonces pasó Santos.
-¡Hey poeta grande! –dijo el maestro Godo
-Hola –dijo Santos. Mendoza, que también estaba con nosotros, se le quedaba viendo con extrañeza.
Lo invitamos a sentarse y le mostramos lo que hacíamos. Luego se fue. Poco a poco cultivamos una amistad con él. Carlos Santos tiene sus cosas, pero a mí me hizo un gran favor, no sólo al dirigirme en el mundo Literario y al revisar mis textos, y en darme un criterio diferente de la poética (aunque yo apoye más a Dilthey), sino también porque me dejó casi toda su biblioteca, la que guardo como un tesoro, pero aún así no se ha librado de las manos de mi sobrino y de mi pequeño Santiago que al vivir entre tantos libros, pues alguno ha sufrido la mutilación de sus lomos.

El otro maestro
Otro tipo que me ayudó mucho fue Geovani Galeas. Insistía en que leyera a Jorge Luis Borges, me prestaba libros de Borges, hablábamos de Borges. Claro que también de otras cosas. Por cierto aún no le devuelvo su libro Patente de Corzo, espero pronto reunirme con él y dárselo.
Pero una de las mayores instrucciones gramaticales las tuve cuando entré a un periódico matutino, allí aprendí muchas cosas. Qué es lo que le gusta a la gente, cómo ser más sencillo, cuándo escribir y tantas cosas más. Muchos se quejan del periodismo, yo no. Para mi fue una escuela, una etapa necesaria que debía pasar y me alegro de haber pasado. En esa temporada mi maestro fue Laffite Fernández. Antes de entrar al periódico se tomó el tiempo de instruirnos casi dos meses para que nos desempeñáramos bien dentro del periódico y luego pues lo buscaba para que me ayudara en cosas que no me salían muy bien y también se tomó el tiempo.
Pero en verdad decidí completamente ser escritor este fin de año, cuando mi madre al fin aprobó que su hijo, al igual que su esposo, es un escritor. Ya escribía, ya había publicado, pero no era profeta en casa. Hoy sí lo soy.

miércoles, 2 de enero de 2008

La historia de un homenaje



El cumpleaños de mi padre fue excelente, talvez anteriormente no lo describí completamente, pero en verdad no lo haré, al menos aquí, el que se lo perdió, se lo perdió. Pero, creo que si hubo algo que no puse y que en verdad es importante: darle un agradecimiento a las personas que apoyaron el evento, a quienes lo concibieron y a quienes hicieron más de un esfuerzo por estar en éste. En una de mis visitas a La Rayuela me encontré con Edgardo Quijano, un pintor y estudioso de historia, que es un asiduo visitante del lugar. Yo había leído algunos de mis poemas y me senté en la misma mesa que él. Entonces surgió la pregunta-Vos sos familiar de los Vallejo de Tonaca? –me dijo-Sí - le dije-Ya decía yo que tu voz era igualita a la de Mauricio Vallejo.-El era mi papá –le dijeEl hombre se quedó mudo por un buen rato hasta que logró pestañar y me tomó el hombro, suavemente se me acercó.-Tu tata fue mi chero, pasaba horas hablando con él en la casa de Miguel Angel Polanco. Ja, hubo noches en que no se nos bajaba la verguera. Bien a riata y cantándole a la luna y pura música revolucionaria. Es que tu tata cantaba…Yo lo observaba y emitía una sonrisita. Es que cuando alguien habla de mi padre, sin importar quien sea, siempre es agradable.Mi primo Oscar llegaba cada cierto tiempo y entre las anécdotas de Quijano y el avance de la noche me dijo:-A tu tata no le han hecho el homenaje que se merece-Hace años le sacaron uno en el Tres Mil – le dije-No me refiero a eso, sino a un desvergue grande con música, poesía y la mara hablando de él-Sería bueno que fuera el 28 de diciembre porque el 4 de julio ya esta lejos.-Si el 28, esa noche nació Mauricio. Ah, Mauricio… -Y empezaba a recordar.-Pero eso se debe planear con tiempo –le dije, pensando que apenas era 2 de noviembre y no había mucho tiempo para organizarlo.Bueno, esa noche me despedí y creí que la conversación hasta eso había llegado: una conversa de medianoche. Cuando salía del café me dijo:-Vas a ver que esa noche van a estar 3 buses de Tonaca aquí –de los cuales no vi ninguno el día del evento, pero fue bonito el gesto de querer que llegaran.-Ajá -le contesté tratando de ser amable.Bueno, pues yo creía que la cosa había terminado allí, pero no. A una semana del 28 de diciembre me llama René Chacón.-Hey ya estamos listos para lo de tu papáY yo que me ahogo de sorpresa.-Ah, sí, sí –le dije y empieza a volar mi cabeza. Entonces a empezar a llamar a los cheros de papá. Unos que no estaban en el país como Augusto Crespín y Donald Paz, otros que fue imposible contactar como Dimas Castellón, Godofredo Carranza y otros que ya están en la tumba o en el recuerdo a la espera de un merecido homenaje como Roberto Franco y Rigoberto Góngora.Y empecé a hacer un cartel para el evento, en eso se conecta en el Messenger mi primo Francisco Márquez (diseñador gráfico ganador de varios premios, entre ellos el tercer lugar en el Paiz). Y le comento lo que hacia -No jodás, mandamelo don Primo que tengo una idea chevere-Va te lo mando en el transcurso del día –y que diablos no le podíamos mandar la foto que le había tomado Luis Galdámez. Bueno al fin le mandé la foto. Quedó sensacional. Bueno a los días pensé que necesitábamos unos separadores para regalar en el evento y quien creen que lo hizo, pues el mero Francisco y le quedaron chéveres. Pero el pelo en la sopa fue la imprenta que no los dejó como queríamos, pero que más da, lo importante es que ya están.

Y así empezó la convocatoria con el Foro permanente de escritores en donde Mario Noel Rodríguez dijo que iría y que sería excelente, pero no pudo llegar, seguramente algún inconveniente de última hora. Entre los escritores estuvieron presentes Luis melgar Brizuela, julio Iraheta Santos, Vladimir Baiza y Otoniel Guevara, que se apunto un 10 en todo lo que dijo y al sacar una página especial en el Suplemento Tres Mil de Diario Co Latino el sábado 29 de diciembre. También leyeron poemas de mi padre los poetas Luis Angulo, Alberto López , Melgar Navas, René Chacón y Marisol Briones.Entre los músicos que participaron estuvo el siempre apreciado Carlos Rubio Calles, que enfermo y todo cantó tres canciones (como prometió) cautivando a los presentes.A mis tios Julio y Alba fue de los primeros a los que llamé y asistieron de lujo, tal como lo dijeron, incluso mi prima Sofía tocó con ellos. Mi tío Luis Manuel incluso llevó su computadora portátil para mostrar un video sobre mi papá, peor por motivos fuera de nuestra voluntad no lo pudimos proyectar con cañón, lastima, quizá para la otraUna semana antes también se anotó la poeta y cantante Nora Méndez quien de verdad tiene una hermosa voz. Alguien que mostró mucho respeto por mi padre.Entre las visitas de lujo que tuvimos se encontraba Nidia Díaz que incluso pasó a leer el poema Engrasando motores y a quien le agradecemos mucho su solidaridad con el poeta.

Toda la ayuda
No podía dejar de mencionar al músico César Vásquez que por sus innumerables compromisos no pudo llegar, pero nos ayudo mucho en la logística del evento, sobre todo con la presentación que mostramos ese día. Otro amigo que se mandó un 10 fue Rafael Monge que hasta creo un mapa del lugar para poder enviarlo y lo publicitó en su blog, lamentablemente un contratiempo entre enfermedad y fiesta de una noche anterior no pudo llegar.Pero el caso más sensacional de los cheros de mi papá fue el de Roberto Quezada, poeta, novelista y músico fundador de Yolocamba Ita quien canceló un viaje a Guatemala para estar con nosotros. Yo lo llame días antes, esperando que participara:-No puedo voy de viaje, compromisos. Que me duele no estar - me dijo.Bueno, ni modo pensé, pero el día del evento estaba allí y fue sensacional ver ese gesto de compañerismo y amistad. Allí estaba, homenajeando a su amigo y hasta hizo varios ofrecimientos, no sólo con mi padre, sino con muchos de los artistas que murieron durante la guerra. Salud Roberto, un gran gesto!
La única ausencia que no imaginamos fue la de Edgardo Quijano y su esposa Brenda, qué a saber porqué no llegaron.Y no me faltaría decir que mi madre, Patricia Márquez, quien estuvo presente en cada movimiento, desde las convocatorias y la logística hasta con sus anécdotas a quién seguramente le hace más falta mi padre y que ha tenido el valor estoico de seguir adelante sin importar el dolor, es a quien mejor le hizo. Fue casi como cerrar un ciclo y empezar de nuevo. Era algo que seguramente le faltó también a mi mamá Yuly, mi abuela y madre de Mauricio Vallejo, que murió el 30 de diciembre del 2006 (un año negro para la familia). Sin embargo el homenaje que inició entre las 7 y 8 de la noche y terminó casi a las 3 de la mañana fue un merecido recordatorio a mi padre donde mi tía Kennia y yo pudimos ver y sentirnos orgullosos de ese hombre, así como toda la familia y sus amigos, y hasta los que llegaban por primera vez a conocerlo. Gracias a todos los que llegaron y a los que guardan en su corazón su recuerdo, hasta el próximo homenaje a Vallejo.